El euro: un verdadero sobreviviente

Aún cuando muchos creen que su desaparición es inminente, la moneda de la eurozona no ha caído; su fortaleza ante el dólar y la libra se debe al respaldo de los inversionistas, dicen los expertos.
euro crisis de deuda.jpg  (Foto: CNN)
Katherine Ryder

Cada semana, durante los últimos tres meses, los titulares de los periódicos financieros han anunciado que la zona euro está al borde del desastre. Las víctimas, hasta ahora, incluyen a los líderes de Italia y Grecia; Dexia, el banco franco-belga, y más recientemente a MF Global, la correduría estadounidense. A pesar de las acciones coordinadas (la semana pasada) de los bancos centrales para liberar capital transatlántico, algunos analistas todavía pronostican un resultado calamitoso. Y el hecho de que Standard and Poor's puso a 15 países de la eurozona sobre aviso de una posible rebaja de deuda no ayuda.

Quizás el aspecto más sorprendente de la crisis es el hecho de que no ha provocado que el euro -la moneda que une al continente- caiga significativamente contra el dólar estadounidense y la libra esterlina, la más cercana de sus homólogas internacionales. El 21 de noviembre, una investigación de Credit Suisse señaló que el euro está llegando a "sus últimos días como lo conocemos actualmente". Sin embargo, la moneda actualmente se cotiza a 1.34 euros contra el dólar, que es aproximadamente el nivel al que se comerciaba en el 2007, y no muy lejos de donde estaba al comienzo de este año.

Hay varias explicaciones para esta reticencia. La más obvia es la falta de buenas alternativas para el euro. Las tasas de interés cercanas a cero en Estados Unidos hacen que las inversiones en dólares no sean rentables, así que los grandes fondos de pensiones y otros fondos de reservas que deben diversificar su cartera no pueden poner todos sus activos en inversiones denominadas en dólares. Los gobiernos estadounidense y británico tienen sus propios problemas de deuda, y esto ha mantenido a los inversionistas debidamente cautelosos.

Mientras tanto, las intervenciones de los gobiernos de Suiza y Japón para prevenir que el franco y el yen se aprecien ha sacado del juego (del comercio) a estas divisas. "La eurozona es una parte del mercado de deuda soberana dónde los inversionistas aún pueden conseguir rendimiento", dice un operador de Forex, "y estas inversiones están impulsando la moneda".

Otra teoría es que la mayoría de los inversionistas simplemente están cambiando la mayoría de las inversiones en euros a países fiscalmente saludables de la región, como Alemania y los Países Bajos, pero en general, no han mudado mucho dinero del euro. La semana pasada, los rendimientos de los bonos alemanes a un año se volvieron negativos por primera vez en los registros, a medida que los inversionistas aterrados pusieron su dinero en lo que es percibido como un refugio seguro, en medio de rumores de que el euro estaba a punto de desintegrarse.

China también podría estar jugando un papel en la capacidad de recuperación del euro. Pekín, preocupado por sus desproporcionadas tenencias en dólares, ha tratado desde hace tiempo de diversificar en cualquier otra clase de activos que pueda conseguir. Una investigación de Standard Chartered afirma que durante el 2011, China ha estado intentando cambiar su acumulación de nuevas reservas de divisas extranjeras de dólares a euros.

Un último factor que puede haber ayudado a apuntalar el euro con respecto al año pasado es la confianza ciega de que los políticos europeos no serán tan estúpidos como para dejar que el euro colapse. Aunque el mes pasado marcó una importante erosión de la confianza en este aspecto -los inversionistas recientemente ignoraron las subastas de bonos belgas, franceses y alemanes a 10 años- el rally de capital de la semana pasada sugiere que muchas personas piensan que todo terminará bien. Todos los ojos están puestos en la cumbre de la Unión Europea el próximo viernes, la cual piensan los analistas que podría ser una de las mejores y últimas oportunidades para salvar el euro.

¿Qué se aproxima para el euro?

Es difícil tener perspectiva en medio de una tormenta, pero una cosa es cierta: todo el mundo es un especulador en estos momentos en lo que respecta a la zona euro. Los inversionistas pesimistas y acérrimos creen que los problemas estructurales y políticos de la eurozona son demasiado grandes para resolverse, y que el euro súbitamente se disolverá en las próximas semanas. Los especuladores menos dramáticos piensan que después de algunos años de recesión, Italia, España y Grecia saldrán del euro, dejando unidos a los países más fuertes. Los especuladores más optimistas esperan que el Banco Central Europeo (BCE) dé un paso adelante y compre la deuda incobrable de España e Italia, lo cual permitirá a los políticos negociar sus tratados y cambiar estatutos para unir fiscalmente más a Europa e, ideológicamente, con Alemania a la cabeza.

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En cierto modo, una estrecha unión fiscal representaría que el euro volviera a sus inicios: desde sus orígenes como una unión política, hasta una unión monetaria más estrechamente definida, y de nuevo a una unión política. Ésta es una perspectiva aterradora para los Estados más pequeños de la región, que temen una erosión de su soberanía. Sin embargo, probablemente es necesaria ahora si la región está destinada a conservar su divisa común.

En cuanto al resistente euro, será en el corto plazo cuando se muestren indicios de la fuerza con que los líderes del BCE declararán su voluntad de actuar. Un compromiso firme, dicen los operadores, podría mantener a la moneda en su banda de cotización de cinco años. Una retórica vacía, por el contrario, podría causar que finalmente se destruyera.

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