El desempleo, riesgo político para Obama

El aumento en la tasa de desempleo afectaría la campaña por la reelección del mandatario; la recuperación haría que quienes no buscaban trabajo vuelvan a intentarlo, acrecentando las cifras.
barack obama  (Foto: CNN)
John Cassidy

"¡Ufff!" Estos suspiros profundos que oyes provienen de la Casa Blanca. Mientras noviembre se acerca rápidamente, el gobierno enfrenta la posibilidad de que la tasa de desempleo, que ha caído notablemente en los últimos seis meses, transformando así las perspectivas de reelección del presidente Barack Obama, pueda comenzar a subir ligeramente de nuevo antes de las elecciones.

Hay dos formas en que eso podría suceder. Una de ellas es a través de una baja prolongada en la contratación, a medida que la recuperación se tambalea; una posibilidad planteada por el último reporte de empleo del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, que mostró que las nóminas se expandieron sólo en 120,000 en marzo, menos de la mitad de la cifra promedio de los últimos dos meses. El segundo peligro para Obama proviene de un aumento en la oferta de trabajadores en lugar de una caída en la demanda por ellos. Incluso si la contratación rebota en los próximos meses, lo cual es bastante probable, la tasa de desempleo podría aumentar ligeramente, presentando a Mitt Romney y a los republicanos una oportunidad que han estado buscando desesperadamente.

Pero el segundo escenario es el que tiene preocupados a los asesores de Obama. Los fatalistas que señalaron las cifras de las nóminas de marzo como prueba de que algo muy malo está sucediendo con la contratación probablemente estaban exhibiendo sólo su propio deseo. La mayoría de los indicadores económicos siguen estando en verde. En ausencia de otro impacto a la economía, como por ejemplo un ataque militar israelí contra Irán que haría que los precios del petróleo se duplicaran de la noche a la mañana, la actual perspectiva es la de un crecimiento en empleo y producción estable aunque poco espectacular.

Un conjunto de cifras de nómina no debería ser tomado demasiado en serio de todos modos. El margen de error de la encuesta de nómina es de 100,000, por lo que la economía bien podría haber creado hasta 220,000 empleos el mes pasado (o apenas 20,000). Y el informe tenía algunas características desconcertantes. El número de personas que trabajaban a tiempo parcial se desplomó, lo cual es generalmente un signo de un mercado laboral sólido. En algunas áreas, como la manufactura, el crecimiento del empleo se mantuvo firme. La debilidad se concentró en los servicios de ventas minoristas y servicios de ayuda temporal, donde la contratación y despido por temporada juegan un papel importante. Una posibilidad, que los economistas de Goldman Sachs han señalado, es que el clima cálido durante el invierno hizo estragos en los procedimientos gubernamentales de ajuste por temporada, provocando una subestimación de los empleos creados en marzo.

Nada de eso significa que la Casa Blanca pueda relajarse. El mes pasado el número de personas en la fuerza laboral -personas que están trabajando o buscando activamente trabajo- cayó en casi 170,000, lo cual sugiere que muchos desempleados estadounidenses siguen tan deprimidos acerca de las perspectivas económicas que se han dado por vencidos en la búsqueda de empleo. La reducción en la fuerza laboral explica por qué la tasa de desempleo cayó del 8.3% a 8.2% a pesar de las débiles cifras de contratación.

Durante los próximos meses esta tendencia podría revertirse. En la mayoría de las recuperaciones económicas, los trabajadores desalentados y las personas que se han retirado de manera temprana vuelven a revisar los anuncios laborales, y la fuerza de trabajo se expande muy rápidamente. Eso no ha ocurrido esta vez. Hace un año, 64.2% de los estadounidenses en edad de trabajar estaban trabajando o buscando trabajo. Hoy en día la llamada tasa de participación es menor: 63.8%.

En algún momento cercano esta tendencia va a cambiar de dirección, y podría cambiar muy dramáticamente; buenas noticias para los empresarios y para los estadounidenses que se han visto obligados a permanecer en casa sin hacer nada. En muchos sentidos, es lo que todos hemos estado esperando. Pero el aumento en el tamaño de la fuerza laboral podría conducir a un salto en la tasa oficial de desempleo. En una reciente conversación off the record (extraoficial), un funcionario de (muy) alto nivel del gobierno de Obama reconoció que era una posibilidad muy real; y que no había nada que él y sus colegas pudieran hacer al respecto.

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En diciembre de 2007, al comienzo de la recesión, la tasa de participación se situó en 66.0%, más de dos puntos porcentuales por encima de donde se ubica ahora. Entre ahora y noviembre, no va a llegar a ningún punto cerca de ese nivel. Sin embargo, fácilmente podría incrementarse en algunas décimas porcentuales; elevando la tasa de desempleo junto con ella. Y, a medida las campañas electorales se intensifican, incluso un pequeño incremento en el número de desempleados podría tener importantes consecuencias políticas. En la Casa Blanca, las cifras mensuales de empleo crearán mucha agitación hasta el final de las elecciones.

Este artículo es de la edición del 30 de abril de 2012 de Fortune.

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