Grecia, ¿con un pie fuera del euro?

Analistas de Citigroup ven 75% de probabilidades de que la nación helena abandone la eurozona; Grecia reviviría el dracma para reactivar el turismo, los salarios y el gasto del consumidor.
euro manos  (Foto: Thinkstock)
Catherine Tymkiw
NUEVA YORK -

Quizá los resultados de las últimas elecciones en Grecia incrementen la probabilidad de que el país termine por abandonar la zona euro, pero es posible que tal salida sea más ordenada que el default griego, opinan los expertos.

Durante el fin de semana, Grecia no pudo formar un Gobierno cohesionado, toda vez que los votantes manifestaron su descontento con la avalancha de severas medidas de austeridad impuestas. Eso ha aumentado las probabilidades de una salida griega de la eurozona. De acuerdo a los analistas de Citigroup, la probabilidad de una salida griega (que bautizaron con el término "Grexit") es ahora tan alta como 75%.

Los analistas de Citi señalaron que los resultados electorales reflejaron la peor caída del respaldo público a los partidos mayoritarios en décadas y "pone de relieve la creciente oposición pública contra la austeridad".

También pone en tela de juicio la próxima ronda de financiación de rescate del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea. Está previsto que durante el trimestre se le otorguen más de 31,000 millones de euros. Pero si Grecia no logra cumplir con los avances prometidos, la llamada ‘troika' podría retener el dinero y a Grecia se le agotarían los fondos, dicen los analistas.

Eso puede establecer las condiciones para activar una salida de la zona euro.

"(Grecia) no va a ser empujada, pero tal vez salga por su propio pie", dijo el jefe economista de Citi, Willem Buiter, en la Conferencia Global del Instituto Milken celebrada la semana pasada.

Si Grecia deja la zona euro, probablemente la moneda dracma reaparecería, y eso podría ser una ventaja para la nación helena. El turismo podría ver un resurgimiento, sobre todo si los tipos de cambio son favorables, y los salarios se reactivarían, impulsando el gasto general del consumidor.

El economista Nouriel Roubini cree que es posible que Portugal e Irlanda también busquen reestructurar su deuda e incluso sigan los pasos de Grecia y salgan de la divisa común, sin embargo, esa decisión no afectaría los mercados mundiales.

"Si un pequeño país -como Grecia o Portugal- se sale, puedes tener un divorcio ordenado, pero si esa reestructuración y/o salida ocurre en Italia o España, puedes tener en efecto una ruptura de la zona euro", indica Roubini, aunque añade que es un escenario poco probable.

Gran parte de cómo se presenten los acontecimientos depende de los responsables políticos, que quieren avanzar en una forma constructiva.

"Ha sido una mala idea apostar en contra de los políticos desde la caída de Lehman", advierte Jason Cummins, economista jefe para Estados Unidos del fondo Brevan Howard. "Tienes que confiar en que las autoridades políticas están trabajando por las mejores intenciones".

Cummins destaca que los políticos desempeñaron un papel clave en los rescates bancarios de Estados Unidos, "promoviendo las condiciones para que pudiéramos recuperarnos". Y en el caso Europa, refirió las operaciones de refinanciación a largo plazo implementadas por el BCE, que ayudaron a los bancos europeos. "En los próximos años, debemos estar preparados para la idea de que los políticos harán finalmente lo correcto a pesar de que no será siempre un camino fácil", dijo.

Además, para algunos el default o impago es un escenario cada vez menos atemorizante. "Grecia incumplió los pagos y todavía estamos aquí. No es el fin del mundo", dijo Cummins. 

La mayoría concuerda en que la zona euro podría lucir algo diferente dentro de un año.

"La eurozona no se derrumbará. Dos o tres países tal vez abandonen la zona, pero no todas las 17 naciones", comentó el director general de UBS, Josef Stadler, en la conferencia de la semana pasada.

Stadler dijo incluso que Francia y Alemania podrían retomar la idea de los eurobonos, un instrumento de deuda común para todos los miembros de la eurozona.

Alemania se ha opuesto a la idea porque, aunque bajaría las tasas de las naciones atribuladas, en Alemania éstas podrían potencialmente dispararse. No obstante, Stadler ve a los eurobonos como el último recurso para controlar las tasas, especialmente cuando los costos de endeudamiento de las naciones soberanas se mantienen obstinadamente altos.

Más allá de Grecia, las preocupaciones por Italia, que también dominaron la segunda mitad del 2011, han sido superadas por España. A pesar de que España tiene una menor deuda pública como porcentaje del PIB que otros atribulados países europeos, el país ibérico sufre un mayor desempleo, más problemas en el sector vivienda y una debilitada confianza del mercado.

El director ejecutivo de Pimco, Mohamed El-Erian, opina que la zona euro se mantendrá unida, "pero quizás sea más pequeña".

 

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