Grecia, al límite para lograr consenso

Al endeudado país le queda un día para sacar adelante una acuerdo con sus prestamistas; se deben liberar temas ligados a salarios y recortes de gastos antes de aprobar la ayuda financiera.
grecia más  (Foto: AP)
ATENAS (CNN) -

Grecia tiene sólo un día para llegar a un acuerdo con prestamistas impacientes y líderes políticos renuentes sobre un plan de rescate de 130,000 millones de euros. Lo anterior antes de que el país se vea empujado a una caótica cesación de pagos, advirtió el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.

Atenas ha discutido infructuosamente con prestamistas y tenedores de bonos privados durante meses sobre el paquete de rescate y sobre un plan de canje de bonos, colocándose peligrosamente cerca a la bancarrota a medida que se acerca el vencimiento de 14,500 millones de euros en deuda a mediados de marzo.

Las negociaciones se han visto frenadas principalmente por preocupaciones de que el plan de rescate no sea suficiente para llevar la deuda de Grecia de vuelta a un nivel sostenible y preocupaciones de que Atenas carezca de la voluntad o de la capacidad de aprobar reformas exigidas a cambio de la ayuda.

En una aparente advertencia a líderes políticos griegos que se oponen a reformas clave, Evangelos Venizelos dijo que la paciencia de socios europeos y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que financiarán el rescate de Grecia, se estaba acabando.

"Hay mucha impaciencia y gran presión no sólo de parte de las tres instituciones que conforman la troika, sino también de Estados miembros de la zona del euro", declaró Venizelos a la prensa tras una teleconferencia que calificó de "muy difícil" con sus contrapartes de la zona euro.

"El momento es muy crucial. Todo debería concluir mañana (domingo) por la noche. Estamos al filo de la navaja", agregó.

Atenas avanzó al acordar un plan para recapitalizar bancos griegos y detalles sobre privatizaciones, añadió el funcionario.

Un banquero dijo a la agencia Reuters que la recapitalización tendría lugar principalmente a través de acciones comunes con derecho a voto restringido.

Sin embargo, aún quedan por resolver asuntos relacionados con salarios y recortes de gastos y Venizelos advirtió que cada vez hay más en juego a medida que se acaba el tiempo para lograr un acuerdo.

"La distancia entre la concreción exitosa de los procedimientos y una disputa que podría suceder por accidente o debido a un malentendido es muy pequeña", comentó.

Impaciencia de prestamistas

Ministros de Finanzas de la zona de la moneda única dijeron a Grecia este  sábado que no se podría llegar a un acuerdo para reestructurar la deuda en manos de privados hasta que el país garantice que implementará las reformas para asegurar un segundo paquete de financiamiento de parte de ellos y del IMF.

"Hubo un mensaje muy claro comunicado por todos los participantes en la teleconferencia (...) a los griegos de que ya es suficiente. Existe una gran sensación de frustración de que están arrastrando los pies", dijo un funcionario de la eurozona euro.

El presidente del Eurogroup de ministros de Finanzas de la zona del euro, Jean-Claude Juncker, expresó la posibilidad de que Grecia incurra en un default soberano.

"Si fuéramos a establecer que todo ha salido mal en Grecia, no habría un nuevo programa y eso significaría que en marzo tienen que declarar la bancarrota", dijo en un anticipo de comentarios formulados a la revista semanal alemana Der Spiegel.

El primer ministro tecnócrata, Lucas Papademos, continuaría sus conversaciones con prestamistas en un intento por lograr un acuerdo antes de llamar a los líderes socialistas, conservadores y de extrema derecha en su coalición para solicitar su aprobación.

Aquella reunión de líderes políticos, inicialmente programada para el sábado, ahora fue pospuesta oficialmente hasta el domingo por la tarde, dijo una fuente del Gobierno.

Las negociaciones con la "troika" de prestamistas internacionales se han complicado por sus demandas para que Grecia reduzca sus costos laborales removiendo los bonos por feriados y bajando el salario mínimo, propuestas a las que se oponen con firmeza los líderes de los partidos políticos.

Funcionarios griegos han descrito las negociaciones como difíciles, con la troika formada por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI no dispuestos a ceder una pulgada en sus demandas. Maratónicas negociaciones acabaron sin llegar a acuerdo el viernes.

"La troika no va a ceder en cuanto a los sueldos, los bonos y las pensiones suplementarias. Ninguno de esos asuntos ha sido resuelto. Están todos abiertos y la responsabilidad recae en los líderes políticos", dijo un funcionario griego tras la reunión de ministros sobre las reformas.

Desafío político

En la más reciente señal de lo difícil que será convencer a los líderes políticos de que respalden las reformas, el líder del partido de extrema derecha LAOS, George Karatzaferis, rechazó el "ultimátum" de Venizelos para alcanzar un acuerdo el domingo.

"Debemos ver cada letra, cada coma de las propuestas de los prestamistas y ver si ayudan al país e impulsan el crecimiento. Si el rescate no nos acomoda, no lo aceptaremos", declaró durante una ceremonia griega para celebrar el año nuevo.

Atenas quiere que acreedores públicos como el BCE tomen parte en el canje de deuda, bajo el cual los bancos y las aseguradoras asumirán pérdidas reales de alrededor de 70% sobre la deuda griega que poseen.

Las negociaciones sobre el canje de bonos ahora eran la parte menos compleja del proceso general para salvar a Grecia, dijo Venizelos más temprano el sábado.

El canje de deuda y el rescate fueron diseñados para reducir la deuda de Grecia al nivel del 120% del Producto Interno Bruto (PIB) que es la meta para 2020, pero con el deterioro de las perspectivas económicas de Grecia han aumentado los temores de que los socios europeos tengan que inyectar más dinero.

Fuentes de la UE afirman que los Gobiernos de la zona del euro ahora tienen que desembolsar 15,000 millones de euros adicionales además de los 130,000 millones de euros acordados en octubre.

Los prestamistas han exigido recortes de gastos adicionales por cerca de 1% del PIB (o poco más de 2,000 millones de euros) este año, incluyendo cortes en gastos de defensa y salud.  

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