Las automotrices de EU ‘chocan’

La debilidad de la economía se convierte en un muro que afecta los pronósticos de ventas; este año se prevé que se vendan entre 12.5 y 12.6 millones de autos, según IHS Automotive.
automoviles en fila  (Foto: Cortesía Fortune)
Doron Levin

Justo cuando los fabricantes de automóviles parecían estar ganando un impulso muy necesario, chocan contra otro muro. Las débiles condiciones económicas en Estados Unidos han llevado a los analistas a reducir sus previsiones de ventas de vehículos para este año y el próximo. Ahora, la resaca de la bancarrota, la recesión y el terremoto de Japón en marzo parecen lejos de haber terminado.

Si los temores de ventas más débiles se convierten en realidad, las plantas producirán menos vehículos y emplearán a menos trabajadores, mientras que los importadores podrían reducir los envíos desde Japón, Europa y Corea del Sur. Los consumidores, por su parte, seguirán tratando de ahorrar dinero en 2011 y 2012 conduciendo sus viejos automóviles un poco más de tiempo. La tasa anual ajustada estacionalmente de ventas de vehículos cayó a 12.1 millones en agosto desde una tasa de 12.2 millones en julio.

Una excepción a las previsiones podría ser el suministro de vehículos desde Japón, que fue interrumpido por el terremoto del 11 de marzo y el tsunami resultante. Las fábricas japonesas se están recuperando de esta catástrofe.

En Estados Unidos, "los empleos simplemente no están allí", dice George Magliano, economista senior automotriz de la empresa gobal IHS Automotive. Él no está hablando de un diezmado Detroit, sino de la tasa de desempleo general en Estados Unidos, que ronda el 9%. "La gente quiere comprar un coche nuevo, pero está siendo obligada a dejar sus hogares. La debilidad económica está filtrándose en sus portafolios de inversión".

Magliano dice que la edad promedio de un vehículo en las vías estadounidenses ha aumentado a más de 10 años, la más alta de la historia. El envejecimiento de la flota nacional de alrededor de 237 millones de vehículos ha sido posible gracias a que los autos son más duraderos y se pueden reparar con más facilidad que en las recesiones pasadas.

En otras palabras, los años de esfuerzo para mejorar la calidad están volviéndose en contra de las empresas automotrices.

Hace dos semanas, IHS redujo su pronóstico de ventas para este año a 12.5 millones de vehículos, desde 12.7 millones. En la primera etapa de la recuperación económica, su previsión para el año 2011 era de 13.4 millones de vehículos, dice Magliano. En la última década, las ventas de Estados Unidos eran de hasta 17 millones de vehículos, con un promedio de alrededor de 16 millones de dólares anuales.

"Tomará un tiempo volver a ese nivel (de 17 millones)", dice Dave Cutting, gerente senior de previsiones para Norteamérica de JD Power & Associates. Mientras tanto, dice, las ventas de 15 millones a 16 millones de vehículos serán la "nueva normalidad" para una economía saludable.

JD Power redujo hace dos semanas su pronóstico de ventas de vehículos en 2011 a 12.6 millones, de 12.9 millones. Para 2012, la firma redujo su pronóstico a 14.1 millones de automóviles y camiones desde una anterior previsión de 14.7 millones.

"Obviamente, la creación de empleos tiene que mejorar", dice Cutting, "así como la parálisis que envuelve a Washington".

Las compañías de renta de autos como Hertz y Nacional, alguna vez propiedad de firmas automotrices y usadas como una forma de distribuir vehículos que más tarde serían vendidos a los consumidores como 'semi nuevos', también están operando los vehículos mucho más tiempo antes de cambiarlos por nuevos. "Mi propia experiencia es que muchos autos de alquiler tienen entre 35,000 y 40,000 millas (entre 56,000 y 64,000 kilómetros) en el odómetro", dice Cutting. "Antes solían tener sólo un par de miles".

Ciertos segmentos han superado al mercado en general, notablemente el de los autos compactos, así como el de los vehículos crossover utilitarios como la Equinox de Chevrolet y la Escape de Ford. Y algunos vehículos japoneses, especialmente los de Honda y Toyota, han tenido un suministro escaso. Vehículos grandes, como el Taurus de Ford y el 300 de Chrysler han reducido sus ventas sobre una base anual, en parte debido a los altos precios de la gasolina. Las minivans como la Town and Country de Chrysler y la Odyssey de Honda han sufrido un daño desproporcionado también.

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Un punto brillante en el mercado estadounidense ha sido el arrendamiento, que ha subido aproximadamente 2 puntos porcentuales a 20%. La disponibilidad del crédito y los bajos costos de los intereses han estimulado los acuerdos de contratos de arrendamiento.

Al ser la segunda inversión más grande para los consumidores, los autos son un signo de prosperidad, así como un factor generador de empleo y de estímulo para la economía en general. Las ventas menores a las esperadas, por lo tanto, serán decepcionantes, no sólo para una industria automotriz que desespera por un alivio, sino también para los consumidores estadounidenses de los que depende.

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