México, con armas para enfrentar crisis

El país se ubica mejor que varias economías del G20, dice Agustín Carstens, titular del Banxico; la estabilidad política y financiera ha impulsado a México, señala Hacienda.
carstens lagarde  (Foto: Foto: Carlos Aranda)
José Manuel Martínez / Isabel Mayoral (Enviados)
ACAPULCO, México (CNNExpansión) -

Si los países en desarrollo deciden bajar sus tasas de interés, para expandir su economía, México tendría que mantener su política restrictiva para evitar una crisis, advirtió el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens. "Esto debido a que esa relajación monetaria exterior podría inducir una entrada excesiva de recursos del exterior, como las que hemos observado durante los últimos años en algunos episodios, y una apreciación muy fuerte del tipo de cambio lo que para todo fin práctico se traduciría en condiciones más restrictivas en México", dijo Carstens en la inauguración de la 75 Convención Bancaria.

Destacó que aunque la economía y el sistema financiero de México se encuentran en mejor posición que varias naciones del G20 es necesario que la política monetaria siga centrada en lograr que la inflación baje a 3% anual y mantener ancladas las expectativas de inflación.

El Banco Central lleva 36 meses consecutivos sin modificar su tasa de interés de referencia que se encuentra en 4.5% con el objetivo de evitar presiones inflacionarias.

Ante las propuestas de que el Banxico debería tener un mayor peso en crecimiento económico, Carstens advirtió que la teoría dice que una política monetaria expansiva solo genera más inflación por lo que el Banco central debe vigilar el poder de compra de la moneda pues "es plenamente compatible obtener crecimiento económico acelerado con una política orientada a la consecución de una meta inflacionaria".

Indicó que aunque el peso se ha depreciado en los últimos días a su mayor nivel del año no hay indicios de un impacto en los precios al consumidor, por lo que no se requiere un cambio en la política monetaria.

El banquero central se manifestó optimista sobre México.

A diferencia del crecimiento "mediocre" que los países a los que exporta, México está mejor parado que varias naciones del G20, dijo.

Para Carstens, México es posible sea uno de los países con mejores sustentos económicos del G20 debido a cinco razones:

1.- Baja inflación. Solo en enero pasado fue mayor a 4%, eso ha beneficiado a toda la población e incluso ha provocado tasas de interés históricamente bajas.

2. El régimen cambiario ha demostrado su efecto contra choques externos, sin consecuencias inflacionarias. "Las anclas de la economía se han fortalecido gracias a la credibilidad de la política monetaria y fiscal".

3. Un nivel récord de reservas internacionales, lo que facilita el acceso del gobierno y de las empresas a los mercados internacionales de capitales en condiciones favorables.

4. Un sistema financiero saludable y sólido, con bancos con un nivel de capitalización que cumplirá ampliamente las regulaciones de Basilea III.

5. Se ha mantenido una férrea disciplina fiscal lo que ha permitido sostener una razón de deuda PIB que equivale a un tercio de los niveles que presentan varios países avanzados y que han sido fuente de los graves problemas que mantienen en crisis a dichas naciones.

Éxito en estabilidad macroeconómica

En su oportunidad, el secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña, dijo que la estabilidad política y financiera en México ha funcionado como variable de éxito entre la incertidumbre global.

"Como nunca el contexto internacional nos ha puesto a prueba y hemos podido salir adelante. En los últimos 5 años el PIB ha crecido en 10.4%, más del doble del crecimiento que ha observado la economía mexicana en ese mismo periodo, de 4.1%; de la crisis de 2009 a la fecha, la economía mexicana es casi 15% más grande, mientras que el empleo ha crecido 15.3% y en EU ha caído 2.6%; el consumo privado en México aumentó en 11% y en EU solo 5.8%".

Por ello, destacó, hay razones para ver futuro con optimismo. La economía mexicana no tiene desequilibrios importantes, ni en el balance de empresas ni de los hogares y tampoco en las cuentas fiscales o externas.

La inflación muestra un buen comportamiento y sus expectativas están bien ancladas; las tasas de interés se encuentran en niveles bajos, mientras que la disciplina en finanzas públicas implica un déficit moderado, y la calidad del país como emisor se reconoce en todos los mercados y todos los plazos.

"Las acciones emprendidas juntos -sector hacendario y la banca- han contribuido a generar ambiente de tranquilidad y confianza económica durante el actual entorno de incertidumbre y han sentado las bases para un futuro mejor y seguiremos trabajando para mantener la estabilidad macroeconómica del país".

Crisis externa no afecta al sector bancario en México

A pesar de este difícil escenario global, el sistema financiero mexicano ha mantenido su estabilidad y muestra una tendencia positiva en múltiples aspectos, agregó Guillermo Babatz Torres, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

La evolución del ahorro financiero en México ha sido favorable, a pesar de la incertidumbre del sistema financiero internacional. Al cierre de 2006 el ahorro financiero total representaba el 64% del Producto Interno Bruto, mientras que a diciembre de 2011 este porcentaje había pasado al 78% y se estima que a finales del presente año llegue al 82% del PIB.

El crecimiento sostenido de este indicador, aún en un periodo en el que la actividad económica del país resintió los efectos de la más severa crisis internacional desde la gran depresión, en buena medida es resultado de la confianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, en nuestro sistema financiero.

Como contraparte al aumento del ahorro, el financiamiento que fluye desde los intermediarios financieros hacia los hogares, las empresas y al sector público del país reflejó un crecimiento paralelo.

Así, el saldo del financiamiento total pasó, con cifras expresadas en pesos de diciembre de 2011, de 7.8 billones a finales de 2006 a 11.1 billones al cierre de 2011, lo que implica un crecimiento acumulado de 44% en términos reales durante estos cinco años.

Sin embargo, reconoció que el sistema bancario aún no ha logrado el desarrollo que requiere México.

De acuerdo con un estudio recientemente publicado por el Banco Mundial, dadas las características de la economía mexicana y su población, el crédito bancario al sector privado como porcentaje del PIB debería ser de alrededor de 56%, nivel que contrasta con el 13.4% observado al cierre del 2011. Esto implica un enorme desafío y, claramente, el camino hacia delante dista mucho de ser fácil.

Respecto al marco regulatorio, mencionó que en los próximos meses se discutirán con el sector bancario las nuevas reglas de diversificación de los financiamientos a cargo de entidades federativas y municipios; el nuevo marco para la asesoría de inversiones; la regulación para la operación de derivados sobre el mostrador; y la regulación de compra de activos a personas relacionadas relevantes.

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