3 huecos en el plan económico de Romney

La propuesta para EU del aspirante republicano carece de detalle en algunos aspectos clave; Romney no ha explicado cómo resolverá los problemas en la vivienda, los impuestos y el gasto.
romney big bird  (Foto: AP)
Charles Riley
NUEVA YORK -

Por encima de todo, la campaña de Romney postula una promesa fundamental: Nuestro candidato va a arreglar la economía.

Sin embargo, respecto a algunos de los más duros desafíos económicos actuales -la vivienda, los impuestos y el gasto-, el plan económico de Mitt Romney carece de detalles en políticas clave. Y los meses de campaña electoral no han rellenado los huecos.

Romney quiere que los estadounidenses paguen menos impuestos sobre la renta, pero no ha dicho cuáles serán las nuevas tasas, cómo lucirá la banda impositiva, o cuando quiere que los cambios tengan efecto.

Quiere recortar el gasto gubernamental al 20% del PIB, pero es poco claro sobre la forma en que eso sucedería.

Y su plan económico apenas menciona la vivienda, uno de los mayores lastres de la economía.

"Estos planes son siempre largos en promesas y cortos en números", dijo Robert Bixby, director ejecutivo de The Concord Coalition. "Y éste no es la excepción".

Impuestos

El plan fiscal de Romney significaría grandes recortes de impuestos y una reducción correspondiente en los ingresos federales.

El plan elimina los impuestos sobre intereses, dividendos y ganancias de capital para los contribuyentes que ganan menos de 200,000 dólares. También pide la eliminación del impuesto de sucesiones, y una reducción en la tasa de impuestos pagados por las empresas de 35% a 25%.

Lo que Romney propone exactamente para las tasas personales de impuesto sobre la renta es más difícil de desentrañar. (Lee el plan fiscal de Newt Gingrich).

Tanto el plan económico oficial como el sitio web de campaña de Romney indican que el candidato quiere "mantener las actuales tasas de impuestos sobre los ingresos personales".

Esto significa una tasa impositiva del 35% para los estadounidenses con mayores ingresos. Pero en un debate la semana pasada, sugirió que reduciría la tasa máxima a 25% o incluso a 20% cuando se le pidió que identificara la tasa más alta que cualquier estadounidense debería pagar.

"Más de 25%, creo yo, es tomar demasiado de nuestros bolsillos", dijo Romney.

Sin dar un calendario, Romney ha dicho en el pasado que le gustaría moverse a una "estructura fiscal más justa, más fija" en el largo plazo. Pero no queda claro cuándo estas menores tasas entrarían en vigor.

¿Y qué hay acerca de los estadounidenses que no están en la cima de la escala salarial? La campaña no ha publicado ningún detalle sobre los eventuales planes de Romney para esas bandas impositivas.

Un portavoz de la campaña dijo a CNNMoney que aunque Romney "aún no ha publicado los detalles de su plan, él cree que una tasa máxima de 25% es razonable en principio; es consistente con un enfoque más fijo, más justo y más simple".

Los competidores de Romney han sido más específicos. Newt Gingrich, por ejemplo, ha propuesto un impuesto fijo opcional de 15% sobre la renta.

Gasto

Al igual que muchos políticos, Romney se queda corto a la hora de nombrar recortes presupuestarios específicos que respalden sus ambiciosas metas para reducir el gasto federal.

Romney dice que impondría un tope de gasto de 20% del PIB, reduciría inmediatamente las cuentas discrecionales no relacionadas con la seguridad en 5% y buscaría una corrección presupuestaria equilibrada.

Con el gasto federal actualmente en torno a 24% del PIB, eso significa grandes recortes.

Romney quiere cortar el financiamiento de programas relativamente pequeños, como Amtrak (Corporación Nacional Ferroviaria de Pasajeros), el Legado Nacional para las Artes (NEA, por sus siglas en inglés), la ayuda extranjera, la Corporación para la Difusión Pública (CPB, por sus siglas en inglés) y la planificación familiar Title X.

Ha detallado algunos artículos más grandes como una reducción de 10% en el tamaño de la fuerza laboral federal, que significaría alrededor de 250,000 empleos menos. También sugiere una modificación a Medicaid, que lo convertiría en un programa de subvenciones federales.

Bixby describió estos recortes como "simples baratijas".

Para llegar a 20% del PIB, serán necesarias más reducciones de gastos, y Romney carece de detalles.

"Se vuelve muy difícil reducir el gasto para que coincida con los niveles actuales de impuestos", dijo Bixby. "Y realmente no hay nada en la propuesta que diga cómo él haría eso".

En cuanto a un presupuesto equilibrado, el plan fiscal de Romney reduciría drásticamente los ingresos del gobierno, algo que, cuando se combina con su oposición a la reducción del gasto del Departamento de Defensa, hace que lograr un balance en las cuentas sea casi imposible.

Pero la falta de especificidad de Romney sobre los recortes al gasto no es única. Entre los últimos cuatro candidatos republicanos, sólo Ron Paul ha proporcionado un esquema detallado que establece niveles de gasto para programas y agencias.

Vivienda

El mercado de la vivienda sigue estando enredado. Uno de cada 69 hogares estadounidenses tenía al menos una ejecución hipotecaria el año pasado, mientras que 804,000 hogares fueron embargados. En total, más de cuatro millones de hogares han sido perdidos por ejecución hipotecaria en los últimos cinco años. (¿Ha fallado la política de vivienda de Obama?)

Su plan oficial prácticamente omite el tema, pero Romney ha comentado brevemente sobre la crisis de vivienda en otros lugares, ofreciendo recetas que los críticos han calificado de insuficientes.

"La mejor manera de hacer que esta economía eche a andar de nuevo es hacer que el remanente de todas estas ejecuciones sea empujado a través del sistema, y que salga por el otro extremo, dejando que la gente vuelva a los hogares a precios razonables y renegociarlos", dijo Romney el lunes en Florida.

En un debate más tarde ese día, Romney dijo: "tienes que sacar al gobierno del desastre", pero añadió que la prevención de fraudes era importante y que "tendrás que ayudar a la gente a ver si no pueden conseguir una mayor flexibilidad por parte de sus bancos".

En una entrevista de octubre con la junta editorial de Las Vegas Review-Journal, Romney criticó al gobierno de Obama por intervenir en el mercado, exacerbando la saturación de ejecuciones hipotecarias, y calificó al crédito fiscal para el comprador de primera vez como una "idea ineficaz".

En la misma entrevista, Romney expresó su disposición a considerar un programa que ayude a las personas a refinanciar sus hipotecas como una manera de ayudar a mantener sus hogares, una estrategia que el gobierno de Obama ha desplegado con éxito marginal.

Pero incluso eso está por confirmarse.

"No voy a firmarlo", dijo Romney, "hasta que averigüe quién va a pagar y quien va ser rescatado, y eso no es algo sobre lo que sepamos todas las respuestas".

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Pero Bixby dijo que el equipo de Romney tendrá que llenar los vacíos a medida que la campaña se prolonga.

"Hay varios agujeros grandes aquí", dijo. "Hay muchas cosas que entran en la categoría de 'próximamente'".

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