China, ¿el ‘salvavidas’ de la eurozona?

Los BRIC pueden evitar que el bloque se paralice, aunque no constituyen una solución definitiva; las inversiones de los emergentes podrían diversificarse y apartarse de la deuda estadounidense.
BRICs3  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Paul R. La Monica*
NUEVA YORK -

Hacia finales de la década de 1980, las naciones desarrolladas ayudaron a rescatar a Latinoamérica y a otros mercados emergentes. 

La emisión de los llamados bonos ‘Brady' (bautizados así por el secretario del Tesoro de la era Reagan/Bush) permitió que Brasil y otras naciones endeudadas encontraran la salida del abismo fiscal. Oh, pero ahora los papeles se han invertido. 

Ante el empeoramiento de las dificultades crediticias y la crisis bancaria que atraviesa Europa, hay varios reportes que señalan que la propia Brasil, además de Rusia, India y China (grupo que recibe el acrónimo de BRIC), podrían comprar una parte de la deuda soberana de los atribulados países europeos. Es la versión de los bonos ‘Brady' del siglo XXI.

"El capital está fluyendo desde países menos desarrollados hacia países con ingresos per cápita más elevados. No estamos acostumbrados a ver eso, pero tiene sentido dado el dramático cambio en la riqueza mundial", sostiene Jeffrey Bergstrand, profesor de finanzas en la Universidad de Notre Dame. 

Aunque el primer ministro chino, Wen Jiabao, confirmó el miércoles pasado en una reunión del Foro Económico Mundial que su país podría aumentar la compra de deuda europea, nada está escrito. Sin embargo, que Europa sea rescatada por mercados emergentes sería un giro delicioso del destino. Y también sería una sabia decisión de los líderes del mundo en vías de desarrollo. 

Después de todo, a Brasil no le conviene que Europa comience a comprar menos petróleo. ¿Y qué hay de todos esos productos "hechos en China"?  Europa (y Estados Unidos, claro) es un gran importador de mercancía asiática. 

"Es un giro irónico en los acontecimientos. Pero los fondos soberanos de los mercados emergentes pueden invertir en Europa para ayudar a que sus clientes no se hundan. Pueden evitar que la eurozona se paralice, lo que a su vez impediría que sus propias economías se estancaran", explica Robert Howe, CEO de Geomatrix, un fondo de cobertura enfocado en Asia. 

Sin embargo, Howe agrega que aunque las inversiones provenientes de Brasil, China y otras naciones pudieran ayudar a detener la sangría, no constituyen una solución definitiva. "Los países BRIC no tienen la capacidad de unirse y rescatar juntos a Europa. El problema es mucho más grande que los fondos soberanos de Rusia y China. Lo que salvará el día es que el Banco Central Europeo y Alemania pacten y emitan eurobonos", apunta. 

La creación de los llamados eurobonos, que podrían actuar como un instrumento de deuda común de una forma parecida a como actúa el euro en tanto divisa compartida, ha sido mencionado por numerosos economistas y expertos financieros como una posible solución a la crisis.  

Un eurobono, en principio, tendría rendimientos más bajos que los bonos emitidos por Grecia, Irlanda y Portugal, los tres miembros de la eurozona más atribulados. Si estos países pudieran refinanciar parte de su deuda (cuyo costo es más alto), eso les traería un alivio muy necesitado. Pero a los países más sólidos de la zona, como Alemania, no les atrae la idea de pagar mayores tasas de interés por su deuda a cambio de subsidiar a los miembros más débiles de la Unión Europea. 

Con todo, los expertos señalan que no hay que descartar el eurobono. China y otros países emergentes podrían ejercer presión sobre Europa para que ordene su caos fiscal  como requisito para recibir inversiones. 

Además, contribuir a la solvencia de los compradores potenciales de sus bienes y servicios no sería la única motivación de las naciones en vías de desarrollo para comprar más bonos europeos. También le daría a los mercados emergentes la oportunidad de diversificar sus inversiones en deuda extranjera y apartarse de la deuda estadounidense, que ofrece bajos rendimientos. China, en particular, ha expresado su malestar de que el ambiente de incertidumbre económica que vive Estados Unidos ha devaluado el dólar y los bonos del Tesoro. 

Los bonos del Tesoro en manos de China ascendían, en julio pasado, a 1.17 billones de dólares. Los restantes tres países BRIC poseían, en conjunto, 356,000 millones de dólares en bonos estadounidenses. El rendimiento del bono a 10 años actualmente es de un nimio 2%. En contraste, la deuda europea, si bien más riesgosa, podría ofrecer a estos países un mejor retorno para sus monedas, ya sea el real, el rublo, la rupia o el yuan. 

"Para nadie es secreto que las economías emergentes quieren diversificarse más allá de Estados Unidos. Pero la pregunta es qué están dispuestas a comprar y cuánto están dispuestas a pagar", señala Steven Huber, gestor del fondo T. Rowe Price Strategic Income Fund. 

¿En verdad es así de simple? Si los BRIC compraran deuda griega e italiana, ¿ayudaría con eso a estabilizar a Europa y a impulsar los potenciales retornos de sus propias carteras de renta fija? 

Bergstrand así lo cree. En su opinión, los mercados desarrollados están preocupados por que se repita otro episodio de Lehman Brothers, y  por eso han tomado conciencia de que tienen que actuar. Emitir bonos con un rendimiento más alto podría suponer un beneficio añadido, pero no será el factor que determine la decisión de actuar. "Comprar deuda europea no sería una medida maquiavélica, al mundo en vías de desarrollo le interesa que a Europa Occidental le vaya bien", indica. 

Aaron Gurwitz, director de inversiones en la firma neoyorquina Barclays Wealth, no está tan seguro de que China u otros países emergentes realmente quieran hacer una apuesta arriesgada a favor de toda Europa. Es más seguro comprar más bonos alemanes que bonos de España, Portugal, Grecia o Irlanda.  

Gurwitz dice que si China está siendo realmente sincera al ofrecer su ayuda a Europa, hay otra forma de hacerlo: podría dejar que el yuan se moviera con más libertad en los mercados financieros internacionales, en lugar de mantenerlo artificialmente bajo para abaratar sus exportaciones. 

"Lo que realmente deseo que hagan los chinos es que dejaran de comprar tantos bonos extranjeros y solamente consintieran que su divisa se apreciara un poco. Eso permitiría que Europa y a Estados Unidos exportaran más a China, lo que ayudaría a la economía global", dice Gurwitz. 

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Tal vez eso es pedir demasiado. Cada vez es más evidente que la brecha entre los mercados desarrollados y aquellos en vías de desarrollo está reduciéndose, y los mercados emergentes están negociando hoy desde una posición de poder nunca antes vista.

 *El autor es columnista en CNNMoney.

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