La crisis europea ‘ayuda’ a Grecia

El país convocaría a nuevas elecciones para que garantice un mayor apoyo a las reformas exigidas; la crisis que padece la eurozona podría ser un factor que evitaría la salida de Grecia del bloque.
grecia chica  (Foto: AP)
Douglas J. Elliott*

El resto de la eurozona realmente esperaba que Grecia se mantuviera alejada de los reflectores por lo menos durante un par de meses e idealmente un poco más.

Los dirigentes de la zona euro reconocen las grandes dificultades para resolver los terribles problemas de Grecia, agravados por las serias deficiencias en las capacidades administrativas helenas y los problemas todavía peores con su cultura política.

Tienen el mérito de haberse mostrado dispuestos a proporcionar grandes cantidades de ayuda financiera y apoyo administrativo para facilitar las cosas. Pero también han confiado en poder ganar tiempo para que el resto de la zona euro se estabilice lo suficiente como para manejar los problemas que podrían surgir si Grecia colapsa.

Por esta razón, apoyaron manifiestamente a los partidos tradicionales dominantes para que obtuvieran una mayoría en el Parlamento heleno, ya que dichos partidos se han comprometido a cumplir los compromisos previos con las instituciones europeas y mundiales.

Pero no lo lograron, los dos partidos que tradicionalmente dominaban la escena política griega no consiguieron la mayoría, a pesar de que uno de ellos recibió un bono de 50 curules por haber ganado el mayor número de votos populares.

Los partidos que se oponen a los acuerdos internacionales ganaron alrededor del 70% del voto popular, ya que los electores se rebelaron contra las élites políticas que llevaron a Grecia a la crisis y contra alemanes y otros europeos que, consideran, han impuesto al país medidas excesivamente dolorosas. Y la ira se entiende: Grecia atraviesa ahora su quinto año de recesión y el daño es muy severo.

Hay tantas incertidumbres alrededor de Grecia, que la península es hoy un gigantesco signo de interrogación. La única cosa que parece bastante clara es que tendrá que celebrarse otra elección dentro de poco, ya que no existe ninguna combinación de partidos que permita alcanzar una estable mayoría.

Hay una posibilidad real de que el partido de izquierda que logró el segundo puesto esta vez, llegue al primero en la próxima votación, ganando ese crítico bono de 50 escaños adicionales, y quizás  forme una sólida mayoría con los otros partidos que comparten su rechazo a los acuerdos internacionales

Aunque nuestros corazones están con los griegos en este momento difícil, Grecia es un país pequeño que no afecta directamente a Estados Unidos. El verdadero problema para nosotros es que el contagio griego se propague de nuevo al resto de la zona euro y, esta vez, produzca un desastre.

Sigo convencido de que Europa saldrá del paso, evitando los peores resultados, que incluirían incumplimientos de la deuda soberana más allá de Grecia o la salida de algunos de la unión monetaria. Si tienen éxito en ese tema, con toda seguridad evitarán una profunda recesión que activaría una recesión también en este lado del Atlántico.

La eurozona en su conjunto tiene la fuerza para superar sus problemas, pues posee una economía de aproximadamente el mismo tamaño que la de Estados Unidos, con inferiores déficits presupuestarios anuales, y una deuda acumulada ligeramente por debajo de la nuestra. Al igual que ocurre en Estados Unidos, los auténticos obstáculos tienen que ver con la voluntad política y la capacidad para forjar el consenso necesario.

Mi optimismo cauteloso se basa en el fuerte deseo que tienen los principales líderes europeos de evitar una recesión lo suficientemente grave como para hacer que los despidan, sumado a los compromisos que esos líderes hicieron con el "Proyecto Europeo",  el tipo de compromisos que acarrean un gran costo político cuando se rompen.

En otras palabras, los aspectos económicos son un factor de peso para mantenerse juntos, y la estructura política más amplia empuja a los líderes en la misma dirección, a pesar de que en algunos países se aprecia un menor entusiasmo pro-euro.

El riesgo, sin embargo, es que muchas cosas necesitan salir bien para solucionar el galimatías griego sin que la economía de la eurozona se resienta y para evitar, por otro lado, los problemas que acechan en muchos otros países de la zona euro. ¿Podrá Grecia alejarse del precipicio de la confrontación con la ayuda de quienes la respaldan financieramente?

¿Encontrarán los líderes europeos otra forma para matizar sus diferencias con Grecia y entre ellos? ¿Bastarán los "cortafuegos" financieros construidos por los europeos para tranquilizar a los mercados si la situación griega se derrumba?

¿Intervendrán el Banco Central Europeo y los gobiernos nacionales con los masivos compromisos financieros necesarios si las cosas empeoran? La lista de preguntas continúa, en especial cuando vemos otros posibles focos de tensión más allá de Grecia.

No hay que descartar a Europa, por décadas ha demostrado a los escépticos  lo equivocados que estaban, y apuesto a que lo harán otra vez.  Pero tampoco hay que creer a ciegas en el éxito, simplemente hay demasiados riesgos. El optimismo cauteloso debería ser la consigna.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

 

*Douglas J. Elliott es profesor de estudios económicos en el Instituto Brookings, donde se especializa en el análisis del sistema financiero mundial y sus regulaciones.

Ahora ve
Esto es lo que deja el año 2017 en América Latina
No te pierdas
×