Gestión: el último bastión de EU

Esta nación ha estado perdiendo su liderazgo en diversos sectores, excepto en la administración; no obstante, la ideología de gestión estadounidense podría ser impugnada por los países orientales.
gestion empresas  (Foto: Photos to Go)
Julian Birkinshaw*

¿Cuántos gurús de gestión -vivos- puedes nombrar que no hayan aprendido su negocio en Estados Unidos? He hecho esta pregunta a muchos colegas, y es bastante difícil encontrar una buena lista.

Por ejemplo: considera a las personas en la lista 'Thinkers 50' del año pasado. Según mis cálculos, sólo hay siete que cumplen con esa condición: Richard Branson (Virgin), Kris Gopalakrishnan (Infosys), Kjell Nordstrom y Jonas Ridderstrale (Stockholm School of Economics), Lynda Gratton, Goffee Rob, y Gareth Jones (London Business School).

¿Importa esto? Yo creo que sí.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos dominó el mundo de los negocios completamente: era la principal fuente de capital, hogar de manufacturas avanzadas y la fuente de la mayoría de los desarrollos tecnológicos más importantes. Ofrecía la mejor educación calificada de gestión, y fue el origen de todas las corrientes recientes en el campo de la gestión.

Hoy en día, vivimos en un mundo cada vez más plural. Estados Unidos es actualmente la mayor nación deudora, y las mayores fuentes de capital son los grandes fondos de riqueza soberana del Medio Oriente, Rusia y China. El liderazgo en manufactura avanzada está repartido entre naciones como Japón, Corea, Alemania y Estados Unidos. La innovación tecnológica se encuentra dispersa en todo el mundo, en países como India, China, Singapur, Israel, Suecia y Reino Unido, así como Estados Unidos. Las mejores escuelas de negocios están en todos los mercados principales.

¿Una cultura de gestión estadounidense?

En resumen, el resto del mundo ha alcanzado a Estados Unidos. Este país ya no tiene una clara ventaja en cualquiera de estos campos. Con una sola excepción: la ideología de gestión.

¿Qué quiero decir con la ideología de gestión? Me refiero a la estructura básica y a los supuestos que usamos para hablar sobre la práctica y la profesión de la gestión, nuestras creencias subyacentes acerca de lo que los líderes y gerentes corporativos están tratando de lograr, y cómo proceden para cumplirlos.

Una ideología en particular, que tomó forma hace 100 años -principalmente a través de las ideas y prácticas de los pensadores de gestión estadounidenses- sigue dominando la manera en que pensamos acerca de la gestión. Involucra fijar objetivos según las exigencias de los accionistas, coordinar actividades a través de una burocracia profesional, y tratar a la productividad como una medida de éxito.

Por supuesto, esta ideología no cuenta con un apoyo inequívoco. Pero el punto es que esta ideología es la corriente principal: es la forma primaria de pensar, de enseñar y de ejecutar la gestión. Y perdura, sobre todo, porque no hay otra alternativa viable.

Considera algunos hechos básicos. En la London Business School, una de las mejores escuelas de negocios fuera de Estados Unidos, más del 90% de los profesores recibieron sus doctorados en ese país norteamericano. Lo mismo se cumple esencialmente en Insead (Francia), IESE (Barcelona), la Indian School of Business (Hyderabad) y CEIBS (Shanghai). Las revistas la alta dirección, desde Fortune y Harvard Business Review hasta Administrative Science Quarterly, tienen su sede en Estados Unidos. Las mejores consultoras de gestión, desde McKinsey y BCG, hasta Bain y Booz Allen, tienen profundas raíces estadounidenses.

La ideología de la gestión es, en esencia, el último bastión de la hegemonía estadounidense. Seguimos viendo los principios del capitalismo accionista, la burocracia profesional, y la eficiencia productiva como algo natural, inevitable y beneficioso. Sin embargo, pueden -y deben- ser impugnados.

Trazando un nuevo modelo para los gestores

Entonces, ¿cómo puede evolucionar nuestro pensamiento sobre la gestión? Ya existen muchas ideas acerca de cómo podría lucir una alternativa al modelo tradicional estadounidense:

¿Por qué no poner un mayor énfasis en un propósito o visión de orden superior, en lugar de en beneficios económicos a corto plazo? ¿Y qué pasaría si diéramos el mismo énfasis a múltiples actores, en vez de enfocarnos particularmente en los accionistas?

En términos de coordinación, ¿podemos imaginar colocar un mayor énfasis en la auto-organización y en la sabiduría colectiva, en lugar de colocarlo en reglas y procedimientos burocráticos, como una manera nueva de hacer las cosas?

En términos de resultados, ¿deberíamos poner un mayor énfasis en la innovación, la creatividad y el compromiso del empleado, en vez de ponerlo en la productividad y la eficiencia?

Cada una de estas ideas tiene su propio cuerpo de seguidores: pensadores de gestión impulsando un punto de vista particular, y ejecutivos practicantes que experimentan con una forma distinta de trabajar. Sin embargo, hay poca coherencia entre estos puntos de vista, y no hay pruebas o éxitos suficientes para que las formas establecidas de pensamiento sean cuestionadas.

¿El ascenso de Oriente?

Todo el mundo puede ver que el equilibrio de poder en el mundo de los negocios está cambiando hacia el Oriente. Ahora miramos a Asia como una fuente de financiamiento, de manufactura avanzada, de innovación tecnológica y de trabajadores altamente calificados. ¿Es probable que veamos a Asia, en el futuro, como una fuente de ideologías de gestión?

Hasta ahora, la mayoría de las empresas asiáticas han disfrutado del juego de ponerse al día mediante la incorporación de lo mejor del modelo estadounidense de gestión en su entorno laboral. Pero una vez que son competitivas, no hay razón para que se detengan allí. India y China tienen culturas distintas y tradiciones ricas sobre las que podrían construir sus propias ideologías de gestión.

Ya existe cierta evidencia de un modelo distintivo de gestión emergiendo en India. Peter Cappelli y sus colegas publicaron recientemente un libro, The India Way. Ellos se enfocan en "el compromiso holístico con los empleados", "la improvisación y la capacidad de adaptación", y "una amplia misión y propósito" para definir las características que diferencian al modelo indio del estadounidense. Estas características, según ellos, están inspiradas en parte por los escritos antiguos, como el Bhagavad Gita, y en parte por la experiencia que los ejecutivos indios han cultivado en los caóticos años de la posguerra.

Y parece que sólo es cuestión de tiempo antes de que un 'estilo chino' aparezca. Las empresas chinas tienen un nivel de confianza en sí mismas y un éxito en la escena mundial que les está permitiendo experimentar con sus propias formas de trabajo, y ahora están en condiciones de reunir lo mejor del modelo estadounidense con lo mejor de su propio y único patrimonio cultural.

La cultura es una cosa compleja, pero sí conocemos algunas formas de caracterizar a las culturas de diferentes países. Por ejemplo, el mundo anglo-americano es relativamente individualista y tiene una relativa orientación al corto plazo. La mayoría de los países asiáticos, en cambio, tiene una orientación más colectiva y a largo plazo. Así que si nos remontamos a los elementos del modelo 'alternativo' que esbocé más arriba, con su énfasis en el propósito y un enfoque del capitalismo basado en las partes interesadas, parece bastante claro que estos elementos tienen una afinidad natural con las normas culturales asiáticas que giran alrededor del colectivismo y la orientación a largo plazo. En la medida en que la ideología de gestión estadounidense sea impugnada, las empresas asiáticas con valores asiáticos estarán en condiciones óptimas para encarar el reto.

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¿Cómo crees que luciría un modelo de gestión indio o chino? ¿Puedes sugerir pensadores de gestión que no hayan aprendido su negocio en Estados Unidos? ¿Atestiguaremos una impugnación a la actualmente dominante ideología estadounidense? Danos tu opinión en nuestra página de Facebook y Twitter. 

*Julian Birkinshaw es profesor de la London Business School

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