BCE, el salvador de Europa más renuente

Mario Draghi se resiste a que el Banco sea el prestamista de última instancia en la actual crisis; economistas piensan que es el único de la región capaz de responder velozmente a la crisis italiana.
mario draghi  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Ben Rooney
NUEVA YORK -

El Banco Central Europeo (BCE) está sometido a presiones para incrementar el programa de compra de bonos soberanos, a medida que los costos de endeudamiento para Italia se han disparado a niveles peligrosos. 

Sin embargo, los expertos dicen que el BCE -que ya compró miles de millones de euros en deuda pública- sigue reacio a salir al rescate. 

El jueves pasado, los mercados financieros mundiales repuntaron entre especulaciones de que el BCE podría anunciar una compra ilimitada de bonos en una reunión de emergencia, a pesar incluso de que las autoridades del banco intentaron poner fin a los rumores.

"Hemos llegado al final de lo que podemos hacer, ahora depende de los gobiernos", dijo el presidente del Banco Central de Holanda, Klass Knot. 

Las autoridades del BCE han dicho repetidamente que el programa de compra de bonos es una medida temporal para garantizar que sus políticas monetarias sean efectivas en un entorno donde los mercados son disfuncionales. 

Mario Draghi, quien antes presidía el Banco Central de Italia y este mes se convirtió en presidente del BCE, ha cuestionado la justificación de un compromiso indefinido para comprar bonos gubernamentales. "¿Qué te hace pensar que convertirte en el prestamista de última instancia es realmente lo que tienes que hacer para mantener a la eurozona unida?", expresó crípticamente Draghi en una conferencia de prensa la semana pasada.

Con todo, varios inversionistas y economistas ven al Banco Central como la única institución europea con la capacidad para responder rápidamente a la crisis que sufre Italia. 

Los costos de endeudamiento de Italia escalaron esta semana, superando el 7% por primera vez el pasado miércoles, pues los inversionistas han perdido la confianza en la capacidad del Gobierno para implementar reformas presupuestarias. 

Bajo la presión de otras autoridades europeas y de los manifestantes en Roma, el primer ministro Silvio Berlusconi anunció este martes sus planes de renunciar, luego de que el Parlamento apruebe un nuevo presupuesto. 

En la tarde del jueves, el rendimiento de los bonos italianos se deslizó por debajo del 7%, posiblemente impulsado por una ronda de compra de deuda del BCE. 

Bajo su programa de compra de bonos, conocido como SMP o Securities Markets Program, el BCE ha comprado miles de millones de euros en papeles gubernamentales emitidos por Italia, España y otras economías atribuladas de la zona euro. Para Italia, los analistas creen que la meta no oficial es mantener las tasas de interés en 6%.

"Creemos que el BCE incrementará significativamente su SMP al punto donde Italia sea capaz de tener acceso a los mercados. Sin embargo, creemos que esta ampliación en el SMP será insuficiente para atajar la crisis de deuda", anticipan los analistas de Nomura Securities. 

El temor es que Italia sea excluida de los mercados de crédito internacionales y que el Gobierno no pueda financiar sus actividades. Eso colocaría a Italia en una situación similar a la que enfrentaron Grecia, Irlanda y Portugal antes de ser rescatadas por las otras naciones europeas. 

El problema es que Italia, cuya deuda pública asciende a 1.9 billones de euros, es demasiado costosa para ser rescatada. Y siendo la tercera mayor economía de la eurozona, también es demasiado grande para quebrar.

La falta de soluciones ha situado al BCE en la incómoda posición de ser percibido como el prestamista potencial de último recurso para las naciones que no pueden pedir prestado del sector privado. Sin embargo, numerosos observadores opinan que el liderazgo del BCE se opone a continuar saturando su balance con deuda soberana de alto riesgo. 

"No puedo imaginar que intervengan y digan que serán el prestamista de última instancia. Cualquier compra de bonos en el mercado secundario solamente encubre los problemas y amplía los desequilibrios del mercado", apunta Natascha Gewaltig, directora de economía europea en la firma de análisis Action Economics.

Gewaltig sostiene que para estabilizar sus deudas, Italia necesita decretar reformas que impulsen el crecimiento económico, no únicamente recortar el gasto. 

Por otro lado, algunos analistas piensan que el BCE tal vez aumente calladamente las compras de bonos italianos si el Gobierno demuestra un compromiso para ordenar sus finanzas públicas.  "Si, y sólo si, Italia decide ayudarse a sí misma mediante un movimiento hacia reformas comprensivas, Europa y el BCE estarían más dispuestos a apoyar este proceso", escribió en un informe Frank Engels, analista de Barclays Capital. 

Entre tanto, el único posible reemplazo del BCE en esa labor todavía es un proyecto en ejecución. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera tiene el poder para intervenir en los mercados de deuda soberana, pero requiere más capacidades para hacer frente a las necesidades de financiamiento de Italia.

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Los líderes europeos han esbozado dos planes para incrementar el fondo de 440,000 millones de euros a un billón de euros. Bajo un método, el fondo garantizaría parcialmente las pérdidas sobre nuevas emisiones de deuda gubernamental. El otro plan involucra la creación de un vehículo especial de inversión para atraer capital de inversionistas públicos no europeos.

Sin embargo, los términos finales de esos planes aún están siendo concretados y no se espera que el fortalecido Fondo de Estabilidad inicie operaciones pronto. 

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