El lado ridículo de la regla Volcker

La norma que limitará los riesgos bancarios será aprobada en julio aunque aún no esté terminada; expertos como Joseph Stiglitz critican la timidez del Gobierno para limitar a las financieras.
bancos signo  (Foto: Thinkstock)
Moshe Silver

La Regla Volcker está programada para entrar en vigor julio, justo en cinco meses. Ésta es una buena noticia para las personas que la quieren, pero podría ser incluso un mejor anuncio para la gente que desesperadamente no la quiere.

La regla está programada para entrar en vigor incluso cuando la redacción de la norma aún siga en curso. Habrá un periodo transitorio de dos años, y la Reserva Federal (Fed) tendrá autoridad para otorgar prórrogas de un año sobre una base caso por caso. En este contexto, las palabras 'en progreso' pueden convertirse en una exageración.

La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) ha tenido más éxito golpeando su cabeza contra la pared de desdén del Congreso que obteniendo los recursos y el apoyo que necesita para realizar la supervisión del mercado.

La SEC cerró el periodo de comentarios sobre la Regla Volcker la semana pasada, y ahora se retirará para comenzar la creación de una norma definitiva que evite que las grandes instituciones financieras ‘Demasiado Grandes Para Quebrar' pongan en peligro a los mercados con la toma de riesgos injustificables.

La Regla Volcker busca cercar las actividades riesgosas de los bancos, garantizando que los contribuyentes no tendrán problemas por las pérdidas sufridas en el curso de actividades especulativas.

En su comentario sobre la norma, Simon Johnson, el ex economista en jefe del FMI, advirtió que "el patrón repetido de 'captura cognitiva' (fenómeno en el que el observador se centra en el objeto y no en el medio ambiente), mostrada por muchos reguladores en las últimas décadas" hace que él se "preocupe por la capacidad de las principales firmas de Wall Street para argumentar que no necesitan una estricta supervisión".

Creemos que éste es el más preciso de los comentarios, ya que apunta hacia el centro del huracán que rodea a la regla.

Hemos leído varios comentarios en el sitio web de la SEC y ofrecemos aquí algunos extractos, junto con nuestras propias observaciones. La Comisión de Valores dice que las cartas de comentarios generalmente se dividen en tres categorías, que ellos llaman A, B y C.

A continuación publicamos la carta muestra B en su totalidad:

Escribo en apoyo a una Regla Volcker sólida. Mi familia y yo nos vimos afectados por el colapso económico de 2008, y no queremos que eso vuelva a suceder.

Mientras ustedes se preparan para la regla final, tengan en cuenta el objetivo fundamental de la norma: prohibir que los grandes bancos expongan a los consumidores y contribuyentes a riesgosas operaciones de propiedad.

Los bancos que rompen la regla deben enfrentar sanciones rápidas y automáticas por violaciones. Las violaciones a la Regla Volcker ponen en peligro la estabilidad de nuestro sistema financiero. No deben tomarse a la ligera.

Las exenciones sólo serán autorizadas si no van en detrimento de este objetivo. Si una exención puede ser traducida en la exposición de los consumidores y contribuyentes al riesgo bancario, debe ser rechazada.

Gracias por considerar mi comentario.

De las 16,488 cartas de comentarios clasificadas, la letra B era típica en 15,838 de ellas. ¿De qué manera crees que la Comisión se inclinará?

Como era de esperarse, las entidades industriales y sus grupos de cabildeo son críticos de la regla Volcker. En un suceso más inusual, agencias reguladoras extranjeras, Bancos Centrales y Gobiernos han presentado cartas públicas muy críticas acerca de la misma.

Las críticas provienen sobre todo de la industria de servicios financieros. Las empresas y grupos empresariales se enfocan principalmente en los mayores costos para los operadores de mercado, con lo que muchos afirman que se reducirá la capacidad de las corporaciones y los Gobiernos para acceder a los mercados financieros.

Algunos ofrecen un análisis que indica que la norma incrementará los diferenciales entre la oferta y la demanda en más de cinco puntos básicos.

Hemos notado que las empresas de creación de mercado se han quejado desde hace mucho de que los diferenciales decimales en valores de renta variable han hecho inaceptablemente riesgoso al mercado, así que, aunque los emisores probablemente terminen pagando más, Wall Street, sin duda encontrará una manera de hacer dinero con esto.

Algunos observadores creen que la regla final responderá con cifras vagas, lo que probablemente resultará en una impugnación legal.

El profesor Johnson aborda este elemento de frente. En relación con los emisores soberanos, dice que "la mayoría de los participantes en el mercado no se verán afectados" por la regla, y cuestiona la metodología utilizada en los estudios para demostrar el impacto negativo de la regla en los mercados.

Sin embargo, dice, si los Gobiernos extranjeros se mantienen firmes en que los bancos estadounidenses sean capaces de negociar su deuda en situación de riesgo, debido a que creen que es necesario para tener liquidez suficiente, él sugiere indemnizar a Estados Unidos para eliminar el riesgo de los contribuyentes.

Uno podría preguntarse cómo una sólida Regla Volcker es diferente a Alemania negándose a asumir los riesgos de la deuda soberana griega.

La carta de Credit Suisse sostiene que la menor liquidez en los mercados estadounidenses dará lugar "al desarrollo de plataformas alternativas de transacción fuera de Estados Unidos", que es exactamente lo que necesitan los mercados mundiales.

Credit Suisse sostiene que esto "provocaría la pérdida de empleos", lo cual no permitiría que un empleo perdido en Wall Street pueda equivaler a un empleo creado en Atenas. Sumando sus voces a los alrededor de 16,000 partidarios de la Regla Volcker, los senadores que la redactaron -Carl Levin de Michigan y Jeff Merkley de Oregon- presentaron un comentario propio, llamando a la propuesta de la SEC "tibia" y "enfocada en minimizar su propio impacto potencial".

Una reflexiva carta de comentario reflexivo enviada por Robert Johnson, del Instituto Roosevelt y por el ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz dice que la aparente complejidad de la regla es "en el mejor de los casos, un reflejo de la increíble complejidad que la banca misma ha creado, y en el peor de los casos, el reflejo de la timidez de la propuesta del Gobierno", a medida que busca "implementar una ley que ordena una reducción en las operaciones realizadas por los bancos, sin reducir la operación realizada por los bancos".

Johnson y Stiglitz abrieron diciendo que "la clase media estadounidense y su economía ha sido víctima de tres tipos de abuso por parte de la industria financiera: la usura, los rescates, y la tolerancia prolongada del sobreendeudamiento", los cuales han robado a la economía recursos importantes y han disminuido en gran medida su vitalidad, dicen. "Los bancos", escriben más abajo, "se han refugiado en la complejidad para extraer enormes márgenes y comisiones que generan bonos".

Johnson y Stiglitz escriben que la Regla Volcker "ordena una reconsideración fundamental de las actividades... que servían sólo para los bonos de los banqueros, que ponían en riesgo a los contribuyentes, y no servían a la economía real". Citan estudios que muestran que el sistema financiero actual es "menos eficiente que el de 1950 o incluso que el 1980", y establecen una relación causal entre la "compensación récord de los operadores de Wall Street" y la disminución de los salarios reales, el aumento de la reubicación laboral y la contracción de la clase media.

"Los volúmenes de operaciones no deben ser confundidos con mercados de capitales eficientes o inversiones productivas", escriben.

Una carta de comentario de 325 páginas fue presentada por 'Ocuppy the SEC', un grupo de trabajo de la Asamblea General de Occupy Wall Street, del que varios de sus miembros son abogados o ex profesionales de Wall Street, y cuyos análisis y comentarios muestran que no son un grupo marginal en absoluto. Como era de esperarse, elaboran un sólido discurso a favor de la regulación, y critican lo que perciben como deficiencias y carencias en la regla.

"Vale la pena destacar que todas las entidades bancarias importantes han tenido regímenes extensivos de cumplimiento en marcha durante muchos años, y sin embargo, eso no impidió los diversos errores sistemáticos que ocurrieron durante la crisis financiera de 2008", indica la carta de Occupy. Los practicantes del arte del acatamiento a las reglas seguramente entienden esto muy bien.

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Tenemos unos cuantos meses antes de la implementación final de la regla.

Hasta entonces, esperamos escuchar mucha palabrería extravagante. Prevemos que será propuesta una serie de cambios escandalosos a la regla, y varios de ellos serán implementados, debilitando aún más la supervisión reguladora y fortaleciendo más a los bancos de por sí poderosos. Esperamos ciertas pequeñas victorias también, pero en general, prevemos que los Grandes seguirán siendo Demasiado Grandes y, como decimos en el barrio, el resto de nosotros nos iremos al hoyo.

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