Informales frenan potencial de México

Hay casi 31 millones de personas en esta situación y sin recibir prestaciones, señalan economistas; el ingreso salarial es bajo porque la economía vende productos por precio y no por calidad, afirman.
bolsillos vacios  (Foto: Thinkstock.)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Cerca de 31 millones de trabajadores mexicanos enfrentan condiciones laborales precarias, es decir que no cuentan con prestaciones, ni seguridad social, y representan casi 62% de la Población Económicamente Activa (PEA), según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), situación que inquieta a economistas.

"México ha caído en la incapacidad de generar una forma natural de resolver la informalidad laboral, la cual se ha consolidado como un eje rector de la ocupación en el país", dice José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey campus Estado de México.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo al cuarto trimestre de 2011 dejó en claro que el avance en la precarización del mercado laboral mexicano es un problema estructural, indica.

Las cifras muestran que el número de mexicanos ocupados en la economía informal asciende a casi 14 millones; de ellos, 4.2 millones pertenecen a la población ocupada que no recibe ingresos; 6.4 millones perciben cuando mucho un salario mínimo, y otros 10.8 millones ganan entre uno y dos salarios mínimos.

Asimismo, las personas con ocupación, pero que no tienen acceso a la seguridad social, suman 30.8 millones, mientras que quienes no tienen contrato por escrito totalizan 14.8 millones, lo que a juicio del catedrático del Tec de Monterrey "es altamente preocupante y solamente constituye una muestra de la tarea a realizar si se pretende resolver este desequilibrio social".

De igual forma se advierte que el retroceso en el mercado laboral no únicamente se da en materia de desocupación, pues un aspecto igualmente relevante es atender la mala calidad del empleo que se ha generado.

Lo anterior sintetiza el círculo vicioso en el que se encuentra México: los salarios han disminuido, al igual que las prestaciones y horas de trabajo, y no se tiene el suficiente vigor para generar crecimiento económico.

"Los datos de la ENOE reflejan muchas aristas, muchas facetas. Tuvimos una cifra histórica de informalidad, una tasa de desempleo que bajó y un comportamiento de los ingresos salariales a la baja, lo que es un patrón bastante preocupante para la economía mexicana", indica Julián Cubero, analista macroeconómico para México de BBVA.

Anticipa que para 2012 la informalidad -medida como aquellas personas que no tienen acceso a la seguridad social- se mantienen estable, en torno a 28% del total. "Nos preocupa que el ingreso salarial no está mejorando", advierte.

Ingreso salarial sin mejorar

Hay más gente trabajando, pero su ingreso laboral por hora es más bajo en términos nominales y reales, y esto se debe a dos elementos, considera. Uno es que hay muchas personas dispuestas a trabajar y por lo mismo no hay por qué subir los ingresos para contratarlas.

Otro factor, expone Cubero, es que "en el largo plazo México es una economía en la cual el ingreso salarial es bajo y crece poco, porque es una economía que vende sus productos por precio y no por eficiencia, no por calidad".

En ese sentido, "necesitamos cambiar el sistema económico e ir evolucionando para conseguir un mayor crecimiento de la productividad que permita remunerar mejor a los factores capital y trabajo, y eso no se consigue ni en el corto plazo, ni este año, ni el que viene", agregó.

En opinión de José Luis de la Cruz, catedrático del Tec, se está generando empleo precario, sin prestaciones y bajos salarios porque la gente acepta trabajar en lo que sea a cambio de un ingreso, sin que le aporte el beneficio que tradicionalmente se atribuiría a la ocupación.

"Lo que está sucediendo en México no nada más es el problema de generar suficiente ocupación, sino que para tener ocupación se ha sacrificado el beneficio de los salarios y de las prestaciones", afirma.

Además, advierte que hay un problema estructural. El mercado laboral mexicano ha llegado a tal nivel de deterioro en el que no genera las tasas suficientes y, en consecuencia, no genera valor agregado a la economía.

"Lo que se hace es que a fin de mantener cierto nivel de ganancia se sacrifican salario y prestaciones de los trabajadores, pero además está aumentando el número de gente que trabaja menos horas; es un problema estructural que si bien comenzó a inicios de los ochentas, en los últimos cinco años se ha exacerbado", menciona.

Costoso, contratar y despedir gente

De acuerdo con la regulación laboral, establecida en la Ley Federal del Trabajo y en la Ley del IMSS, para una empresa contratar a un trabajador cumpliendo las regulaciones establecidas elevar sus costos hasta un 60% adicional al sueldo que le paga al empleado.

"Sin considerar otros costos, en México el pago por cotizaciones es de alrededor 31%, mientras que en Estados Unidos es de 19%; en Canadá, 12% y en el Reino Unido llega a 14.5%", subraya Eduardo Rodríguez-Oreggiad, director del Doctorado en Política Pública Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública (EGAP) ITESM Campus Estado de México.

"Las micro, pequeñas y medianas empresas son las que, en su mayoría, terminan dando trabajo en México, muchas de ellas sin otorgar prestaciones, y las compañías grandes sólo tienen un 5% de trabajo informal, que está más relacionado con la parte de honorarios".

El especialista asegura que en México es muy caro contratar y despedir, y resulta muy complicado pagar impuestos. "A las empresas micro y pequeñas todas estas regulaciones les resultan completamente hostiles para crear y generar empleo, y tienen que buscar la forma de sobrevivir", destaca Rodríguez-Oreggiad.

Ante ello, advierte que este tipo de empresas no pueden darse el lujo de ser competitivas, sólo buscan sobrevivir y "en esa búsqueda de supervivencia hay que darle la vuelta a las regulaciones, porque si no, quiebran".

Las acciones implementadas durante y después de la crisis para paliar los efectos de la recesión no han sido efectivas y no se puede esperar que el panorama cambie porque las perspectivas de crecimiento siguen siendo bajas, de estancamiento y la informalidad va a seguir en los mismos términos, señala.

"El diseño institucional sigue estando fraccionado, hay regulaciones que son muy caras y programas sociales que resulta mejor estar ahí que en la seguridad social", señala.

"Para las micro y pequeñas empresas sigue siendo difícil pagar impuestos y tratan de sobrevivir más que competir, la complicación en regulaciones les es muy costoso, las matas y si no cambia nada de eso, no puede cambiar el panorama".

Hay un círculo vicioso que propicia que la productividad sea baja. "Por un lado tenemos la economía informal como una salida a este temporal al problema de generación de empleo y bienestar de la gente, pero eso inhibe inversión y el aumento de competitividad y productividad", menciona De la Cruz.

La economía mexicana no tiene capacidad de generar empresas de mayor envergadura, y la mayor creación se concentra en micro y pequeñas, que representan 95% de la planta productiva, generan 70% del empleo en el país y a lo mucho generan 30% de la riqueza, pero su periodo de vida es limitado.

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