La industria automotriz en EU, estancada

La firma Edmunds previó que se venderán 300,000 vehículos menos de su pronóstico de 12.9 millones; la situación económica del país y la crisis europea dificultan un repunte del sector en este año.
volante coche  (Foto: Photos to Go)
Alex Taylor III

El miedo a una recesión global, producido por la ralentización del crecimiento en China y el pánico financiero en Europa, está frustrando las esperanzas de una sólida recuperación del sector automotriz estadounidense. Las consecuencias podrían hacerse sentir más allá de Detroit, Wolfsburg (hogar de Volkswagen) y Toyota City.

Los automóviles son una industria barómetro; es la única que reporta mes a mes la venta de cada uno de sus productos, identificados según el fabricante y el modelo. Imaginen si Apple o cualquier otro fabricante de tablets hiciera lo mismo: imaginen que Colgate Palmolive registrara la venta de cada pasta de dientes. Las ventas del sector automotriz son tan públicas como los resultados deportivos, y cualquiera puede monitorearlas. 

Hasta hace poco, ese sector se mantenía como uno de los más optimistas en la actividad fabril estadounidense. Hay nuevas plantas de ensamblaje y las automotrices están contratando personal; además, los trabajadores han recibido reparto de utilidades al concluir las negociaciones de contratos con GM y continuarlas con Chrysler.

Todo eso terminó. El jueves pasado, Edmunds.com fue el último en alinearse a las previsiones a la baja para 2011; recortó sus estimaciones de venta para dejarlas en 12.6 millones de vehículos, 300,000 unidades menos que la cifra proyectada con anterioridad este año, de 12.9 millones. 

Se trata de un importante ajuste a la baja considerando que el año se acerca a su fin, pero la economista Lacey Plache, de Edmunds.com, argumenta que es improbable que las ventas de vehículos nuevos logren los niveles proyectados inicialmente en el año, y a la velocidad que se esperaba.

En su opinión, "el deterioro de las condiciones económicas mantiene alejados a los consumidores de los concesionarios y esa situación se prolongará hasta fines de año, cuando menos".

Otras proyecciones son igualmente sombrías, lo que supone un gran cambio respecto a las estimaciones iniciales. 

Sin ir más lejos: el 25 de abril escribí favorablemente sobre las últimas estimaciones de IHS Global Insight, que preveía que las ventas de autos aumentarían sustancialmente a 17 millones para 2015. La firma de análisis pronosticaba una economía saludable que crecería a una tasa del 3% anual y crearía dos millones de nuevos empleos al año. Su explicación era que años de ventas por debajo de la media crearían una demanda acumulada que debía ser satisfecha mientras los automóviles siguieran siendo el principal medio de transporte. 

Pero esas expectativas se han frustrado, al menos temporalmente. IHS Global Insight ha recortado en dos ocasiones sus estimaciones para 2011; la primera vez de 13.3 millones a 12.9 millones, y ahora las reduce a 12.4 millones de vehículos. La firma también ha revisado a la baja sus previsiones para 2015, si bien ofrece la cifra optimista de 16.4 millones. 

La tendencia bajista está encontrando eco. JD Power recortó sus estimaciones el pasado agosto ubicándolas en 12.6 millones, y redujo al mismo tiempo la cifra prevista para 2012, a 14.1 millones de autos. 

Pero incluso ese panorama puede resultar demasiado 'rosa'. El analista independiente Warren Browne, de Automotive Compass, estima que las ventas para 2011 ascenderán a 12.5 millones de unidades. Y apoyándose en los últimos cálculos que ha hecho, donde vincula las ventas de vehículos con el crecimiento del PIB, prevé que las ventas para el 2012 no sobrepasarán los 13.2 millones. Browne asume que el crecimiento anual del PIB será de sólo 2.5% para el resto de la década y que la venta de coches no comenzará a repuntar hasta el 2019. 

"El actual ciclo automotriz está operando por debajo de la tendencia. No hay suficiente apoyo económico que altere este rumbo durante al menos unos años", escribe.

Este súbito cambio en las previsiones de la industria se da luego de varios meses de datos alentadores. Las ventas del sector se expandían a una tasa de más de 13 millones de vehículos en los cuatro primeros meses del año, un incremento del 18% con respecto a 2010. A comienzos de verano, el mercado parecía inmune al impacto del aumento en los precios de la gasolina y a los problemas de suministros derivados del terremoto japonés.   

Pero las contrataciones aminoraron, la confianza del consumidor se hundió y la crisis financiera europea golpeó al mercado accionario. Plache, de Edmunds.com, manifiesta: "Es poco probable que volvamos a la tasa media de crecimiento interanual de 18%, es más probable que nos quedemos con tasas en el rango de entre 3% y 6%". 

Sin un aumento importante en los estímulos para la compra, o una súbita mejoría en la confianza del consumidor -ambas opciones igualmente improbables-, los estadounidenses se limitarán a adquirir vehículos usados o simplemente no visitarán los concesionarios.

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