EU, en desventaja con los petroprecios

Pese al aumento de la extracción petrolera los precios de la gasolina se mantienen altos; el costo obedece a que Wall Street ha cambiado la fórmula para fijar el galón de gasolina.
petro dolar  (Foto: Thinkstock)
Leah McGrath Goodman

Por primera vez en más de seis décadas, Estados Unidos está vendiendo más productos derivados del petróleo de los que está comprando. Sin embargo, los estadounidenses están pagando alrededor de 4 dólares o más por un galón de gasolina, incluso mientras la demanda se desploma a mínimos históricos. ¿Qué está pasando?

Los estadounidenses puede ser disculpados por dudar que Estados Unidos esté produciendo más petróleo hoy en día que en cualquier momento en los últimos ocho años; un hecho que el presidente estadounidense Barack Obama ha recalcado una y otra vez en sus últimas rondas de campaña. Mientras tanto, los republicanos critican el alza en el precio de la gasolina que parece indicar que el suministro de petróleo es menos que abundante.

Pese a todas las apariencias, Obama está diciendo la verdad. Estados Unidos está disfrutando de un auge energético. Solamente en Dakota del Norte, la perforación de esquisto bituminoso durante el último año generó un volumen de producción de crudo mayor al de por lo menos un país de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

A los estadounidenses se les ha dicho durante años que si el país extrajera más petróleo, podrían ver una caída en los precios de la gasolina. (Hablando ante votantes el mes pasado, Newt Gingrich hizo la curiosa aseveración de que la extracción de petróleo podría reducir los precios de la gasolina a 2.50 dólares por galón, lo que llevó a la Casa Blanca a acusarlo de "mentir").

Sin embargo, aunque ahora se está realizando más extracción, los precios siguen subiendo. Eso es porque Wall Street ha cambiado la fórmula para fijar los precios de la gasolina.

Hasta este punto del año pasado, los precios de la gasolina dependían del precio de petróleo crudo estadounidense, establecido diariamente en una pequeña ciudad en Cushing, Oklahoma; el mayor centro de almacenamiento de petróleo en Estados Unidos. Hoy en día, en vez de eso, los precios de la gasolina siguen el precio de un tipo de petróleo que se encuentra en el Mar del Norte, llamado crudo Brent. Y resulta que el crudo Brent cotiza con una prima de alrededor de 20 dólares por barril sobre el petróleo de Estados Unidos.

Así que, aunque Estados Unidos perfore en busca de más petróleo, el precio de referencia ha esquivado la rebaja, al seguir el índice del petróleo más caro. Como siempre, el país tendrá que competir con el resto del mundo por el petróleo; incluyendo el suyo.

Éste es un cambio sin precedentes. Desde los albores de los mercados petroleros modernos en el centro de Manhattan en la década de 1980, los precios de la gasolina en Estados Unidos han seguido el precio del petróleo nacional (que, en su mayor parte, ha sido más caro que el petróleo del Mar del Norte, un sector del Atlántico entre Gran Bretaña, Alemania, la península escandinava, Bélgica y los Países Bajos).

Sin embargo, la mayor perforación en Estados Unidos, combinada con el flujo de petróleo de arenas bituminosas en Canadá, ha presionado consistentemente el precio del petróleo estadounidense por debajo de su contraparte en el Mar del Norte. Los dos tipos de petróleo alguna vez cotizaron al mismo nivel, pero recientemente se han desviado tanto que muchos creen que no volverán a equipararse otra vez. En el último año, los precios del petróleo en Estados Unidos han operado en varias ocasiones en dos dígitos por debajo del precio del Brent. Ése es el dinero que Wall Street no puede darse el lujo de perder.

Para decirlo de manera más literal, si un operador de Wall Street o de una importante compañía petrolera puede obtener un precio más alto por el petróleo por parte de un comprador extranjero, en lugar de un estadounidense, el comprador extranjero gana. El simple hecho de que una compañía petrolera perfore dentro de las fronteras de Estados Unidos no quiere decir que tenga que vender a un comprador estadounidense. Existe el patriotismo pero también existe el afán de lucro. Ésa es la razón por la cual los estadounidenses deben analizar cuidadosamente el sacrificio de áreas de conservación de vida silvestre antes de designarlas para la extracción de petróleo. La dura realidad es que quizás nunca vean una sola gota del petróleo proveniente de algunas de sus más preciadas tierras.

Con la proyectada construcción de más gasoductos desde Canadá hasta el Golfo de México, el petróleo podrá salir de Estados Unidos en mayor volumen. Eventualmente, esto podría emparejar los precios energéticos a nivel mundial, pero en el corto plazo probablemente signifique que más productos petroleros de Norteamérica se perderán ante la competencia desde el exterior.

La demanda de petróleo en Estados Unidos ha disminuido ante los precios más altos de este año - una situación llamada 'destrucción de la demanda' por expertos de la industria-, pero la demanda en el extranjero no se ha enfriado. Eso significa que Estados Unidos tendrá que luchar por mantener el petróleo en sus costas en lugar de ver cómo es enviado a otro país; pagando un alto precio por ese privilegio.

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La independencia energética puede estar a su alcance. Pero tiene un precio.

Lea McGrath Goodman es la autora de The Asylum: The Renegades Who Hijacked the World's Oil Market.

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