La doble cara del equilibrio en Europa

El FMI dijo que la recuperación en el continente depende de la restauración del balance económico; tanto los países con superávit como los que tienen déficit deben reordenar su crecimiento.
bandera  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Michael W. Klein*

Las reuniones del pasado fin de semana del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) fueron opacadas por "nubes oscuras en el horizonte" que ponen en peligro la "ligera recuperación que sopla en un viento de primavera", según Christine Lagarde, la directora gerente del FMI.

La principal fuente de nubes oscuras es Europa, donde la recuperación sigue siendo débil.

Tras más de tres años de crisis, las opciones de políticas en Europa son limitadas, el estímulo fiscal está fuera del alcance de muchos países, y los esfuerzos recientes por parte del Banco Central Europeo (BCE) han proporcionado solamente un respiro temporal. En este entorno, una recuperación fuerte y sostenida depende de la restauración del balance económico en Europa, por medio de la cual los desequilibrios en las balanzas comerciales de los países se reducirían.

Sin embargo, restaurar el equilibrio económico es un asunto de dos caras. Todos hemos escuchado los actuales llamados en algunos países europeos para reducir los déficits a través de dolorosas medidas de austeridad.

Estos llamados tienen que ser equilibrados con las exigencias de que los países con superávits también deben moverse hacia el equilibrio.

En particular, Alemania debe sacar provecho de sus posibilidades de expansión fiscal para impulsar la recuperación europea y para impedir que su propia economía se deslice hacia la desaceleración.

Hay quienes sostienen que el superávit de Alemania refleja el crecimiento de su productividad y su reforma del mercado laboral. Estas personas afirman que la única manera en que Alemania podría restaurar su equilibrio sería sofocando su propio dinamismo económico.

Hay tres respuestas a este argumento:

Recompensas compartidas: Las reformas han hecho que los mercados laborales sean más flexibles en Alemania. Las políticas innovadoras, como la Kurzbeit, la política de corto tiempo de trabajo, limitó los efectos de desempleo de la crisis.

El desempleo en Alemania alcanzó brevemente un máximo de 8% en julio de 2009, mientras que la tasa de desempleo en Estados Unidos se disparó a 10% en octubre de ese año. A pesar del aterrizaje suave de la economía, los trabajadores no han participado plenamente de los beneficios de la recuperación, y los sindicatos han estado demandando salarios más altos.

Salarios más altos para los trabajadores provocarían un aumento en su demanda de bienes de consumo, incluyendo productos procedentes de otros países de la zona euro.

Consecuencias compartidas: Los exportadores alemanes y los productores alemanes de bienes que compiten con mercancías de importación se han beneficiado de la debilidad del euro.

Desde 2008, la tasa de cambio real alemana se ha depreciado en casi 9%, aun cuando su economía se recuperó con relativa fuerza de la crisis y tenía un fuerte superávit.

En contraste, durante este mismo período, el franco suizo se apreció 16%; las estimaciones sugieren que si la tasa de cambio real alemana siguiera a la tasa de cambio real suiza, el crecimiento de las exportaciones alemanas se habría reducido a la mitad.

Otro país con un superávit importante, China, registró una apreciación de su tipo de cambio real en más del 10% durante este período.

Si Alemania tuviera una moneda propia de flotación libre, en lugar de una cuyo valor está determinado por el destino de la totalidad de los miembros del euro, habría observado una apreciación que hubiera reducido su superávit actual.

Experiencias compartidas: Otro país con superávit ofrece un notable y reciente ejemplo de recuperación del equilibrio: China. En 2007, el superávit de China superó el 10% de su PIB.

El FMI prevé que la relación deuda-PIB caerá hasta el 2.3% en 2012, muy por debajo de la previsión del 6.3% publicada en su Panorama Económico Mundial del año pasado. Por el contrario, el pronóstico más reciente del FMI de la relación deuda-PIB alemana de 2012, del 5.2%, es superior a la previsión del año pasado de 4.6%.

Al ser miembro de la zona del euro, las fuerzas naturales de una reapreciación de la moneda no conllevarán una reducción del actual superávit para Alemania.

Pero el gobierno tiene las herramientas disponibles para equilibrar la balanza y fomentar el crecimiento, tanto a nivel nacional como más ampliamente en Europa, mediante una expansión fiscal a través de estímulos.

También hay otras herramientas disponibles, como políticas para promover la participación femenina en la fuerza de trabajo (que es baja en relación con otros países industrializados) y la liberalización del comercio minorista (que podría ayudar a promover la demanda interna), para aumentar el crecimiento y ampliar los beneficios entre sus ciudadanos.

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La recuperación del equilibrio económico debe ocurrir, tanto para los países con déficit como con superávit, con el fin de apoyar y sostener el crecimiento durante estos tiempos difíciles.

Michael Klein es profesor de Relaciones Económicas Internacionales en la Escuela Fletcher de la Universidad Tufts, y miembro titular no residente de Estudios Económicos en la Brookings Institution.

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