La burbuja de bonos amenaza a EU

Los mayores beneficiados del dinero barato son los derrochadores funcionarios, que no actúan; las palabras de la Fed repiten la confianza de 2006 cuando pasó por alto la burbuja inmobiliaria.
dolar  (Foto: Thinkstock)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

En una reciente serie de conferencias universitarias, Ben Bernanke llamó al optimismo, elogiando la política de las bajas de tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) y prediciendo un crecimiento económico sostenible. Quiero creerle, pero sus palabras repiten la confianza que rezumaba la Fed a finales de 2006, cuando pasó por alto la burbuja inmobiliaria. ¿Estará ignorando ahora la burbuja de bonos?

La Fed ha mantenido las tasas de interés en niveles cercanos a cero por cuatro años consecutivos, a pesar de que el sistema financiero ha estado relativamente estable desde 2009. Las acciones de la Fed han mantenido altos los precios de los bonos del Tesoro (al tiempo que mantienen bajos los costos de los intereses que paga el Gobierno), no obstante, los fundamentales no sostienen esas altas valoraciones, dado el caos fiscal en que nos encontramos.

Tarde o temprano, la burbuja de bonos reventará. La historia ha demostrado que una economía estructuralmente débil, combinada con un Gobierno fiscalmente irresponsable estimulado por préstamos laxos del Banco Central siempre acaba mal. Sin un cambio en las políticas, el futuro de Estados Unidos podría estar marcado por una mezcla tóxica de tasas de interés volátiles e inflación incontrolable.

Como vimos en los años previos a la crisis de las hipotecas de alto riesgo, los inversionistas ávidos de rendimientos están asumiendo cada vez más y más riesgos. Las gestoras de pensiones están invirtiendo en fondos hedge, y los inversionistas ingenuos están comprando bonos basura. Mientras tanto, los activos de bajo rendimiento se acumulan en los balances de los bancos con más aversión al riesgo.

Si las tasas de interés suben de repente, los bancos pueden descubrir que los miserables rendimientos de sus préstamos son insuficientes para cubrir los intereses por depósitos. (¿Alguien se acuerda de la crisis de ahorro y préstamos, la S&L?) Lo que es más importante, los jubilados y otros inversores que quieren mantener sus ahorros en inversiones líquidas súper seguras están ganando rendimientos de 1% a 2% (si tienen suerte), mientras que la inflación trepa más alto, ahora ronda el 3%.

¿Y cuáles son los beneficios de las tasas ultra bajas? El mercado bursátil ha experimentado ganancias en papel. Los propietarios de viviendas están refinanciando sus hipotecas, lo que les deja más dinero para gastar en bienes y servicios (si bien gran parte de ese gasto se destina para comprar productos extranjeros, como muestra nuestro creciente déficit comercial). Esos beneficios tal vez ayuden en el corto plazo, pero no resuelven el  problema a largo plazo con nuestra economía: consumimos mucho y producimos muy poco.

Algunos bancos y fondos de inversión se benefician de las tasas bajas porque pueden echar mano del dinero barato y con él obtener mayores rendimientos en el extranjero. Desafortunadamente, el crecimiento de los préstamos en Estados Unidos está desapareciendo. Los bancos comunitarios que dependen de los préstamos domésticos - en especial los préstamos a pequeñas empresas - me dicen que prestarían más si pudieran obtener tasas más altas sobre esos créditos. ¿Pero quién quiere prestar en un entorno fiscal y económico incierto por unos cuantos puntos básicos?

Los mayores beneficiarios del dinero fácil y barato son nuestros derrochadores funcionarios electos, que se niegan a combatir el déficit presupuestario y un código fiscal plagado de exenciones. Mientras el Tesoro estadounidense pueda pedir préstamos baratos para tapar los problemas reales, los políticos pueden hacer demagogia sobre un gasto excesivamente alto (como hacen los republicanos) o una tributación excesivamente baja (los demócratas) mientras esquivan su responsabilidad de trabajar juntos para solucionar nuestros problemas.

Los defensores de la Fed argumentan que Japón ha mantenido bajas las tasas incluso mientras incrementa sus enormes deudas. Pero Japón disfruta de un superávit comercial, y su deuda está en manos de nacionales. Por el contrario, Estados Unidos registra un persistente déficit comercial, y los extranjeros tienen más de la mitad de nuestra deuda pública. Si los extranjeros siguen comprando bonos del Tesoro, es porque los problemas de Europa son peores. En resumen, somos el tuerto en un reino de ciegos.

La economía está finalmente empezando a recuperarse, si bien modestamente. La Fed debería declarar la victoria y no intervenir si el mercado quiere subir las tasas un poco. Debería comenzar a desinflar la burbuja antes de que estalle. Esto ayudará a los ahorradores, y posiblemente facilite a las pequeñas empresas la obtención de préstamos, a la vez que deja espacio para la refinanciación de hipotecas.

¿Quién sabe? Quizás veamos un aumento en la demanda de viviendas toda vez que nuevos compradores acudirán al mercado para asegurarse las tasas bajas antes de que suban. Y lo más importante, el alza en las tasas enviará una señal de advertencia al Congreso y a la administración para que hagan su trabajo. Para que eliminen las exenciones fiscales y controlen los gastos en defensa y en programas de ayuda social, necesitamos más liderazgo de nuestros políticos y menos dinero fácil de la Reserva Federal.

Este artículo pertenece a la edición de Fortune del 30 de abril de 2012.

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