Sarkozy, el ganador de la Cumbre europea

El presidente de Francia logró la unificación de Europa para avanzar en la resolución de la crisis; David Cameron, ministro británico, consiguió que toda la región se pusiera en su contra.
nicolas sarkozy.jpg  (Foto: CNN)
BRUSELAS (CNN) -

Napoleón soñó con ello, De Gaulle luchó por ello, pero Nicolas Sarkozy podría haberlo conseguido: una Europa de Naciones con Francia en el puente de mando y Reino Unido apartada.

El presidente francés emergió este viernes como uno de los grandes ganadores de la cumbre de la Unión Europea que terminó con 26 estados miembros de acuerdo en avanzar en la integración económica en la zona euro, y el Reino Unido solo y manteniéndose afuera.

"Por supuesto esto no es sólo un antiguo deseo, sino un antiguo objetivo de la política francesa (...) porque en la tradición francesa, desde De Gaulle, Reino Unido nunca perteneció de verdad a la Unión Europea", indicó un alto funcionario de la UE que asistió a la cumbre, refiriéndose al veto del presidente francés a la entrada británica en el grupo en 1963 y de nuevo en 1967.

Al oponerse al deseo de los otros estados miembros de enmendar el tratado de Lisboa que gobierna al bloque para permitir una unión fiscal más estrecha entre las 17 naciones de la moneda única, el primer ministro británico, David Cameron, consiguió unir a Europa en su contra.

Puede que haya satisfecho a los euroescépticos en casa, pero salió como el mayor perdedor diplomático de la cumbre, llevando a su país a un aislamiento que todos sus predecesores intentaron evitar.

Durante siglos, un principio básico de la diplomacia británica fue mantener un equilibrio de poder en la Europa continental formando cambiantes alianzas con las principales potencias de la región.

Cameron no sólo no consiguió lograr un derecho de veto sobre la legislación europea de servicios financieros. La ilusión de liderar a un grupo de 10 países no miembros del euro como Suecia y Polonia, comprometidos a una economía más abierta y liberal, se derrumbó cuando sus supuestos aliados se alinearon con la zona euro.

Aún cuando Cameron dijo que los holandeses habían prometido vigilar los intereses británicos en el mercado único de la UE, el centro financiero de la City de Londres podría ser el perdedor en una Europa a dos velocidades de 26 frente a uno, dada la actual baja posición política de bancos y fondos de inversión.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, la cumbre fue un éxito más ambiguo.

La líder europea más poderosa logró su principal objetivo de fijar una estricta disciplina presupuestaria al estilo alemán, con sanciones automáticas sobre los que infrinjan las normas de déficit y deuda, en un nuevo tratado que se negociará entre los 26 interesados.

Eso podría calmar a los rebeldes de su coalición de centroderecha, molestos por los sucesivos rescates a países débiles de la zona euro en los que Berlín soporta la mayor carga.

Pero Merkel no logró mantener la nueva "unión de estabilidad" dentro del tratado de la UE debido al obstruccionismo de Cameron, lo que hace más difícil el uso de instituciones clave como la Comisión Europea y la Corte Europea de Justicia para hacer cumplir la rectitud fiscal.

Más aún, Merkel podría haber perdido al Reino Unido como un aliado útil para equilibrar la tendencia francesa hacia el proteccionismo comercial y la dominación estatal de la industria, que va en contra de los intereses económicos de Berlín.

El año pasado, Merkel admitió en un importante discurso que Europa podría tener que recurrir a la cooperación intergubernamental para avanzar en la integración económica debido a las limitaciones del tratado de Lisboa y la falta de ansia política por revisarlo.

Pero Berlín quiso eliminar la discreción política del procedimiento de sanciones fiscales, mientras que Francia estaba determinada a permitir que los políticos tengan la última palabra para castigar a un país por infracciones presupuestarias.

Sarkozy ha tenido que ceder terreno a Merkel en muchos asuntos en los últimos meses, aceptando los poderes intrusivos para rechazar presupuestos nacionales y dando un paso atrás en sus peticiones de que el Banco Central Europeo (BCE) realice una gran intervención para comprar bonos gubernamentales y se emitan bonos comunes de la zona euro.

Pero el líder francés, nunca deseoso de una ampliación de la UE que diluya la influencia francesa, no ha abandonado la visión de una Europa más pequeña con la zona euro como su núcleo, regida por Francia y Alemania.

La ausencia diplomática de Cameron le dio a Sarkozy la oportunidad de convertir esa visión en una realidad.

Draghi, otro ganador

Otro ganador de la cumbre de Bruselas es el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. El italiano, que lleva apenas un mes en el cargo, ya ha ejercido una influencia decisiva dando forma al naciente "pacto fiscal" de la zona euro en un segundo plano, al tiempo que rechaza los esfuerzos de apropiarse del banco para rescatar Gobiernos.

Diplomáticos dijeron que el BCE estuvo muy implicado diciendo a los líderes europeos qué reformas económicas y pasos de disciplina presupuestaria deberían tomar.

Horas antes de que Draghi llegara a la cumbre, el BCE había dado dos pasos decisivos para reforzar la zona euro, rebajando las tasas de interés a un mínimo récord de 1.0% para suavizar una venidera recesión, y ampliando de forma crucial la ayuda a largo plazo de liquidez para los bancos europeos, hambrientos de efectivo.

Pero el jefe del BCE logró evitar la presión de los líderes de la zona euro para que intervenga a gran escala comprando bonos de estados en problemas, algo que teme debilitaría de inmediato su resolución para tomar dolorosas reformas económicas.

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Tras ver al ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dar marcha atrás en planes de austeridad y reformas económicas que había prometido aplicar en cuanto el BCE empezó a comprar bonos italianos en agosto, Draghi se decidió a evitar una repetición.

Así que si bien Sarkozy podría haber avanzado algo hacia el sueño de Napoleón, es Draghi, de momento, quien más parece el nuevo emperador de Europa.

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