La pregunta del millón… de yuanes

Economistas, políticos e inversionistas se cuestionan si China podrá evitar una gran desaceleración; la economía mundial difícilmente soportaría una contracción grave del país asiático.
yuan  (Foto: Thinkstock)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

La economía mundial enfrenta este año una pregunta: ¿Podrá China evitar una gran desaceleración de crecimiento en 2012? Inversionistas, economistas e incluso bancos centrales, todos están contando con que China continúe expandiéndose a un ritmo lo bastante robusto para asegurar que la economía global no se detenga.

Las acciones chinas han tenido un buen inicio luego de un horrible 2011. El índice compuesto de Shangai cayó en más de 20% el año pasado, mientras el Banco Central de China se ocupaba en elevar las tasas de interés y aumentar sus exigencias de reservas a fin de combatir la inflación y los temores de una burbuja inmobiliaria.

Pero este año el índice compuesto de Shanghái ha ganado 4%, una subida en su mayor parte registrada en los últimos días. Y en  lo que va de 2012, también ha repuntado el índice Hang Seng de la Bolsa de Hong Kong.

El lunes pasado, el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Dennis Lockhart, quien este año es miembro con capacidad de voto en las políticas de la Reserva Federal estadounidense (Fed), dijo a la prensa que confiaba en la capacidad de China para delinear una desaceleración ordenada, el denominado "aterrizaje suave".

Sin embargo, las últimas cifras relativas a la balanza comercial de China nos hacen dudar si el gigante asiático en verdad podrá encontrar la temperatura adecuada para su economía, a la manera de 'Ricitos de Oro' (ni muy caliente ni muy fría, más bien sopa templada); pues sorprendentemente, el superávit comercial de China se amplió en diciembre, debido en gran medida a una desaceleración en las importaciones superior a la esperada. Esa no es una buena señal. El crecimiento en las exportaciones también se ha desacelerado un poco, lo que tiene sentido, toda vez que el principal socio comercial de China, Europa, padece una crisis de deuda soberana.  

Si la situación de Europa empeora antes de mejorar, ello podría suponer un revés para China. No obstante, algunos expertos indican que los inversionistas deberían tomar perspectiva y analizar el panorama general.

China probablemente no será capaz de reportar nuevamente un crecimiento anual del PIB de cerca de 9 a 10%, pero es improbable que registre un crecimiento cercano al 5%. "China está en una posición más robusta que casi cualquier otra economía mundial. Europa es un problema, pero yo no anticiparía una gran desaceleración. Todavía pienso que China liderará la recuperación global", señala Richard Driver, analista de divisas en la firma londinense Caxton FX.

Por otra parte, parece que China ha tomado conciencia del importante papel que juega dentro del esfuerzo coordinado por bancos de todo el mundo para evitar que Europa quiebre. El Gobierno de Beijing revirtió en noviembre una de sus medidas monetarias restrictivas, acordando rebajar sus exigencias de reservas para los bancos. Se trató del primer recorte convenido desde finales de 2008.

Esa disposición mitigará algunos temores respecto a una burbuja inmobiliaria. Ilan Goldfajn, principal economista de la firma de inversión brasileña  Itau BBA, desestimó las preocupaciones de que el sector de la vivienda en China repitiera la crisis que sufrió ese mercado en Estados Unidos hace unos años. En un reporte emitido el año pasado, Goldfajn escribió que, al parecer, todas esas medidas restrictivas que China aplicó en 2011 han comenzado a funcionar. Los precios y las ventas de las viviendas han disminuido, pero todavía no a un nivel alarmante.

"Las inversiones en bienes raíces están enfriándose, y hay señales de que el sector se desacelerará más, si bien el proceso está en gran parte inducido por el Gobierno. Si se diera el caso de una desaceleración aguda, y los precios cayeran más de lo deseado, el Gobierno puede dar marcha atrás", escribió.

Esta semana China reportará sus más recientes datos sobre inflación, por lo que hay esperanzas de que las presiones de los precios (tanto de alimentos como bienes inmuebles) hayan remitido lo suficiente para permitir que el Banco Popular de China (el equivalente chino de la Fed) finalmente comience también a rebajar las tasas de interés.

Según estimaciones de la firma de investigación High Frequency Economics, se prevé que los precios al consumo en China hayan subido a una tasa anual de 3.6% en diciembre, frente al 4.2% registrado en noviembre. Si la inflación continúa moderada, son innegables buenas noticias para los consumidores chinos y para el mundo.

El Dr. Peter Lee, director del departamento de estrategia en mercados emergentes de la empresa neoyorquina Mirae Asset Global Investments, también anticipa que China no vivirá un escenario de aterrizaje forzoso. "Hay indicaciones de que la inflación en el país va en trayectoria descendente", apunta.

El principal problema con China es que los inversionistas tienen que reajustar sus expectativas. Pero pasar de una tasa de crecimiento del 10% a una del 7% no es una catástrofe. Es una previsión realista en momentos en que los principales mercados enfrentan serios desafíos. Piénsenlo: Estados Unidos no está en buena forma, pero es el menos vapuleado entre un racimo lamentable que incluye a Japón y Europa. Mientras esas economías sigan languideciendo, China posiblemente hará todo lo que esté en sus manos por garantizar que ella no sucumbirá a la enfermedad que aqueja al mundo desarrollado.

"Los líderes políticos continuarán ratificando su apoyo para flexibilizar la política monetaria y promoverán medidas fiscales orientadas al crecimiento", sostiene Lee.

Esperemos que él y todos los que se mantienen optimistas respecto a las perspectivas de China estén en lo cierto. La economía mundial puede soportar una leve desaceleración en China, pero no será capaz de aguantar una contracción severa. 

Ahora ve
Plan de reforma fiscal de EU podría violar las leyes de comercio internacional
No te pierdas
×