La eurozona arriba a una semana crucial

Los líderes de la región buscarán en Bruselas un acuerdo a un plan definitivo de rescate económico; el secretario del Tesoro de EU pedirá a altos funcionarios europeos que tomen acciones decisivas.
banderas euro  (Foto: Thinkstock)
PARÍS (CNN) -

El euro afronta una semana decisiva cuando los líderes de la Unión Europea (UE), apremiados por Estados Unidos, busquen un acuerdo sobre un plan definitivo de rescate que les ha sido esquivo durante dos años. Pese al optimismo a corto plazo del mercado sobre un posible acuerdo para hacer frente a la crisis de deuda en Europa y para asegurar la supervivencia de la moneda única, el resultado es bastante incierto de cara a la cumbre en Bruselas programas el jueves y viernes próximos.

"Esta semana están en juego el futuro estable del euro y por ende la recuperación económica en Europa y el empleo. Esto exige un paquete convincente de medidas (de la cumbre) del Consejo Europeo", dijo el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, a la agencia Reuters.

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, fue más categórico.

"Tenemos que hallar una respuesta (a la crisis), si no encontramos una respuesta, claramente ello podría representar el fin de la Unión Europea", afirmó en la entrevista difundida por el diario Público.

Si todo va según los planes fraguados en Berlín y París, la UE habrá dado un paso hacia la integración fiscal el viernes por la noche, acordando un cambio en el tratado para anclar una disciplina presupuestaria coercitiva para la zona euro de 17 países.

El Banco Central Europeo (BCE) habrá recortado los tipos de interés el jueves para contrarrestar una eventual recesión y adoptado nuevas medidas para proporcionar financiamiento a largo plazo a los titubeantes bancos.

Y los nuevos dirigentes en Italia, Grecia y España tendrán que demostrar su compromiso para llevar a cabo medidas de austeridad difíciles y reformas económicas estructurales con las que puedan afrontar sus problemas de deuda y restaurar la confianza de los inversores.

Los mercados económicos mundiales subieron la semana pasada ante la perspectiva de un plan maestro después de que el jefe del BCE, Mario Draghi, señalara que la entidad financiera podría actuar de forma más decisiva para combatir la crisis.

Una muestra convincente de determinación política para respaldar el euro y superar la crisis a través de una mayor integración de la zona euro podría llevar al BCE a hacer más para apoyar a los bonos italianos y españoles, poniendo las bases para un cambio en el sentimiento del mercado.

"Todo se reduce a lo que hace el BCE y a si los líderes políticos producirán un plan lo suficientemente convincente para dar al BCE una base para intervenir", dijo una destacada fuente gubernamental de la UE que habló bajo condición de anonimato para respetar la independencia del banco central.

Sin embargo, si el Grupo de los 27 no llegan a un acuerdo, o pactan de nuevo medidas a medio gas tras meses de titubeos, la huida de los mercados de bonos de la zona euro podría acelerarse, la confianza podría deteriorarse aún más y la crisis acentuarse en enero, cuando Italia tiene que empezar una masiva campaña de refinanciamiento.

¿Una Merkel permisiva?

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, visitará Fráncfort, Berlín, París, Marsella y Milán a partir del martes para instar a altos funcionarios europeos a tomar acciones decisivas.

En sus encuentros subrayará el interés vital de Washington por evitar una crisis de grandes proporciones en la zona euro.

Fuentes cercanas a la canciller alemana Angela Merkel dicen que ella está preparada (pese a la hostilidad del Bundesbank germano) para que el BCE refuerce la compra de bonos de países problemáticos como medida a corto plazo, hasta que puedan asumirse controles presupuestarios más estrictos.

Pero las cosas podrían no ir enteramente según el plan.

Merkel visita al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en París este lunes para esbozar propuestas conjuntas sobre gobernanza económica, pero Berlín y París aún albergan grandes diferencias sobre la forma de controlar los presupuestos nacionales de la zona euro.

Merkel quiere dar más poder a la Comisión Europea para que pueda vetar los planes presupuestarios nacionales que quebranten los límites de la UE antes de su llegada al Parlamento, con sanciones automáticas para quienes incumplan el déficit y la posibilidad de llevar a esos países al Tribunal Europeo de Justicia.

Sarkozy, que será candidato a la reelección en Francia en mayo, quiere que los líderes de la zona euro tengan la última palabra, sin nuevos poderes supranacionales para las instituciones de la UE.

Varios países más, principalmente Reino Unido, Irlanda y Holanda, no quieren que se cambie el tratado por todos los riesgos políticos nacionales que conllevaría. Algunos temen que sea difícil obtener respaldo público en un referéndum.

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El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que preside la crucial cumbre de Bruselas a finales de semana, presentará opciones para un control presupuestario más estricto sin tocar el tratado, así como pasos que exigirían enmiendas, dicen sus ayudantes.

El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, advirtió el viernes de que un cambio en el tratado podría ser divisivo y "peligroso", pero los diplomáticos dicen que es un requisito político para Merkel.

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