¿Qué tan enferma está Europa?

La zona se contraerá este año y el desempleo se mantendrá elevado, asegura Adam S. Posen; el economista dice que los Bancos Centrales deben formular políticas para la economía en conjunto.
posen  (Foto: Foto tomada de CNNMoney)
Kim Clark
NUEVA YORK -

Estos son momentos difíciles para cualquiera que intente ahorrar un poco de dinero para el futuro. Si eres un inversionista, te preocupa que el peligro de un default europeo arruine tu cartera. Sin embargo, tampoco puedes obtener un rendimiento decente si mantienes tu dinero en un lugar completamente seguro.

De allí que sea tan pertinente hablar con Adam S. Posen, el hombre que nos puede ofrecer interesantes opiniones en los días que corren. Él es un economista estadounidense (en su currículo hay un doctorado en Harvard y un libro sobre la crisis nipona), pero desde 2009 ha servido en el Banco de Inglaterra, donde es miembro del Comité de Política Monetaria, órgano que fija las tasas de interés de Gran Bretaña y la oferta de dinero. La próxima reunión de dicho comité está programada para el próximo jueves.

El cargo de Posen en el Banco de Inglaterra le ha dado una visión cercana de la crisis en Europa (si bien Gran Bretaña está fuera de la zona euro). Posen, de 45 años, es también una de las "palomas" de la política monetaria más influyentes en el mundo.

Mientras a los "halcones" les preocupa que el dinero barato castigue a los ahorradores y pueda desencadenar una espiral inflacionaria, él ha sostenido durante mucho tiempo que los Bancos Centrales en Europa y sus homólogos de la Reserva Federal deben centrarse en recuperar el rumbo del crecimiento económico.

No obstante, en abril pasado acaparó los titulares de prensa cuando se distanció de su postura pro-laxitud, votando contra una mayor flexibilización monetaria. Ofrecemos aquí su conversación editada con el escritor Kim Clark, que se dio antes del giro en su postura.

¿Qué tan grave es la situación en Europa?

En este momento hay una tragedia humana en Grecia, pero lo peor probablemente ya ha terminado para el resto de Europa.

Después de años de vacilaciones, las autoridades han contenido con éxito el problema griego. Y el Banco Central Europeo [la versión de la Reserva Federal en la eurozona] finalmente puso manos a la obra y emprendió acciones agresivas. Creo que han logrado evitar que las peores cosas ocurrieran. Pero va a ser un camino largo y doloroso para millones de personas en Europa.

Los salarios reales de los trabajadores en Irlanda, Italia, Portugal y España se están comprimiendo, mientras que sus estados de bienestar se están reduciendo drásticamente. El desempleo es elevado y sigue aumentando, sobre todo para los jóvenes.

¿Qué significa eso para la economía estadounidense?

Creo que Estados Unidos va a crecer fuertemente este año que viene, pero nos afecta el hecho de que la economía europea se contraerá.

En el Reino Unido y Europa, como en Estados Unidos, hay acalorados debates sobre los déficits. ¿Deberían los gobiernos gastar para crear puestos de trabajo o reducir el gasto para evitar el destino de Grecia?

Existen tres categorías de países. Tenemos naciones como España, donde si no hubiera sido por la crisis, no habrían incurrido tanto en el gasto deficitario. Luego hay países que no son capaces de recaudar impuestos y han estado gastando demasiado por un largo tiempo: Grecia y, en cierta medida, Italia. En estas sociedades hay desconfianza en el Gobierno y grandes mercados negros.

Y luego están los países que sí recaudan impuestos, pero que practicaron un gasto compulsivo durante la burbuja de mediados del 2000, entre ellos Irlanda, y podría decirse que Reino Unido y Estados Unidos. En el caso de EU, estábamos gastando en guerras, entre otras cosas.

Si eres Grecia, en este momento necesitas un cambio radical en la forma de hacer negocios, porque nadie va a darte crédito.

Estados Unidos y el Reino Unido no son Grecia. Los mercados están prestándonos dinero a tasas de interés muy, muy bajas. No tienes que actuar en este instante. Que los inversionistas continúen dándole a nuestros Gobiernos crédito barato no depende de este déficit o del déficit del año próximo, depende de las tendencias fiscales a largo plazo.

En Estados Unidos el debate principal debería abordar el gasto del sistema de salud, que sube más rápido de lo que el gobierno puede costear.

Los Bancos Centrales alrededor del mundo han recortado las tasas de interés al mínimo. Los ahorradores se quejan de que están pagando el precio de la irresponsabilidad fiscal de otros.

De todas las quejas que recibo como formulador de políticas, ésta es la que más me preocupa. Mi propia madre se jubiló, y de manera prudente guardó la mayor parte de sus ahorros en bonos del gobierno. Y las tasas de interés que hoy dan son muy bajas.

¿Ella lo llama y se queja con usted?

No, porque creo que la he convencido de que es la política correcta. Por mucho que no te gusten las tasas bajas, la alternativa para los inversionistas jubilados como ella habría sido mucho, mucho peor.

Si los Bancos Centrales no hubieran proporcionado préstamos de emergencia a las instituciones financieras, y rebajado agresivamente las tasas de interés a corto plazo, habríamos tenido bancos en quiebra, fondos de pensión insolventes y el colapso de los valores de inversión.

Además, los Bancos Centrales deben formular políticas para la economía en su conjunto. No hay duda de que estas políticas han conducido a una mayor estabilidad de los precios, un menor aumento del desempleo y, ahora, un retorno al crecimiento.

¿Qué tendría que cambiar para que se justificara un aumento en las tasas?

Que hubiera un fuerte y sostenido crecimiento del PIB, una disminución en el desempleo, que los salarios crecieran, y, en consecuencia, proyecciones de que la  inflación se elevará.

Reino Unido no registra mucho crecimiento, pero Estados Unidos reporta un crecimiento del empleo y del PIB.

La economía todavía sigue floja. Estados Unidos está  apenas comenzando a lograr el crecimiento del salario. Hay ciertamente margen para que baje el desempleo del nivel actual (8.1% en abril).

Dejando a un lado los riesgos de los precios del petróleo, la inflación subyacente en Estados Unidos y el Reino Unido no es tan alta, así que si yo fuera la Reserva Federal, no estaría buscando elevar las tasas en estos momentos.

¿Qué hay de los progresivos precios del petróleo y el oro? ¿No sugiere eso que la inflación está al llegar?

Es un error pretender que los precios de los commodities (materias primas) reflejan algo fundamental, en lugar de representar solamente una parte de la economía y cierta especulación.

Gastamos en muchas otras cosas que no se correlacionan con los commodities: la electrónica, la educación, el cuidado de la salud.

Los precios de los commodities no son buenos para predecir la evolución de los precios en general. Mira el oro, ha subido enormemente en cinco años, pero esa situación no guarda ningún parecido con lo que ha ocurrido con la vivienda o el salario.

Es estúpido establecer una política sobre la base de algo que no predice lo que debería importar. Estos precios fluctúan tanto que si fijáramos la política monetaria en función de ellos, acabaríamos jaloneando a la economía de aquí para allá, causando daños e incertidumbre.

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¿Cómo es que un estadounidense como usted puede votar sobre las tasas de interés en el Reino Unido?

El Gobierno británico tiene un principio que ellos llaman "todo el talento" (all the talent), en el que toman a personas de todo el mundo que pueden contribuir. Los británicos han sido increíblemente amables. Cuando me nombraron, me invitaron a una cena para el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC), y todo el mundo dijo: "Enhorabuena." Pero varios miembros del FOMC me dijeron: "¿Puedes imaginar a un extranjero en la Reserva Federal? ¡Ja, ja! ¡El Congreso quemaría el edificio! ¡Ja, ja!"

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