Dólar vs. euro: una batalla sin sentido

La divisa estadounidense lució fuerte frente a la moneda europea el año pasado, pero es una ilusión; ambas monedas reflejan sus propias crisis y se encuentran débiles frente al yen y el franco.
euro y dollar  (Foto: Thinkstock)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

¡En esta esquina, con un peso de 45 kilos empapados... está de moda en París, Milán, Bruselas y Munich! ¡El euro!

¡Y en esta esquina, llegando a las 100 libras... está abajo pero no pasa de moda. Sigue siendo la indiscutible (pero no invicta) moneda de reserva mundial! El dólar estadounidense!

¡Estamos listos para la lucha! O no...

El euro y el dólar no son grandes campeones monetarios últimamente. Ciertamente el dólar se fortaleció frente al euro en las últimas semanas, a medida que la crisis de deuda europea sigue infectando. Pero existen muchas razones para que nos desagraden ambas monedas.

La Reserva Federal (Fed por sus siglas en inglés) ya ha dicho que es probable que mantenga su tasa clave de préstamos a un día cerca de cero hasta mediados de 2013. Las bajas tasas de interés son enemigas de las monedas, ya que el tipo de cambio tiende a subir y bajar junto con ellas.

Y no sería una gran sorpresa si la Reserva Federal - que acaba de revelar el martes pasado en las minutas de su última reunión su intención de comenzar a publicar las proyecciones de tasas de interés junto con previsiones económicas trimestrales - extendiera pronto el compromiso de tasa cero hasta 2014.

Por un lado, la economía de Estados Unidos sigue estando en mi auto-denominado estado de recuperación 'a la parrilla' : lenta y a fuego bajo.

Es más, varios miembros de la línea más dura (es decir, los que se enfocan en combatir la inflación y que favorecen generalmente un menor estímulo) del comité de políticas de la Fed saldrán este año y serán reemplazados por presidentes regionales de la Fed con tendencias más pesimistas.

Eso se suma a la debilidad del dólar, sobre todo si la Fed anuncia una tercera ronda de compras de bonos, o la flexibilización cuantitativa (quantitative easing o Q3), para mantener bajas las tasas a largo plazo. La QE3 está lejos de ser cierta, ya que algunos expertos del mercado y políticos han advertido sobre un eventual repunte de la inflación si la Fed sigue imprimiendo dinero para comprar deuda.

Pero mientras la economía se mantenga más cerca de la recesión que de una verdadera recuperación sostenida, la QE3 no puede ser descartada.

Sin embargo, el dólar se asemeja a Mike Tyson (de vuelta a su apogeo a mediados de 1980 en vez de su estado actual como la gracia de los chistes de las películas The Hangover) en comparación con el euro. El euro es más parecido a Glass Joe, el boxeador francés del juego de Nintendo Punch-Out!, con una barbilla notoriamente débil.

Mientras Estados Unidos tiene un problema de deuda en el horizonte, Europa ya está en una crisis total. Y probablemente sea imposible para las diferentes naciones de la eurozona llegar a una solución rápida y ordenada.

Es por eso que el euro -que la mañana del miércoles se deslizó hacia el mínimo de 17 meses de 1.2857 dólares que acababa de golpear la semana pasada- podría continuar cayendo en los próximos meses.

"Europa es un desastre. Ellos todavía no saben lo que quieren ser. ¿Una unión política? ¿Una unión monetaria? Necesitan tomar una decisión", dijo Michael Woolfolk, estratega cambiario de Bank of New York Mellon.

Woolfolk también señaló que el Banco Central Europeo (BCE) probablemente seguirá el ejemplo de la Fed y reducirá las tasas de interés a cerca de cero en poco tiempo.

El mes pasado, el BCE bajó las tasas al 1%. Ése fue el segundo recorte de tasa desde que Mario Draghi asumió el cargo de presidente del BCE, en sustitución de Jean-Claude Trichet, quien era más un purista de la lucha contra la inflación que alguien preocupado por el contagio de la deuda. Y las presiones de fijación de precios están disminuyendo en Europa.

La oficina Eurostat de la Unión Europea reportó datos preliminares el miércoles pasado, que mostraron que la tasa de inflación para los 17 países que usan el euro bajó a 2.8% en diciembre desde 3% en noviembre. Eso hace mucho más probable que el BCE recorte las tasas a 0.75% en su próxima reunión del 12 de enero.

Incluso si el BCE no recorta las tasas la próxima semana, otro estratega dijo que es algo seguro y sólo tendremos que esperar para saber cuándo reducirá el BCE las tasas por debajo del 1%.

"El euro debería seguir debilitándose, pero puede ser algo gradual y no fuerte", dijo Vassili Serebriakov, estratega cambiario de Wells Fargo. "El factor crítico para el euro es la postura de la política del BCE. Incluso si no recorta las tasas en la próxima reunión, los recortes son probables más adelante en el camino".

Sin embargo, los inversores no deben confundir cualquier ganancia que el dólar pueda lograr sobre el euro con una señal de que el dólar es todopoderoso de nuevo.

"El dólar está desempeñándose bien frente al euro, pero está estancado en la mitad frente a otras principales monedas", dijo Serebriakov, y agregó que países como Nueva Zelandia, Canadá y Australia -que se están beneficiando de los mercados de materias primas en auge- tienen monedas que son más atractivas que el dólar.

"En general, es difícil argumentar a favor de una amplia fortaleza del dólar en este momento", dijo.

Eso no es bueno. La combinación de la debilidad del dólar y la del euro podría ser un gran problema para el resto del mundo. Claro, los anémicos euro y dólar pueden hacer que los precios de productos europeos y estadounidenses sean más atractivos. Pero eso podría ir en detrimento de otros países con mercados desarrollados.

Japón y Suiza tuvieron que tomar medidas para frenar la fortaleza de sus monedas el año pasado, ya que los inversores huyeron del dólar y el euro por la relativa seguridad del yen y el franco.

El temor es que los países que dependen de la exportación de productos a sitios como Europa y Estados Unidos se enfrenten a una doble dosis de dolor. En primer lugar, sus productos son más caros. En segundo lugar, la demanda puede estar debilitándose ya, debido a las preocupaciones macroeconómicas mundiales.

"Estados Unidos es... mucho menos dependiente de las exportaciones que Suiza o Japón. Sin embargo, en estas economías más pequeñas, los movimientos cambiarios han golpeado duro", escribió Milton Ezrati, economista y estratega de mercado del administrador de fondos Lord Abbett el martes, en un informe .

Y eso nos lleva de nuevo al BCE. Ezrati sostiene que la única manera de que el euro salga de su bajón es que el BCE tome aún más acciones para apoyar la moneda. Eso probablemente significa compras más enfocadas de bonos de los países europeos con más problemas, como Italia y España.

Aunque ese relajamiento sin duda podría debilitar el euro en el corto plazo, haría mucho para poner fin a la crisis de confianza que azota al continente. En última instancia, apoyaría a un euro más fuerte.

"Las presiones de la moneda y las distorsiones que la acompañan permanecerán hasta que el BCE realice un esfuerzo más concertado para aliviar los temores inmediatos en Europa", escribió.

Pero aquí hay una razón para alentarlo. El nuevo jefe del BCE parece entender esto.

"Draghi no es Trichet. Encaja perfectamente en la mentalidad de banquero central del G7 en este momento, la cual es pacifista, y la política monetaria tiene que ser extremadamente acomodaticia para apoyar los esfuerzos de estímulo de los gobiernos", dijo Woolfolk.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente de Paul R. La Monica. Aparte de Time Warner, la empresa matriz de CNNMoney, y Abbott Laboratories, La Monica no tiene posiciones propias en acciones individuales.

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