El ciclo vicioso de las deudas en EU

La disparidad de ingresos ha provocado que el 95% de los estadounidenses dependan del crédito; el esfuerzo por mantener su estilo de vida ha causado que su proporción de deuda supere su ingreso.
TARJETA CREDITO LECTOR  (Foto: Thinkstock)
Tami Luhby
NUEVA YORK -

Los ricos se hacen más ricos, y el resto se hunde más profundamente en las deudas tratando de mantener el ritmo.

El 95% inferior de los estadounidenses han visto inflarse sus niveles de deuda en comparación con sus niveles de ingresos durante los últimos 20 años aproximadamente, a medida que la caída en este último rubro los hace más dependientes del crédito para mantener su estilo de vida.

En 1983, el 95% en la parte inferior tenía 62 centavos de dólar de deuda por cada dólar que ganaba según un estudio de dos economistas del Fondo Monetario Internacional. Pero para 2007, la proporción se había elevado a 1.48 dólares de deuda por cada 1 dólar en ganancias.

El 95% en la parte inferior tenía ingresos de aproximadamente 160,000 dólares o menos en 2007, incluyendo ganancias de capital.

Y luego, está el 5% en la parte superior. Su nivel de deuda sobre ingresos disminuyó durante el mismo período, desde 76 centavos de dólar de deuda por cada dólar ganado en 1983, a tan sólo 64 centavos en 2007.

Y los expertos dicen que el panorama no ha cambiado mucho desde entonces.

La brecha de deuda es el resultado de la creciente diferencia de ingresos entre los estadounidenses más ricos y el resto. El 5% superior registró un aumento de su participación en el ingreso total a 34% en 2007, frente a 22% en 1983. Esto excluye las ganancias de capital, que elevan el ingreso de los ricos aún más, debido a que son más propensos a invertir.

El rico tiene tanto dinero extra que lo canaliza de vuelta al sistema financiero, haciendo que haya más crédito disponible para el resto de la nación.

"Los ricos tienen más dinero para gastar y en un punto se cansan de comprar trajes Armani. Así que pueden prestar dinero de vuelta a la mayoría", dijo Michael Kumhof, subjefe de división en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y coautor del informe. Otros estadounidenses "están tratando de mantener sus niveles de vida".

A medida que sus salarios se reducían, algunos estadounidenses se vieron obligados a endeudarse más sólo para permanecer en su sitio, según Robert Reich, ex secretario de Trabajo bajo la presidencia de Bill Clinton, quien ha escrito sobre la desigualdad de ingresos.

Con créditos más fáciles de conseguir, financiaron sus gastos consiguiendo préstamos hipotecarios o refinanciando sus casas. También tomaron más préstamos estudiantiles o para automóviles, y acumularon saldos en sus tarjetas de crédito.

"La única manera en que podían seguir comprando lo que necesitaban era hundiéndose más en las deudas", dijo Reich, profesor de Políticas Públicas de la Universidad de California, Berkeley.

Por supuesto, otros estadounidenses utilizan las deudas para subir en la escala social, el llamado fenómeno de 'mantenerse al ritmo de los vecinos'.

A medida que los adinerados aumentaban su gasto en bienes de lujo, el consumo extravagante afectaba a los pertenecientes a otros niveles de ingresos, dijo Russ Morgan, decano asociado de la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke. Por ejemplo, una estufa normal ya no era lo suficientemente buena, tenía que ser una costosa estufa Viking, dijo.

Mientras tanto, el segmento más rico de la sociedad ha tenido buenos rendimientos en el mercado de valores y en las ganancias en las últimas décadas.

"Están en muy buena forma", dijo Reich. "Ellos no necesitan pedir prestado".

Este patrón de fuertes aumentos en el ingreso y en la desigualdad de la deuda también tiene consecuencias para la economía en general. Las dos veces que esto ocurrió en la historia -en los años 1920 y 2000- terminó con grandes crisis financieras, dijo Kumhof.

Aunque los estadounidenses han estado deshaciéndose de su deuda desde la Gran Recesión, eso ha sucedido principalmente a través de ejecuciones hipotecarias o bancarrotas.

Kumhof no cree que eso haya conducido a una mejoría.

"Estamos todavía en niveles similares de vulnerabilidad a los que estábamos en 2008", dijo.

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