El dilema que atormenta a Francia

La nación presentó un plan para salvar su calificación crediticia perfecta, pero es insuficiente; más allá de apostar a aumentos de impuestos, el país debe considerar recortes sustanciales en gasto.
presidente sarkozy  (Foto: Cortesía Fortune)
Ciro Sanati

El costo de asegurar la deuda francesa se disparó esta semana, mientras los operadores comenzaron a cambiar su atención desde la salud económica de la más despilfarradora periferia de Europa hacia sus miembros centrales.

Francia ha estado luchando desde hace meses para crear un plan que logre salvar su codiciada calificación de crédito triple A y convencer a los mercados de que se encuentra en una buena situación económica. Si bien el país está mejor que Italia, ciertamente no es tan saludable como su perfecta calificación de crédito sugiere. Francia sabe lo que tiene que hacer para poner su casa fiscal en orden, pero corre el riesgo de finalmente tener que enfrentar una crisis parecida a la italiana.

Italia ha dominado los titulares de Europa esta semana a medida que su Gobierno cayó en el caos y su mayor banco, Unicredit, reportó una pérdida récord. Sin embargo, muchos operadores en Nueva York y Europa parecían más interesados en las noticias provenientes de París, que en las de Roma. El pasado lunes, el primer ministro francés Francois Fillon reveló un muy esperado paquete de austeridad, que tiene la intención de salvar la codiciada calificación de crédito triple A de Francia y ayudar a estimular el crecimiento.

El mercado no quedó impresionado. Tras el anuncio, el costo de asegurar la deuda francesa usando credit default swaps (CDS o seguros contra impago de deuda) se disparó a un récord de 236 puntos base, de acuerdo con los corredores de Bolsa en la ciudad de Londres. Eso significa que le costaría hasta 236,000 euros anuales a un inversionista con 10 millones de euros en bonos franceses protegerse de un incumplimiento soberano. Eso es un gasto considerable por una deuda que supuestamente debe ser considerada libre de riesgo, dada la perfecta calificación de crédito triple A de la nación.

El salto en los CDS probablemente sorprendió a muchos políticos franceses que pensaban que las medidas propuestas eran extremadamente duras. El plan incluía un alza del 5% en las tasas de impuestos a las empresas, mientras que el impuesto al valor agregado en los servicios subiría del 5.5% al 7%. Adelantaría un año la implementación de un controvertido plan para elevar la edad de jubilación en Francia de 60 a 62 años de edad. El plan también elimina algunas deducciones de impuestos y cierta asistencia del Estado.

Fillion dijo que esperaba que el plan aportara 7,000 millones de euros en ahorros en el presupuesto del 2012, y otros 11,600 millones de euros en ahorros para el 2013. En total, dijo que el plan produciría 65,000 millones de euros en ahorros para el 2016.

Crecimiento más lento, menor base impositiva

Éste puede parecer un plan duro, pero se ve bastante débil cuando uno profundiza un poco. La mayor parte de los 'ahorros' en el plan provienen de aumentos de impuestos en lugar de recortes en el hinchado estado de bienestar del país. Tales aumentos sustanciales de impuestos probablemente ralentizarían la ya anémica tasa de crecimiento económico de Francia. Y si la tasa de crecimiento se estanca, así lo hará su base fiscal, bloqueando cualquier posible 'ahorro' que pudiera recibir.

El problema de Francia es que simplemente ha estado viviendo por encima de sus medios por demasiado tiempo. Aunque su caso no es tan malo como el de Italia, el país tiene una deuda muy alta en comparación con su producción económica. Su deuda pública total es de alrededor de 1.3 billones de euros equivalentes a un ratio de deuda-PIB de alrededor del 83%. Eso es relativamente bajo en comparación con el caso de Grecia, que se encuentra en 140%, e Italia con 120%, pero es alto para un país que tiene una calificación de crédito perfecta triple A; mucho más alto que Estados Unidos, que perdió su calificación triple A a principios de este verano.

Si las perspectivas de crecimiento económico de Francia fueran fuertes, entonces su ratio de deuda-PIB no sería un problema, pero el país enfrenta serios desafíos en ese frente. Su alguna vez poderoso sector manufacturero ha decaído en los últimos años, provocando la importación cada vez mayor de bienes. Donde antes Francia contaba con grandes excedentes comerciales, actualmente funciona con un gran déficit. En los primeros seis meses de este año, Francia tuvo un déficit comercial de 37,500 millones de euros. Aunque es una cifra alta, lo que es realmente preocupante es lo rápido que ha crecido: un alza del 36% en comparación con el mismo período el año pasado.

Los altos costos de la mano de obra en Francia parecen estar detrás de la caída en las exportaciones. Los alemanes han derrotado a los franceses en la zona euro, tanto en el comercio interno como en el exterior. Francia está ayudando a los alemanes a ganar de dos maneras: en primer lugar, ha permitido que su fuerza de trabajo sea menos competitiva. En el año 2000, a los trabajadores franceses se les pagaba 8% menos que a los trabajadores alemanes. Ahora, a los trabajadores franceses se les paga 10% más que a los trabajadores alemanes. En segundo lugar, Francia tiene un déficit comercial con Alemania de alrededor de 1,000 millones de euros al mes. Eso es una reversión total del rubro en 2004, cuando Alemania era la que tenía un déficit comercial con Francia de 1,000 millones de euros.

¿Qué ha sucedido con la economía francesa? La semana laboral ordenada por el Gobierno de 35 horas seguramente no ha ayudado mucho, pero el asunto va más allá. El país galo tiene el mayor nivel de gasto gubernamental en la zona euro, rondando el 54% del PIB. Ese alto nivel de gasto se destina a apoyar el generoso estado de bienestar francés, que es financiado mediante el endeudamiento y altos impuestos. Los impuestos pasan a través de las empresas, por lo que los productos franceses son muy caros y, en última instancia, son poco competitivos en el mercado mundial. Hoy en día, alrededor de la mitad de los costos laborales brutos en Francia se destinan a sostener el estado de bienestar francés, mientras que la vecina Alemania destina sólo el 28%, de acuerdo con MEDEF, el sindicato laboral más grande de Francia.

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El mercado esperaba que Francia anunciara finalmente planes para reducir sus gastos y fuerza a través de recortes significativos en su red de seguridad social. Por el contrario, presentó un plan con el que Francia busca salir de sus problemas mediante los impuestos. Los recortes significativos en el gasto público, seguidos por la liberalización de las leyes laborales del país, harían más por resolver el dilema fiscal de Francia. Para ello sería necesario un enfrentamiento con los poderosos sindicatos del país, algo que ni siquiera el presidente conservador Nicolas Sarkozy parece tener el 'estómago' para hacer en este punto.

El costo de asegurar la deuda francesa saltó de nuevo el pasado miércoles a cerca de 255 puntos base. Los rendimientos de la deuda francesa están ahora muy por encima del 4% y se encuentran en máximos históricos frente a los bonos alemanes. Hasta que Francia reconozca sus problemas económicos, verá aumentar sus costos de endeudamiento hasta que se vuelvan demasiado caros de sostener. Una crisis así sin duda pondría el futuro del euro en peligro.

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