Volar seguro cuesta más después del 9/11

Las medidas de seguridad impuestas desde los atentados en EU han encarecido los viajes aéreos; cada viaje se gravó con 2.50 dólares por “Cargo de Seguridad del 11 de Septiembre”.
11 septiembre atentado costo aerolinea  (Foto: CNN)
Jessica Dickler
NUEVA YORK -

¿Recuerdas cuando podías llegar al aeropuerto 30 minutos antes de tu vuelo, recibir un paquete de cacahuates y una Coca-Cola de cortesía, y ser recibido a tu llegada por un ser querido justo en la sala?

Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre y el posterior establecimiento de la Administración de Seguridad de Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), la experiencia en el aeropuerto ha cambiado drásticamente. Para los viajeros, los aeropuertos ahora significan largas filas, alimentos con costo y la ventaja añadida de un ocasional toqueteo de revisión.

Y por todos esos privilegios, los viajeros pagan un extra.

Para cada tramo de viaje que les obligue a subir a un avión, los pasajeros ahora pagan 2.50 dólares. El Cargo de Seguridad del 11 de Septiembre, se destina a financiar al personal, las operaciones y equipos de revisión -como los nuevos escáneres corporales- de la TSA. (Los pasajeros no pagan la tarifa más de dos veces por un viaje de ida).

El año pasado, las aerolíneas y los pasajeros contribuyeron con 2,000 millones de dólares en impuestos y tarifas a la TSA. El gobierno federal estadounidense -en otras palabras, los contribuyentes estadounidenses- aportó el resto de los 8,000 millones de dólares de la cuenta de la organización.

Ahora, existe una propuesta ante el Congreso estadounidense para duplicar el Cargo de Seguridad del 11 de Septiembre a 5 dólares por embarque.

Pero los viajeros están pagando por el 11 de septiembre en formas que van mucho más allá de una mísera cuota. Después de coquetear con la quiebra tras el 9/11, las aerolíneas añadieron sal a la herida con un montón de medidas para impulsar sus ingresos, como tarifas por equipaje registrado y recargos por combustible. Para reducir costos, redujeron el número de vuelos que ofrecían, amontonando más asientos en los aviones y deshaciéndose de los aperitivos de cortesía.

Huelga decir que la experiencia del cliente se ha visto afectada, dice Harlan Platt, profesor de finanzas que se enfoca en la industria aérea en el Colegio de Administración de Empresas de la Northeastern University en Boston. "Cobrar a alguien 25 dólares para registrar una maleta, para luego quitarle de la bolsa siete centavos de cacahuates no es algo amigable con el consumidor", dice.

Algunas personas ahora prefieren no volar. Como resultado, ha existido una pequeña, pero notable, disminución en el tráfico aéreo, según un estudio de Cornell sobre el tema, llamado: El impacto de las medidas de seguridad aeroportuarias posteriores al 11-S sobre la demanda de viajes aéreos.

Esa disminución de la demanda ha costado a la industria de las aerolíneas un estimado de 1,100 millones de dólares, dice Garrick Blalock, un profesor de economía que es coautor del informe. "Está claro que a nadie le gusta ser molestado", dijo.

En el lado positivo, "el sistema aéreo hoy en día es más seguro que nunca", dice Lott. "No ha habido otro acto terrorista exitoso en la última década".

A pesar de las largas filas, hay más vuelos a tiempo en comparación con hace 10 años, con menos cancelaciones o maletas mal manejadas, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas de Transporte estadounidense.

Pero, ¿cómo se sienten los viajeros? De acuerdo con una encuesta realizada por Rasmussen Reports el año pasado, sólo 30% de los estadounidenses dicen que las medidas de seguridad implementadas desde el 11 de Septiembre significan "más problemas de lo que valen", mientras que la mayoría, o el 53%, estuvo en desacuerdo con esa afirmación.

Para decirlo más sencillamente, "si le preguntas a 100 personas si les gustaría llegar a la puerta 10 minutos antes y estar preocupados, o llegar a la puerta 10 minutos tarde y estar a salvo, todos dirían que quieren estar a salvo", señala Platt .

Sin embargo, puede haber un poco de alivio a la vista. La TSA está probando dos nuevos programas que deberían aliviar la congestión en los controles de seguridad. Uno, que ya ha sido introducido en Miami y Chicago, dirige a miembros de la tripulación a una línea de seguridad separada y otro, anunciado el 14 de julio, permitiría a algunos viajeros frecuentes pasar a través de una fila rápida después de proporcionar información personal adicional por adelantado.

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"La buena noticia es que la TSA está tratando de simplificar la experiencia de seguridad", dice Lott. (Todavía está por verse si el resto de la población viajera obtendrá un alivio de las restricciones de líquidos o de retirarse los zapatos).

Mientras tanto, la mayoría de los viajeros seguirá aceptando algunos problemas adicionales, renunciará a los cacahuetes y pagará una cuota si eso significa llegar a su sala de aterrizaje de manera segura. Lástima que nadie va a estar ahí para recibirlos cuando lleguen.

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