El lujo libra la desaceleración en China

Las ventas de estos productos en el país aumentarán 18% anual hasta los 27,000 mdd en 2015; firmas como Louis Vuitton y Gucci se beneficiarán del incremento en el gasto de los consumidores.
louis vuitton  (Foto: AP)
Hibah Yousuf

La economía de China podría estar perdiendo impulso, pero sus grandes consumidores no permiten que nada se interponga en su amor por Louis Vuitton, Chanel y Gucci. China está en camino de superar a Japón como el mayor mercado mundial de bienes de lujo, de acuerdo a McKinsey & Co., que estima que las ventas en el mercado chino aumentarán a un ritmo anual de 18% hasta alcanzar los 27,000 millones de dólares (mdd) para el año 2015. Esa cifra representa una quinta parte del total mundial y supone un incremento enorme respecto a las ventas por 10,000 mdd que reportó ese sector en China en 2009.

"El consumidor chino aún está en pañales", dijo Wendy Trevisani, gerente de portafolio en la firma Thornburg Investment Management. Es cierto que las exportaciones y la inversión inmobiliaria están debilitándose, pero Trevisani sostiene que el gasto del consumidor está creciendo "mucho sin lugar a dudas."

De hecho, se pronostica que el gasto del consumidor representará el 43% del crecimiento del PIB chino en 2020, frente al 30% de hoy, según McKinsey. Esa previsión está en línea con el actual plan quinquenal del país asiático, que busca una menor dependencia en las exportaciones y un crecimiento impulsado por la inversión.

Y con el apetito que hay en China por los productos occidentales, las marcas de lujo serán las grandes beneficiarias.

El fondo cogestionado por Trevisani, Thornburg International Value Fund, tiene una importante participación en LVMH Moet Hennessy Louis Vuitton, el mayor consorcio de artículos de lujo del mundo con 60 marcas, incluidas sus homónimas, Marc Jacobs, Tag Heuer y Sephora.

Gracias a su ganancia del 20% este año, las acciones del consorcio están entre las de mejor rendimiento en el fondo Thornburg.

Las ventas de LVMH en el primer trimestre subieron un 25% gracias exclusivamente a China. Y aunque los compradores chinos ya son los principales clientes de Louis Vuitton, el mercado está lejos de saturarse. Casi todas las marcas de la compañía están centradas en explotar aún más el mercado chino.

De Beers, una marca de LVMH especializada en diamantes, abrió su primera tienda en China hace menos de un año, en Beijing.  Las boutiques Louis Vuitton, que ya cuentan con múltiples locales en las ciudades chinas más prósperas, están continuando la expansión, buscando incursionar en las ciudades de segundo y tercer nivel del país.

A su vez, el responsable del grupo vinícola de LVMH, Christope Navarra, anunció recientemente que la compañía ha encontrado terrenos en China que son perfectos para viñedos, y dentro de dos años estarán produciendo vino tinto súper premium. "El potencial es enorme," declaró Navarra.

LVMH no es, por supuesto, la única compañía de artículos de lujo que disfruta de éxito en China. Después de Louis Vuitton, las marcas Chanel y Gucci (ésta última propiedad de PPR) fueron las más buscadas en China el año pasado, según un estudio de Bain & Co.

La empresa Compagnie Financière Richemont, conocida por la joyería y los relojes Cartier, también está ganando tracción. Entre 2006 y 2011, sus ventas en China y Hong Kong se triplicaron.

A pesar de tal crecimiento, el CEO de Cartier, Bernard Fornas, dijo hace poco al Wall Street Journal que la compañía ni siquiera ha "arañado el potencial" de muchas ciudades chinas. Y aunque China no es todavía su principal mercado, Fornas indicó que los consumidores chinos ya son grandes clientes de Cartier en otros mercados.

Prada, que incluye la marca del mismo nombre así como Miu Miu y otras más, también ha realizado una importante apuesta en China. Las ventas de Prada en Asia, sin contar Japón, subieron 42% en 2011, y casi una cuarta parte de las nuevas tiendas abiertas por la compañía el año pasado estaban en esa región. La casa italiana debutó en la Bolsa de Hong Kong el año pasado, y continúa ampliando su presencia internacional.

De igual forma, los consumidores chinos han abrazado la marca Coach, que opera más de 80 locales en Hong Kong y China.

Además de las marcas de moda y joyería, los fabricantes de automóviles de lujo igualmente buscan atraer a clientes chinos.

Las ventas de autos Land Rover, Ranger Rover y Jaguar -producidos por Tata Motors- aumentaron 60% en China en 2011, y el mes pasado, la compañía firmó un acuerdo con la empresa china Chery Automobile para fabricar y vender coches de lujo en el país.

Las ventas de los vehículos Mercedes-Benz (propiedad de Daimler), Audi (de Volkswagen) y BMW siguen creciendo a un ritmo candente.

Las automotrices Ford y General Motors también continúan creciendo con éxito en la segunda mayor economía del mundo. GM vendió un número récord de vehículos en China durante el primer trimestre, un 10% más respecto al año pasado. Y si bien en el primer trimestre las ventas de Ford disminuyeron en ese mercado, la compañía ha anunciado que está invirtiendo 600 mdd en una de sus plantas chinas para satisfacer la creciente demanda.

Conforme la economía de China siga creciendo y genere más riqueza, el gasto familiar medio probablemente también lo haga, una señal saludable para las marcas occidentales. Y el panorama es especialmente brillante para las marcas de lujo, ya que se prevé que el mayor incremento en el gasto provendrá de los consumidores más adinerados.

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McLinsey prevé que los consumidores que gastaron 2,000 y 4,000 dólares en artículos discrecionales en el 2010, eleven ese gasto a 3,000 y 6,000 dls, respectivamente, para el año 2020. Y estima que los consumidores que destinaron 12,000 dls al gasto discrecional en 2010 dupliquen esa cifra en 2020.

 

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