Wall Street ve un año difícil como 2011

Se cierra un año, pero los problemas en Europa, las revueltas sociales y la volatilidad continúan; hay más compañías en EU que recortaron sus perspectivas de ganancias que las que las aumentaron.
wall street perdidas  (Foto: CNN)
NUEVA YORK (CNN) -

Europa tambaleante, paralización política, volatilidad en los mercados. Temas familiares para los inversores que sobrevivieron al 2011, y que deberán volver a lidiar con ellos el año próximo.  Ante la escalada de la crisis de deuda, las revueltas políticas alrededor del mundo, y el desmoronamiento de la credibilidad crediticia en las principales naciones industriales, 2011 fue un año difícil para saber dónde invertir. 2012 difícilmente ofrezca un respiro.

El índice S&P 500, un indicador del valor de mercado de las compañías estadounidenses más grandes, pasó la mayor parte del año oscilando entre subidas y caídas, desconcertando las posiciones cortas y largas, y alejando a muchos inversores minoristas de las acciones. Al final, terminó donde empezó.

Pero el tibio desempeño del S&P 500 fue alentador, comparado con otros mercados bursátiles del mundo. Estados Unidos podría ser considerado aún como un refugio seguro, si bien incluso eso parece incierto.

En cada repunte provocado por una mejoría en las cifras de la economía este año, las olas vendedoras nunca estuvieron muy lejos por los temores a que la crisis de deuda europea eventualmente arrastrase al continente a una recesión, e inclusive a Estados Unidos. Eso podría seguir en el 2012.

China y otros mercados emergentes de rápido crecimiento ya no pueden ser soporte del crecimiento global pues esas economías se están desacelerando. En el último semestre del 2011, más allá del sector bancario, los de peor desempeño fueron mayormente los conectados al crecimiento global: materiales, energía y compañías industriales.

"Hay una creciente comprensión de que la economía global está en peligro", dijo Bruce Bittle, estratega principal de inversión en Robert W Baird & Co en Nashville. "Hay incertidumbre en cada rincón del mundo", agregó.

Esa incertidumbre alimentó una considerable volatilidad en 2011.

A pesar del desempeño plano del S&P este año, hubo 66 días de operaciones en que las acciones se movieron en un rango de un 2%. En el 2008, cuando colapsó Lehman Brothers durante la crisis financiera global, hubo más de 130 días de operaciones en que las acciones oscilaron de igual forma.

Pero eso llevó a que los inversores minoristas se alejaran de las acciones, buscando refugios seguros para su dinero.

Superando a los rivales globales

El S&P 500 terminó el viernes con un descenso del 0,01% en el año. En contraste, el índice MSCI de las acciones mundiales cayó un 9 por ciento y el FTSEurofirst 300 cedió casi un 11%.

A las estrellas de los mercados emergentes les fue peor. El índice Shanghái Composite de China perdió un 22%, el BSE de India se hundió un 25%, y el Bovespa de Brasil perdió un 18%.

Los estrategas dicen que el mercado bursátil de Estados Unidos podría verse beneficiado por un razonable crecimiento económico y por atractivas valoraciones de mercado. El S&P 500 estaría subiendo un 6 % para fines de 2012, según sondeos recientes realizados por los estrategas de Wall Street.

La volatilidad probablemente persista durante el comienzo del 2012 debido a la incertidumbre en Europa y a la creciente preocupación respecto a una desaceleración de las ganancias debido a las recientes revisiones de las estimaciones.

Las compañías estadounidenses que recortaron las perspectivas de ganancias superaron recientemente a aquellas que elevaron sus perspectivas, con la relación entre ambas partes más alta en 10 años.

Algunos sectores -como el de materiales- han sufrido una pronunciada caída en los pronósticos para el cuarto trimestre, según demuestran los datos de Thomson Reuters.

La semana pasada, las deprimidas ganancias de Oracle Corp sacudieron la confianza sobre la salud del sector tecnológico antes de la temporada de ganancias de enero. Oracle se unió a una creciente lista de compañías, entre ellas algunas de las grandes de tecnología, cuyos resultados y perspectivas han disparado señales de alarma.

El próximo año, las ganancias del S&P 500 estarían subiendo un 9,9 por ciento, menos que la estimación del 1% calculada en octubre.

Temores a una recesión

Muchos economistas consideran que la zona euro ya está en recesión. Pronostican que las economías de las 17 naciones del bloque se estancarán en el 2012, tras contraerse en el cuarto trimestre de este año y en el primero trimestre del próximo.

Los inversores están preocupados porque Italia y España tendrán que seguir refinanciando los préstamos a niveles insostenibles a principios del próximo año, lo que podría hacer escalar la crisis.

La correlación entre el mercado bursátil de Estados Unidos y el euro se disparó en el 2011 en momentos en que los inversores ligaban sus apuestas a los activos de riesgo a las oscilaciones del euro. Esa tendencia cedió cuando las acciones se recuperaron cerca de fin de año, pero es probable que vuelva a avivarse.

Hasta el momento, la economía de Estados Unidos ha mantenido un ritmo de crecimiento moderado. Los economistas esperan que se expanda alrededor de un 2.1% el año próximo, pero no está claro cómo una desaceleración en el resto del mundo afectaría a la economía en Estados Unidos.

La clave podría ser China, en lugar de Europa.

"China es el gorila de 800 kilos en una habitación, y probablemente es el país más importante a observar en términos de su contribución al crecimiento global", dijo Michael Sheldon, estratega principal de mercado en RDM Financial en Westport, Connecticut.

La confianza empresarial china se está debilitando. Un sondeo demostró que los pedidos de exportación cayeron por primera vez en casi tres años.

La caída de las acciones del sector de materiales en el segundo semestre del 2011 refleja la preocupación respecto a la declinación de la actividad en el exterior. El índice de materiales del S&P perdió casi un 14% en los últimos seis meses.

Parálisis

Uno de los eventos cruciales de 2011 fue el recorte a la perfecta calificación crediticia AAA de Estados Unidos. Standard & Poor's citó a las reyertas del Congreso como la razón para el recorte.

El estancamiento en Washington de las negociaciones para elevar el techo de endeudamiento disparó una ola de ventas que se aceleró tras el recorte de la calificación.

Los inversores prevén que la paralización en el Congreso empeorará a medida que se acerque la elección presidencial de noviembre. La elección probablemente sea reñida, lo que no facilitará para nada los esfuerzos legislativos por disminuir los altos niveles de deuda.

El rencor volvió a surgir nuevamente en diciembre, cuando en el Congreso hubo peleas para aprobar una extensión de dos meses a los recortes impositivos a las nominas estadounidenses.

"Habrá menos certeza respecto a los impuestos y regulaciones, lo que inhibirá la creación de empresas y el crecimiento de los negocios", dijo Brian Battle, un operador en Performance Trust Capital Partners en Chicago.

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Goldman Sachs prevé un crecimiento en el 2012 altamente susceptible incluso a los sacudones más mínimos, y esos sacudones podrían ser políticos.

"La desaceleración del crecimiento (y en algunos lugares una contracción absoluta), recortes al sector público, y una renegociación del pacto social entre el Estado y la sociedad en diferentes partes del mundo forman un entorno propicio para la agitación política", dijo Goldman en una nota a sus clientes.

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