Europa tiene un reto de 830,000 mde

La degradación de la calificación a los países podría continuar si no se hacen reformas de fondo; el bloque tiene el reto de seguir refinanciando sus pasivos incluso a costos más elevados.
europa  (Foto: Thinkstock)
Ben Rooney
NUEVA YORK (CNNMoney) -

La degradación a la calificación crediticia de nueve Gobiernos de la zona euro ejecutada por la agencia Standard & Poor's no fue inesperada, pero ocurrió en un momento en que se presentan tímidos indicios de una mejoría en la crisis de deuda de la región. Las subastas de deuda italiana y española realizadas la semana pasada contaron con una fuerte demanda, lo que alivió ligeramente los costos de préstamo. Asimismo, las recientes medidas del Banco Central Europeo (BCE) han mitigado los temores de una crisis crediticia en el sistema bancario.

Pero S&P dijo que las degradaciones se debieron a políticas "insuficientes" de los líderes europeos que no han podido atajar del todo las causas de raíz de la crisis.

La agencia también mencionó los riesgos asociados a una recesión más profunda de lo esperado, el endurecimiento de las condiciones de crédito, el alza en los costos de los préstamos para un creciente número de naciones y la simultánea presión para salir del endeudamiento sufrida por los hogares y los Gobiernos.

Las rebajas a la calificación tal vez no ocasionen muchos daños en los mercados financieros esta semana, pues S&P se limitó a confirmar lo que el mercado ya sabía. "Ya había sido considerada (la rebaja) por el mercado. No veo el impacto derivado de que estos países perdieran su estatus triple A o que la degradación sea un gran problema", dice Jeremy Hare, director de inversiones en la firma Gilford Securities.

Sin embargo, S&P advirtió que la mayoría de los Gobiernos de la zona euro podrían enfrentar posteriores degradaciones si los costos de los préstamos continúan elevados o si la economía se debilita aún más.

Se estima que el monto de deuda que los Gobiernos del bloque euro necesitan refinanciar este año asciende a 830,000 millones de euros, según el banco HSBC. Y eso preocupa a los inversionistas.

Italia y España, cuyas calificaciones fueron rebajadas en dos grados, necesitarán vender bonos por valor de miles de millones de euros en los próximos meses.

Sus últimas subastas "fueron consideradas exitosas"; declaró Moritz Kraemer, responsable de las calificaciones de los bonos soberanos europeos en S&P, en una conferencia acaecida el sábado. Sin embargo, el analista previno que las tasas de intereses de largo plazo para ambos países se mantendrían elevadas.

El apetito del mercado por la deuda gubernamental de la eurozona será comprobado esta semana, cuando Francia coloque en el mercado casi 9,000 millones de euros en deuda.

Francia y Austria también han perdido su calificación AAA, mientras que S&P ratificó los ratings de Alemania, Holanda y Finlandia.

Jeffrey Bergstrand, profesor de finanzas en la escuela de negocios Mendoza de la Universidad de Notre Dame, señala que las degradaciones tendrán un impacto mínimo en las tasas de intereses de países como Francia, Italia y España, "pues esta noticia ya se anticipaba".

Con todo, las rebajas que no estaban anticipadas o que fueron mayores a las previstas podrían elevar los costos de préstamos para otros Gobiernos. Portugal, por ejemplo, vio su deuda recortada en dos grados, y hoy sus papeles están considerados como ‘bonos basura' o con grado ‘especulativo.'

Pese a ello, la fuerte demanda de deuda española e italiana de corto plazo registrada la semana pasada alimentó la esperanza de que el nuevo programa de préstamos implementado por el BCE pudiera estar ayudando. En diciembre pasado, el BCE inyectó cerca de 500,000 millones de euros al sistema bancario a fin de prevenir una crisis crediticia. El banco ofrecerá una segunda ronda de financiamiento más tarde en el año, que se prevé será de la misma magnitud, si no es que mayor.

Para colocar esa cifra en perspectiva, baste decir que el fondo de rescate de la eurozona actualmente está valorado en 440,000 millones de euros.

El presidente del BCE, Mario Draghi, dijo la semana pasada que era demasiado pronto para saber si los bancos de la región estaban usando los fondos aportados por el Banco Central para comprar bonos gubernamentales, agregando que muchos postores potenciales no son elegibles para recibir préstamos del BCE.

"Todavía ese punto está pendiente. Pero creemos que, de momento, el BCE ha tenido un papel constructivo en esta crisis", comenta Kraemer.

El problema central, de acuerdo a S&P, es que las autoridades europeas no han sido capaces de encontrar una solución duradera y comprensiva. En particular, la cumbre de la Unión Europea celebrada el 9 de diciembre, que produjo el llamado pacto fiscal, no logró un "avance", según palabras de la agencia calificadora.

El pacto, que se espera sea firmado por los líderes europeos este mes, instituiría una supervisión presupuestaria y establecería sanciones para los estados miembro que incurran en grandes déficits. No obstante, el convenio no aborda la falta de competitividad y los problemas estructurales de la zona sur de Europa, que subyacen a la crisis, argumenta S&P.

Los líderes europeos respondieron a las decisión de S&P defendiendo sus acciones y comprometiéndose a sacar adelante reformas fiscales. La canciller alemana Angela Merkel indicó que las degradaciones crediticias significan que Europa enfrenta un "largo camino" para recuperar la confianza de los inversionistas, y agregó que las autoridades están llamadas a "implementar con presteza el pacto fiscal, y hacerlo de una forma decisiva, sin intentar atenuarlo de ninguna forma".

Kraemer reconoce el "enorme progreso" conseguido por los nuevos regímenes gubernamentales en Italia y España. Pero advierte que esa mejora está siendo neutralizada por la ausencia de avances a escala europea. "El entorno político en el nivel europeo no está a la altura de los crecientes desafíos de esta crisis", sostiene.

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