El destino de la fortuna de Romney

Si el precandidato republicano llegara a la presidencia de EU tendría que reorganizar sus activos; podría convertirlos en efectivo, crear un fideicomiso ciego o solicitar un raro beneficio fiscal.
romney  (Foto: AP)
Charles Riley
NUEVA YORK -

Si Mitt Romney es elegido presidente, tendrá que tomar algunas decisiones difíciles acerca de qué hacer con su fortuna personal.

Con el fin de evitar conflictos de intereses y satisfacer a los organismos vigilantes de la ética, los candidatos que se acercan a la presidencia a menudo venden activos o ceden el control de sus inversiones a un fideicomiso.

Romney, quien ha pasado la mayor parte del mes respondiendo a preguntas sobre su masiva cartera de inversiones, sería uno de los presidentes estadounidenses más ricos en la historia.

El ex gobernador de Massachusetts tiene unas cuantas opciones.

Podría colocar sus inversiones en un fideicomiso ciego aprobado por el gobierno, convertir parte o el total de sus activos a efectivo, o, posiblemente, tomar ventaja de un oscuro beneficio fiscal para funcionarios del poder ejecutivo.

Fideicomiso ciego: Romney no es ajeno al concepto de fideicomiso ciego, un instrumento mediante el cual los beneficiarios no tienen conocimiento de las inversiones del fideicomiso ni poder de intervención en su manejo.

Después de convertirse en gobernador de Massachusetts, Romney creó un fideicomiso administrado por el abogado de Boston, Bradford Malt. Ahí es donde están la mayoría de sus activos, cuyo valor se estima entre 85 y 264 millones de dólares.

Pero entre las formas de divulgación requeridas por el Gobierno federal estadounidense y las declaraciones de impuestos emitidas por su campaña, los contenidos del fideicomiso de Romney son fácilmente accesibles y han sido ampliamente estudiados por los medios de comunicación.

Ahora está muy lejos de ser ciego.

Como presidente, Romney probablemente tendría que disolver su fideicomiso actual y crear uno nuevo. Y éste, aprobado por la Oficina de Ética Gubernamental, requeriría un administrador verdaderamente independiente.

"Las directrices éticas federales para los fideicomisos ciegos son muy estrictas", dijo Robert Kelner, socio de Covington & Burling, que ha asesorado a candidatos y aspirantes sobre asuntos de ética. "Típicamente son mucho más estrictas de lo que puede hallarse a nivel estatal".

Si Romney establece un nuevo fideicomiso, su comunicación con el fiduciario sería muy limitada, y no se le informaría de los cambios en su cartera.

"Podría enterarse del funcionamiento general de su cartera", dijo Kelner. "Pero no sabría nada acerca de sus tenencias particulares".

Es una táctica popular

Bill Clinton, Bush padre, Bush hijo y Ronald Reagan pusieron su dinero en un fideicomiso ciego.

El presidente George W. Bush dijo a CNN al final de su segundo mandato que no tenía "la más remota idea" de qué había sido de sus activos.

"Me reuní con los fiduciarios hace ocho años y no he hablado con ellos desde entonces", dijo Bush.

A diferencia de sus predecesores inmediatos, Barack Obama no tiene un fideicomiso ciego aprobado por el gobierno.

La mayoría de sus activos están invertidos en bonos y letras del Tesoro de Estados Unidos, fondos de inversión y planes de ahorro para la educación de sus hijos; que no son el tipo de activos que suponen un conflicto de interés.

Establecer fideicomisos ciegos no sólo es popular entre los presidentes. Otros adinerados funcionarios designados para puestos en el poder ejecutivo han hecho lo mismo; a veces un cierto descontento. Hank Paulson, quien dejó el cargo más alto en Goldman Sachs para convertirse en secretario del Tesoro, fue uno de ellos.

"¿Has escuchado el chiste de ¿Cómo se hace una pequeña fortuna?", dijo bromeando Paulson en 2009. "Da una gran fortuna a alguien en un fideicomiso ciego".

Para Romney, quien hizo su fortuna a través de inversiones inteligentes, renunciar al control podría ser especialmente difícil.

"Estás entregando tus activos a alguien que es esencialmente un extraño", dijo Kenneth Gross, socio de Skadden Arps Slate Meagher & Flom. "Creo que algunas personas no estarán completamente contentas con esa situación".

La campaña de Romney no dio más detalles sobre los planes de candidato para su fortuna, pero informó en un comunicado que sus "activos se organizarán de una manera que concuerde con todas las reglas" si llega a convertirse en presidente.

Convertirlo en efectivo: Tal vez la opción más sencilla sería que Romney liquidara sus tenencias.

Los Clinton convirtieron sus activos en efectivo en junio de 2007 cuando la campaña de Hillary para la presidencia entró en su recta final, según el New York Times.

Las inversiones de la familia habían estado en un fideicomiso ciego, pero -como en el caso de Romney- esos activos fueron revelados en los documentos de campaña requeridos por la Comisión Federal Electoral.

En lugar de crear un fideicomiso ciego nuevo, los Clinton optaron por liquidar.

Hay un inconveniente importante para tomar esta ruta. Los Clinton probablemente llegaron a deber grandes sumas de dinero en ganancias de capital.

Un remate de los bienes de Romney probablemente daría lugar a una carga fiscal similar.

También es posible que Romney pueda optar por deshacerse -o vender- un grupo determinado de bienes que probablemente puedan causar conflictos.

Pero eso sería difícil teniendo en cuenta el amplio rango de decisiones que el presidente realiza, y la vasta diversificación de las tenencias de Romney.

"Prácticamente todo lo que el presidente hace puede afectar a empresas individuales", dijo Kelner. "Romney podría encontrar que eso es difícil de hacer".

¿Un beneficio fiscal? A los miembros del poder ejecutivo que tienen que vender determinados activos para evitar conflictos de interés a menudo se les concede lo que se denomina un 'certificado de desinversión' por parte de la Oficina de Ética Gubernamental.

La obtención del certificado permite a los aspirantes desinvertir, mientras se difiere el pago de las ganancias de capital, siempre y cuando inviertan las ganancias en un activo aprobado como un fondo de inversión diversificado o bonos del gobierno.

La disposición tiene por objeto incentivar a los individuos ricos a aceptar cargos en el poder ejecutivo sin obligarlos a recibir una carga súbita de impuestos.

Un presidente nunca ha solicitado la exención de impuestos, pero los expertos en Derecho consultados por CNNMoney dijeron que es concebible que la Oficina de Ética Gubernamental pueda dar uno a un presidente con una cartera como la de Romney.

"Sería algo sin precedentes", dijo Gross. "Pero no sé por qué un presidente no tendría el mismo derecho al aplazamiento del impuesto si él siente que existe un conflicto".

El beneficio fiscal de Romney sería enorme.

"Oh, Dios mío", dijo Robert Willens, un experto en impuestos y profesor de la Escuela de Negocios Columbia. "Él estaría justo en el punto más favorable. Esto le ahorraría millones o decenas de millones (de dólares)".

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