EU y China: una historia de amor y odio

Los países son el uno para el otro en comercio aunque pelean por el yen y la inversión extranjera; la reunión entre Obama y el vicepresidente chino resaltará el lazo económico entre estas naciones.
china y obama  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Annalyn Censky
NUEVA YORK -

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, tiene una cita con Xi Jinping, el vicepresidente de China, el Día de San Valentín, y, a pesar de las tensiones entre las dos mayores economías del mundo, probablemente ambos pondrán una cara feliz.

Nos guste o no, los destinos económicos de ambos países siguen estando estrechamente entrelazados.

He aquí un desglose de la frecuentemente acalorada relación.

El segundo socio comercial de EU

Después de Canadá, China es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos, y la relación siempre se ha caracterizado por dar más que lo que toma. Desde que la China comunista abrió su economía en la década de 1980, Estados Unidos siempre ha importado más productos chinos que los que exporta al país.

Obviamente, ese desequilibrio tiene sus pros y sus contras. A medida que el país asiático sumaba empleos y comenzaba a industrializarse, el sector manufacturero de Estados Unidos luchaba para competir con los sueldos más bajos en el extranjero.

Robert Scott, un experto en comercio y manufactura del Economic Policy Institute, estima que el déficit comercial de Estados Unidos con China costó al primer país 2.8 millones de empleos solamente entre 2001 y 2010.

A pesar de las pérdidas de empleos, los estadounidenses dieron la bienvenida a productos más baratos de China, y no sólo en los estantes de Walmart. Contrariamente a la creencia popular, las utilidades no van completamente a China.

Las investigaciones realizadas por la Fed de San Francisco estiman que, por cada dólar gastado en un artículo con la etiqueta 'Hecho en China', 55 centavos se destinan a servicios producidos en Estados Unidos. Esos 55 centavos van a las empresas que transportan los bienes y a las minoristas estadounidenses que los venden.

La segunda mayor economía del mundo

La economía de Estados Unidos remontó a un lento ritmo de crecimiento de 2.8% anual en los últimos tres meses de 2011, mientras que la economía de China sigue siendo la envidia del mundo desarrollado. Creció a una tasa del 8.9% anual en el cuarto trimestre.

Por ello, no es de extrañar que los economistas predigan que China pronto se convertirá en la mayor economía del mundo en la próxima década. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que superará a Estados Unidos en 2016, después de ajustar los tipos de cambio.

A pesar de ello, se han incrementado los temores de que el crecimiento económico de China se esté desacelerando. Algo de ello fue intencional, ya que el Gobierno trató de frenar un auge veloz del sector de bienes raíces y dominar una alta inflación.  Sin embargo, una desaceleración en las exportaciones, atribuida parcialmente a la menor demanda de Europa, no era necesariamente parte de su plan.

El FMI prevé que una fuerte desaceleración en Europa podría reducir la tasa de crecimiento económico de China a la mitad. Si eso sucediera, la economía de Estados Unidos ciertamente sufriría debido a los efectos colaterales.

China es el tercer mercado de exportaciones más grande de Estados Unidos después de Canadá y México. Las empresas estadounidenses exportaron un récord de 104,000 millones de dólares en bienes a China el año pasado, casi el doble de la cantidad que exportaban apenas cinco años antes.

El crecimiento de las exportaciones a China es fundamental para el plan del presidente estadounidense Barack Obama de duplicar las exportaciones a nivel general para 2015, un movimiento que dice que creará empleos entre los fabricantes estadounidenses.

El segundo mayor acreedor

China financia una buena parte de la seguridad social estadounidense y de los cheques del servicio Medicare, por no hablar de otras formas de gasto público.

Después de la Reserva Federal (Fed), China es el mayor tenedor de valores del Tesoro estadounidense, al poseer 1.1 billones de dólares o aproximadamente 7% de la deuda pública.

Las inversiones llegan a medida que el país asiático ha acumulado un superávit masivo a través del comercio. Ese superávit se debe en parte a la política de China de mantener su moneda, el yuan, subvaluada frente al dólar; un punto delicado para los legisladores estadounidenses.

Aunque el Gobierno del presidente Obama ha tratado de hablar seriamente sobre ese tema, los líderes chinos argumentan que están permitiendo que su moneda se aprecie, aunque muy lentamente. Además, dicen, las políticas de la Reserva Federal podrían ser culpadas de manera similar de debilitar el dólar artificialmente.

Asuntos polémicos

La reunión entre Obama y Xi no carecerá de tensión. El asunto de las divisas será un tema delicado, pero también lo serán los derechos humanos, las violaciones a la propiedad intelectual, las barreras a la inversión extranjera, y la oposición de China a las sanciones estadounidenses contra Irán.

Obama pronunció palabras duras contra China en su discurso del Estado de la Unión en enero, diciendo que quiere nivelar el campo de juego del comercio. "No me cruzaré de brazos cuando nuestros competidores no sigan las reglas", dijo, al anunciar el lanzamiento de una unidad de orden comercial destinada a presentar casos contra países con prácticas comerciales desleales, incluido China.

Los sindicatos y los legisladores demócratas están pidiendo a Obama adoptar medidas más enérgicas en contra de las crecientes importaciones de autopartes procedentes de China. Ellos aseguran que el yuan subvaluado y los subsidios de China a sus fabricantes, dificultan la competencia a los productos estadounidenses.

Mientras tanto, el US-China Business Council, que representa alrededor de 240 compañías estadounidenses que hacen negocios en la nación asiática, está alentando a Obama y a Xi a enfocarse en la adopción de medidas para disuadir la falsificación y en reducir las restricciones a las empresas estadounidenses en expansión en China.

Para operar en China, el Gobierno de ese país requiere a las empresas estadounidenses asociarse con empresas chinas y compartir parte de su propiedad intelectual.

"Hay preocupación en Estados Unidos sobre la protección de los derechos de propiedad intelectual, y China está comenzando a reconocer eso", indicó Dwight Perkins, profesor de Economía de la Universidad de Harvard. "Si no proteges los derechos de propiedad, significa que los inventores de tu propio país tampoco pueden proteger su propiedad. Eventualmente, habrá suficientes chinos presionando a su propio Gobierno sobre este tema".

Mientras tanto, Xi podría argumentar que Estados Unidos no ha sido precisamente abierto a la inversión de las empresas chinas. En una de las muchas ofertas rechazadas por preocupaciones de seguridad nacional, el Departamento de Comercio estadounidense bloqueó en octubre la propuesta del gigante de las telecomunicaciones chino Huawei para construir una nueva red inalámbrica para casos de emergencia.

"Las empresas chinas están deseando invertir, pero están siendo desanimadas o rechazadas por el Gobierno estadounidense", explicó Shang-Jin Wei, director del Instituto Chazen de Negocios Internacionales de la Universidad de Columbia.

"Hay una percepción en China, de que la política estadounidense de inversión extranjera no es tan abierta y transparente como afirma el Gobierno de Estados Unidos", indicó el experto.

Después de su parada en Washington, DC, Xi será acompañado por una gran delegación en sus visitas a Muscatine, Iowa, y a Los Ángeles. En ambos lugares, se espera que se enfoque en fuertes acuerdos de negocios con empresas locales.

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