El oscuro manejo del precio del crudo

Las recientes amenazas de Medio Oriente no son lo único que impulsa el costo del energético; las transacciones oportunistas de operadores y empresas también encarecen el barril.
oil drill  (Foto: Thinkstock)
Leah McGrath Goodman

Antes de que los estadounidenses sean sometidos a más habladurías electorales sobre los precios de la gasolina, varias verdades acerca del precio del petróleo deben ser consideradas; pocas de las cuales han sido reconocidas hasta ahora por pensadores profundos en Washington, ya sean demócratas o republicanos.

Un hecho poco conocido: cuando los precios del petróleo llegaron a los 100 dólares por barril por primera vez durante el último cambio de guardia presidencial en 2008, fue el resultado de una intromisión en los precios.

Es verdad. En el área de operaciones del New York Mercantile Exchange, el mercado petrolero dominante a nivel mundial, transcripciones telefónicas mostraron que el comerciante que impulsó el precio a su máximo histórico comenzó el día diciendo a sus colegas que iba a ser un "demente" y, después de concluir la operación de 100 dólares -la cual iba en contra de los otros movimientos de precios de la sesión- acabó el día jactándose: "No íbamos a dejar que ésa se nos escapara... algunas personas coleccionan impresiones de obras de arte, nosotros coleccionamos impresiones de precios".

¿Cómo sabemos todo esto? La operación 'non bona fide' fue silenciosamente reportada por el Gobierno estadounidense casi tres años después del hecho. El petróleo es procesado por refinerías para producir gasolina, así que cuando los precios del petróleo suben, los precios de la gasolina también suben. ¿Por qué el Gobierno utiliza ese difícil lenguaje latinizado en la descripción de la operación como una transacción 'non bona fide'? Porque, aun cuando los precios de la gasolina alcanzaron los 4 dólares por galón en esa misma época, temía la reacción negativa por llamar al comercio de petróleo una 'manipulación'. Todos sabemos el resto de la historia. A partir de entonces, el petróleo a 100 dólares sería algo tan común como para convertirse en un cliché.

En Washington, el organismo de control responsable de vigilar el mercado de la energía, la Comisión de Comercialización de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés), se ha vuelto más conocida por dar largas a este asunto. No levantó cargos contra el empleador del operador infractor, ConAgra Trade Group (que más tarde fue vendido al fondo Ospraie Special Opportunities y otros inversores) hasta finales de 2010. ConAgra pagó una multa civil monetaria de 12 millones de dólares. El operador fue absuelto. La CFTC no ha explicado por qué no hizo público el nombre del operador.

Entonces, ¿qué hay acerca del último salto del petróleo a más de 100 dólares? Ése fue el resultado de otro juego en el mercado, aunque éste fue legal. ConocoPhillips ganó miles de millones de dólares el año pasado cuando permitió que barriles de petróleo entraran -pero no salieran- al centro clave petrolero estadounidense de Cushing, Oklahoma, a través de su parte de tubería de vía marítima. A medida que los suministros de petróleo se disparaban a niveles récord, el precio del petróleo era presionado a muy por debajo de los niveles observados en otras partes del mundo.

Conoco lo aprovechó al máximo, comprando los barriles a menor precio para sus refinerías en la región central del subcontinente norteamericano, y luego vendiendo el combustible que produjo a partir de ellos a estadounidenses y otros compradores al precio mundial más elevado; un movimiento que no sólo no fue discutido, sino que fue apoyado por la industria. En noviembre pasado, después de que Conoco anunciara que vendería su porción de tubería de vía marítima a nuevos propietarios, quienes confirmaron que invertirían la dirección de la tubería para permitir que el petróleo fluyera de nuevo desde Cushing otra vez, los precios del petróleo pronto subieron de nuevo a más de 100 dólares por barril. Es raro que un solo incidente destaque tan claramente el inmenso poder que tienen aquellos que operan los gasoductos estratégicos de Estados Unidos, pero el gobierno de ese país sigue tratando el asunto con pinzas.

Un rápido vistazo a la gráfica histórica de precios revela la gravedad de la situación: los precios del petróleo han alcanzado máximos sin precedentes durante períodos sostenidos desde 2003, independientemente de las últimas noticias acerca del suministro de Medio Oriente o de los datos de oferta y demanda. Desde que los precios de la energía comenzaron a descarrilarse durante la última guerra de Irak, los funcionarios estadounidenses o bien han levantado sus hombros en resignación o han llamado a realizar más perforaciones, como si eso fuera la panacea definitiva. Francamente, si el suministro fuera realmente la panacea, los máximos récord en el suministro de Cushing deberían haber sido suficientes para tirar al petróleo de su pedestal de 100 dólares. Pero no lo fueron.

Mientras tanto, la demanda por petróleo tampoco puede ser culpada de mantener los precios al alza, ya que el crecimiento de la demanda global ha sido lento a la luz de la prolongada recesión económica, lo cual es soportado por datos revelados esta semana por la Administración de Información de la Energía (EIA, por sus siglas en inglés), el brazo de estadísticas del Departamento de Energía de Estados Unidos.

La aceleración del crecimiento mundial en las operaciones electrónicas no ha mejorado la situación. En estos días, cualquier persona en el mundo con un activo dedo índice y una conexión a Internet puede tratar al mercado de energía estadounidense como un casino de Las Vegas. Éste es otro hecho que a los políticos no les gusta reconocer, porque ahora que la caja de Pandora está abierta, ¿quién va a cerrarla?

Aquellos que no creen que la operación electrónica es susceptible a la corrupción, se equivocan. Un tribunal federal de apelaciones revocó el mes pasado una decisión condenatoria en contra de un ex programador de Goldman Sachs que fue declarado culpable de robar código de alta frecuencia del banco que, según el Fiscal Asistente de Estados Unidos, Joseph Facciponti, podría ser utilizado "para manipular los mercados".

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Si bien es preocupante que este tipo de código de transacciones patentado pueda ser robado, uno también podría preguntarse por qué Goldman, que se negó a comentar, tiene un código que puede manipular los mercados -incluyendo el mercado del petróleo- en primer lugar. Tal vez simplemente podríamos ahogar nuestras preocupaciones en más petróleo.

Leah McGrath Goodman es autora de The Asylum:The Renegades Who Hijacked the World's Oil Market.

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