¿Dónde quedó el pacto fiscal europeo?

Pese a la cumbre de líderes, la deuda soberana sigue alta y los mercados continúan débiles; aunque se avanzó en la unión fiscal, Europa tiene por delante muchos obstáculos que vencer.
euro  (Foto: Thinkstock)
Aaron Smith
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Hay pocas evidencias de que la cumbre europea celebrada la semana pasada en verdad ocurrió, a juzgar por el alto costo de la deuda soberana y por la debilidad que muestran los mercados europeos. El viernes pasado, los líderes de Europa -con la excepción del británico David Cameron- se comprometieron a reforzar e integrar más el acuerdo fiscal entre los miembros del bloque. La mayoría de los países, claro está, aún deben obtener la aprobación parlamentaria antes de avanzar en ese camino. 

Uno de los aspectos más cruciales del pacto fiscal, ideado por la premier alemana Angela Merkel y el francés Nicolas Sarkozy, era obligar a los miembros de la eurozona a mantener presupuestos responsables. Los países que permitan que sus déficits superen el techo del 3% de su PIB podrían enfrentar sanciones.

"(La cumbre) es claramente un avance hacia la unión fiscal, pero todavía hay muchos obstáculos que vencer. La gente está cada vez más y más nerviosa por el panorama de Europa y la falta de acuerdos políticos," comenta Nick Stamenkovic, estratega de renta fija en la firma escocesa RIA Capital Markets.  

El miércoles, los compradores de bonos mostraron pocas señales de sentirse más tranquilos respecto a la deuda europea en Italia. La subasta que realizó Italia por 3,000 millones de euros en bonos a 5 años fue recibida con relativa buena demanda, pero el papel tuvo que pagarse a un altísimo rendimiento del 6.47%.

Además, los rendimientos de los bonos italianos a 10 años permanecen más cerca del 7% que del 6%. La marca del 7% es vigilada con atención, pues tradicionalmente se interpreta como señal de aviso para un rescate. Grecia, Irlanda y Portugal fueron rescatadas poco después de que sus bonos registraran rendimientos por encima de esa marca, si bien la ayuda no se activó hasta que los rendimientos escalaron más.

Los rendimientos de los bonos italianos ya han superado el 7% antes. Y aunque numerosos expertos creen que Italia puede manejar esos niveles por un tiempo, se trata de la tercera mayor economía de la eurozona y el tercer mayor emisor de bonos en el mundo. En otras palabras, el país es demasiado grande para colapsar y también demasiado grande para ser rescatado.

Se supone que la conformación de la unión fiscal pactada la semana pasada mantendría los rendimientos a raya. Pero la única cosa que en verdad podría frenar la escalada de los rendimientos sería una promesa del Banco Central Europeo (BCE) para intervenir y comprar más bonos. Y eso no ocurrió.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha mantenido una postura firme, diciendo que el único mandato del BCE es controlar la inflación.

"El Banco Central no intervendrá a favor de Italia porque cree que estos países deberían poner orden en sus finanzas, y el BCE no debería hacer el trabajo sucio por ellos", explica Stamenkovic.

Otros síntomas de la debilidad económica europea incluyen un desplome del euro a su nivel más bajo desde mediados de enero y una caída colectiva de los mercados accionarios. Desde la cumbre del viernes, el FTSE de Londres, el DAX de Frankfurt y el CAC 40 de París han registrado caídas de entre 1 y 4%.

A ello se le suma la amenaza de una degradación crediticia. La semana pasada, Standard & Poor's advirtió a los 17 miembros de la zona euro que podrían enfrentar rebajas potenciales. La agencia calificadora también alertó a la Unión Europea, a varios bancos y al fondo de rescate europeo de posibles degradaciones a su calificación. Todas las advertencias se emitieron antes de celebrarse la cumbre del viernes, y S&P ha dicho que espera concluir su proceso de toma de decisiones en un lapso inferior al normal, que es de 90 días.

Mario Monti, el recién nombrado primer ministro de Italia, está claramente molesto por el estigma que ha recaído sobre los países que dependen de la intervención económica, cuando el propósito de dicha intervención es impedir un contagio internacional. "Es imposible trazar una línea, como a Alemania le gustaría hacerlo, entre los países virtuosos y los pecadores," dijo el miércoles a los senadores italianos.

Entre tanto, la canciller alemana Angela Merkel promocionó el plan ante su parlamento el miércoles. "Hemos decidido corregir los errores estructurales que se cometieron al principio de la unión económica y monetaria. La respuesta en esta situación no puede ser no hacer nada", dijo.

Los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años han retrocedido por debajo del 2%, reforzando su reputación teutona como un bastión de la fortaleza y la estabilidad económicas.

"Todo el asunto parece estar desarrollándose delante de nosotros, y claramente está beneficiando a los bonos alemanes a costa de los mercados periféricos, en particular Italia", concluye Stamenkovic.

El rendimiento del bono francés a 10 años también descendió, ubicándose en 3.2%.

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