¿Más recortes a la calificación de EU?

Al Súper Comité de deuda le toca evitar que Moody’s y Fitch reduzcan la nota “AAA” del país; el Congreso tiene hasta el mes próximo para lograr un acuerdo de reducción del déficit fiscal.
capitol estados unidos eu senado diputado  (Foto: Thinkstock)

Por si no fuera suficientemente difícil encontrar el consenso en torno a la reducción del déficit público en un ambiente altamente politizado, la otra misión del Comité legislativo de deuda es demostrarle al mundo (y a las agencias de calificación crediticia) que el Congreso estadounidense no es completamente disfuncional.

"El público observa muy atentamente para ver si podemos mostrarle a este país que esta democracia puede funcionar. Llevo ese peso sobre mis hombros, como lo lleva cada miembro de este Comité", dijo la semana pasada a CNN la senadora Patty Murray, copresidenta del súper comité bipartidista encargado de reducir el déficit.

Esa es mucha presión para los doce legisladores que tienen hasta el 23 de noviembre para demostrar que pueden superar las barreras entre partidos.

Si una mayoría simple no llegara a aprobar una reducción al déficit de al menos 1.2 billones de dólares, o si el Congreso rechazara la propuesta del súper comité en diciembre, eso ejercería una presión a la baja sobre la calificación de la deuda soberana estadounidense.

Las tres principales agencias calificadoras, que han declinado comentar para este artículo, básicamente han puesto sobre aviso al Congreso luego de las ríspidas negociaciones para elevar el techo estatutario de la deuda el verano pasado.

Standard & Poor's tomó la postura más severa y reemplazó la envidiable calificación triple A de Estados Unidos con una AA+, debido en gran medida a la disposición que mostraron los legisladores de arriesgar al país a un ‘default' o impago con tal de forzar concesiones en los recortes presupuestarios. La decisión de S&P fue, en esencia, una degradación política.

De cara al futuro, S&P dijo que podría rebajar nuevamente la calificación de la deuda estadounidense si el Congreso no logra implementar una reducción del déficit de al menos 1.2 billones de dólares como primer paso en la ronda de recortes exigidos dentro del acuerdo para elevar el techo de la deuda.

En teoría, si el súper comité fracasa, automáticamente se activarían recortes al gasto por 1.2 billones de dólares. Pero muchos observadores experimentados prevén que el Congreso podría modificar o revocar esa disposición.

Por el contrario, si el súper comité tiene éxito y el Congreso aprueba ahorros que superen ese mínimo de 1.2 billones de dólares, S&P dice que ello ayudaría a estabilizar a largo plazo la calificación AA+ del país.

Moody's, por su parte, ratificó la calificación AAA de Estados Unidos, pero ajustó el panorama a negativo, e indicó que si el proceso del súper comité resulta "ineficaz, ello podría afectar la calificación de forma negativa."

Fitch, por último, mantiene un panorama estable para la calificación AAA del país, no obstante, ha dicho que si el comité falla en alcanzar un acuerdo para un recorte de como mínimo 1.2 billones de dólares, la calificación podría verse perjudicada.

Los expertos en presupuesto opinan que, incluso si el comité pudiera consensuar ese ahorro por 1.2 billones de dólares, importa mucho cómo lo consigan. En lugar de optar por medidas fáciles, los legisladores impresionarán más a los mercados y a las agencias calificadoras si abordan acciones serias que controlen la deuda a largo plazo, como modificar el gasto en programas de ayuda social y mejorar la recaudación.

Entre tanto, las tres agencias de calificación crediticia han señalado que tomarán en consideración si las perspectivas de crecimiento económico han empeorado, lo que incrementaría la deuda del país. Eso no augura nada bueno, pues numerosos economistas creen ahora que el riesgo de otra recesión ha aumentado.

Las repercusiones de una nueva degradación crediticia no son claras. Si bien la opinión generalizada sugiere que una rebaja conllevaría un incremento en los costos de endeudamiento del país, lo que de hecho ocurrió luego de que S&P rebajara la calificación estadounidense el 5 de agosto fue que la tasa del bono del Tesoro a 10 años comenzó a caer, y ahora se ubica en un nivel 19% más bajo.

Ello se debe a que los inversionistas todavía perciben a Estados Unidos como un refugio seguro frente al resto del mundo, en especial Europa, hundida en su propia crisis de deuda.

Las acciones bursátiles, por otro lado, sufrieron una pérdida inmediatamente después de la degradación. Y aún siguen bajas. No está claro cuál fue el papel que jugó la rebaja de la calificación en esa reacción. Posiblemente añadió más volatilidad al mercado, pero las acciones aún se resienten por la incertidumbre causada por la situación en Europa más que por cualquier otra cosa, en particular por el potencial que tiene de perjudicar a los bancos estadounidenses y a la economía mundial.

Con todo, una nueva degradación crediticia en estos momentos de inestabilidad no será un acontecimiento bien acogido.

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El súper comité puede, desde luego, desafiar las expectativas e impulsar la confianza de los mercados, dijo el ex oficial del Departamento del Tesoro, Roger Altman, al subcomité bancario del Senado. "Las expectativas están terriblemente bajas ahora... Una de las ventajas de lograr un acuerdo, en especial si superamos el monto mínimo, sería... doblemente beneficioso porque contradiría la opinión generalizada," apuntó.

-- Kate Bolduan de CNN contribuyó en esta nota.

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