BCE advierte a Europa por complacencia

El jefe de la entidad, Mario Draghi, afirma que la inyección de liquidez ha sido un alivio temporal; agregó que no se debería interrumpir el ritmo de las reformas económicas.
mario draghi  (Foto: AP)
BRUSELAS (CNN) -

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, advirtió contra la complacencia en la zona euro y dijo que los líderes que han dado un mensaje optimista sobre frenar su crisis de deuda no esperen una inyección adicional de préstamos a largo plazo para sus bancos, según funcionarios. En una cena en la noche del jueves en una cumbre de la UE en Bruselas, Draghi dijo a los líderes europeos que la oferta del BCE de más de 1 billón de dólares de liquidez mediante un programa especial de créditos sólo les había dado un alivio temporal y que no debería interrumpir las reformas.

"Fue un mensaje contenido", dijo un diplomático de la zona euro que participó en la intervención de Draghi antes los 27 líderes.

"Dijo que había tímidas señales de estabilización, pero enfatizó que la situación general era frágil", agregó.

Un funcionario que estuvo presente dijo que Draghi subrayó que la crisis no había terminado y que los préstamos de emergencia a los bancos -cuando ofreció 530,000 millones de euros en créditos a tres años a 800 bancos el 29 de febrero, además de los 489,000 millones de euros de diciembre- no se repetirían.

"Hemos conseguido tres años para hacer las reformas, de otro modo las cosas se habrían puesto muy complicadas", dijo el funcionario.

En las últimas dos semanas se han visto una serie de acontecimientos que han llevado a autoridades europeas a expresar un cauteloso optimismo sobre la crisis de deuda, entre ellos la aprobación del segundo paquete de ayuda a Grecia y la inyección de liquidez del BCE, que han reducido los rendimientos de la deuda española e italiana.

La cumbre del 1 y 2 de marzo es la primera en más de 18 meses que no se ha centrado casi enteramente en la resolución de la crisis. Los líderes han tratado de cambiar el foco hacia el crecimiento, mientras la recesión arrecia y el desempleo sube.

"Hemos tomado medidas sustanciales en una dirección positiva y destaco que por primera vez en muchos meses esta no es una cumbre de crisis", comentó la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, a la prensa al llegar al segundo día de la cumbre, reiterando los comentarios de otros líderes.

"Hemos tratado de enfrentar el pasado y ahora estamos mirando al futuro en una discusión de largo plazo para ver maneras de generar más crecimiento y más empleos en Europa", agregó.

El reloj avanza

Aunque el programa del BCE, introducido poco después de que Draghi asumiera como presidente en noviembre, ha hecho bastante para calmar a los mercados financieros y establecer un cortafuegos contra la crisis, el jefe del Banco Central ha estado bajo una fuerte presión por la medida.

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, quien fuera un alto asesor de la canciller alemana Angela Merkel, escribió a Draghi el mes pasado para expresar su preocupación por los riesgos que acarreaba esta estrategia y otras autoridades del BCE han hecho advertencias similares, en el sentido de que podría provocar desequilibrios y elevar la inflación.

Fuentes dijeron a Reuters el mes pasado que la segunda ronda de financiamiento barato, conocido por su sigla en inglés LTRO, podría ser la última, con una liquidez equivalente a cerca del 10 por ciento del Producto Interno Bruto de la zona euro inyectado a la economía en menos de tres meses.

Para Draghi, el mensaje es ahora que los líderes de la zona euro tienen que implementar las estrictas reformas económicas estructurales demandadas por sus pares, entre ellas flexibilizar el mercado laboral y el sistema de pensiones, de manera que se preparen para el futuro.

En la noche del jueves, el jefe del BCE dijo a reporteros: "es un panorama tranquilizador, que todavía es muy frágil porque tenemos mucha incertidumbre y los países de Europa tienen que perseverar. Pero hasta ahora, es un panorama mucho mejor que el que teníamos en noviembre".

Dado que los préstamos expiran en tres años, lo que implica que los gobiernos tienen 36 meses para reformar sus economías, hay poco espacio para postergar la implementación de las políticas.

"Como dijo Nixon, en el periodo posterior a la crisis es donde no se puede dejar la guardia baja y eso va para la zona euro", dijo un diplomático. "Fundamentalmente, la complacencia es siempre mala", añadió.

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Como parte de sus esfuerzos por inculcar la estricta disciplina presupuestaria, 25 de los 27 líderes de la Unión Europea firmaron un "pacto fiscal" en la cumbre el viernes, que compromete a los países de la zona euro a equilibrar sus presupuestos en el mediano plazo.

 

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