EU: no más quiebras como la de MF Global

La caída de la firma de corretaje abre el debate para que EU ponga más límites al sector financiero; la ex funcionaria Sheila Bair pide simplificar normas para evitar riesgos de liquidez en el...
mf global bancarrota.jpg  (Foto: CNN)
Sheila Bair*

Los reformistas financieros apuntan a la quiebra de la casa de corretaje MF Global, que gestionaba activos por 41,000 millones de dólares, como evidencia para justificar por qué es necesario que la 'Regla Volcker' de la legislación Dodd-Frank prohíba a los bancos con depósitos asegurados por el organismo gubernamental FDIC (Corporación Federal de Seguros de Depósitos) especular en los mercados con fondos propios.

Por fortuna, MF Global no era un banco, ni una filial de banco, y su colapso no les ha costado a los contribuyentes estadounidenses ni un centavo. Y yo, al menos, estoy muy feliz de ver que un jugador del mercado, importante y bien conectado, se coma sus propias pérdidas (si bien estoy igualmente preocupado por el aparente descuido regulatorio que permitió que desaparecieran cientos de millones de dólares del dinero de los clientes). 

Pero ¿qué hubiera pasado si MF Global hubiera sido un banco asegurado por la FDIC? ¿Habría protegido la Regla Volcker el bolsillo del Gobierno? Bien, no está claro.

MF Global realizó inversiones por cuenta propia (practicó el llamado proprietary trading) en deuda soberana europea a través de lo que Wall Street denomina transacciones repo to maturity (con acuerdo de recompra al vencimiento). Técnicamente, la casa de corretaje vendió bonos europeos a otras firmas, acordando recomprarlas a un precio más elevado cuando vencieran, en el 2012. MF esperaba ganar dinero al embolsarse la diferencia entre la tasa que pagaba a sus socios en la operación y la tasa más alta pagada sobre los bonos mismos. Como los precios de mercado de los bonos cayeron, los socios de MF Global exigieron mayor colateral. Y dado que MF estaba extremadamente apalancada (a una ratio de 40 a 1), esas exigencias de colateral la llevaron al colapso.

Nótese que MF Global, al parecer, usó financiamiento 'repo' (es decir, recurrió a la venta de valores a recomprar al vencimiento) para sacar esos bonos de alto riesgo fuera de su hoja de balance, haciendo que su posición de capital luciera mejor de lo que en realidad estaba. Hmm... ¿No utilizó también Lehman el artificio del financiamiento 'repo' para maquillar su hoja de balance? ¿Por qué los auditores no hacen algo al respecto? 

Permítanme un paréntesis:

Bajo el muy complejo artilugio que aparece en una regulación de 300 páginas recientemente propuesta por las agencias federales estadounidenses para implementar la Regla Volcker, las transacciones "repo" como las que hizo MF Global no son tratadas como las prohibidas actividades de propietary trading. Luego, incluso si MF Global hubiera sido un banco, pudo haber usado esta excepción para salirse con la suya, colocando a la FDIC en una situación comprometida. La regla propuesta, en efecto, tiene tantas lagunas que parece permitir la práctica del propietary trading con depósitos asegurados por el Gobierno. 

Para ser justos, las autoridades reguladoras tienen ante sí una tarea muy difícil. El intento básico de la Regla Volcker es prohibir que los bancos (y sus filiales) asegurados por la FDIC realicen apuestas direccionales en los mercados. Pero en 1999, el Congreso estadounidense revocó la ley Glass-Steagall, eliminando así la separación entre la banca de depósito y las empresas de valores. Y ganar (o perder) dinero en movimientos del mercado es justamente el tipo de actividad a la que se dedican las casas de valores o de corretaje. Para intentar reconciliar esas políticas en conflicto, el Congreso concedió excepciones a la Regla Volcker para las funciones tradicionales con valores, como la banca de inversión y el market making o creación de mercado. Pero la línea que fija dónde terminan estas excepciones y dónde comienzan las prohibidas actividades de propietary trading es muy difusa. 

Así que aporto una idea: las autoridades reguladoras deberían olvidarse de la enredada regla propuesta y centrarse, en cambio, en el aspecto económico de una transacción. Si ésta gana dinero según la vieja usanza -el cliente paga a la institución por un servicio a través de intereses, tarifas y comisiones- entonces aprueba el examen. Si la rentabilidad (o la pérdida) depende de la dirección de los mercados, entonces reprueba. Es inevitable que ciertas áreas grises, como el market making, se realicen fuera de los bancos asegurados y sean respaldadas por enormes montos de capital. A las casas de corretaje debería permitírseles mantener un inventario adecuado para que los mercados sean líquidos.

Y lo más importante, los reguladores deberían decirles a los ejecutivos bancarios y a los consejos directivos que ellos serán personalmente responsables de monitorear las actividades y el cumplimiento. Los directivos de los bancos, a su vez, deberían dejar claro a sus empleados que ellos deben ganar dinero por ofrecerles a los clientes un buen servicio, y no por especular con los fondos de la firma.

Las reglas complejas son muy fáciles de manipular y muy difíciles de aplicar. Si los reguladores no pueden hacer que esto funcione, tal vez debamos volver a la ley Glass-Steagall y a su simplicidad concentrada en 32 páginas.

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* Sheila Bair fue presidenta de la FDIC.

Este artículo pertenece a la edición de la revista Fortune del 26 de diciembre de 2011.

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