Conflicto de intereses en Fed y JPMorgan

El CEO del banco, Jamie Dimon, es miembro del consejo de la entidad neoyorquina desde 2007; el secretario del Tesoro admitió que su presencia daña la credibilidad del Banco Central.
jamie dimon  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Annalyn Censky

¿Hay un conflicto de intereses cuando los banqueros como el CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, están en el consejo de la misma institución que los regula?

Desde adentro se dice que no. Sin embargo, los críticos apuntan lo que parece ser una relación incestuosa entre el Banco Central y Wall Street.

La candidata al Senado por Massachusetts, Elizabeth Warren, pidió la renuncia de Dimon al consejo de la Fed de Nueva York, y el senador Bernie Sanders ha utilizado la controversia para promover la idea de renovar la Reserva Federal.

"Los conflictos de intereses son tan aparentes que resultan risibles", dijo Sanders la semana pasada. "Aquí tienes a la Fed, que se supone debe regular a Wall Street. Luego tienes al CEO de una de las compañías más grandes de Wall Street, a la que se supone que debería estar regulando. Es el zorro cuidando el gallinero".

Dimon fue miembro del consejo de la Fed de Nueva York en medio de la crisis financiera. Nombrado inicialmente en 2007, se espera que termine su segundo periodo de tres años en diciembre. Es el único ejecutivo de un gran banco en ser miembro de un consejo regional.

Si se ve oscuro el panorama, la Fed no es el único culpable. El Congreso intencionalmente instauró el Banco Central de esa forma en 1913.

La ley de la Reserva Federal, que creó el Banco Central, fue una medida controvertida en ese entonces. En un movimiento político para conseguir que ésta fuera aprobada, el Congreso decidió incluir banqueros en los consejos regionales.

"Había mucha oposición. Los banqueros estaban ofendidos con la idea de que un Banco Central los regulara", dice Elmus Wicker, profesor emérito de la Universidad de Indiana, quien ha escrito cinco libros sobre la historia de la Fed.

En un intento de descentralizar la institución de Washington y Nueva York, la ley dividió la Fed en 12 bancos regionales. Cada uno es liderado por un presidente y un consejo de directores con nueve miembros.

La ley requiere que tres de esos nueve miembros, calificados como directores de "Clase A", sean banqueros de la región. Los otros seis deben representar al público, particularmente en los intereses de la agricultura, comercio, industria, servicios, trabajo y consumo.

La rama más influyente del Banco Central sin duda es la Fed de Nueva York, que se ubica a unas cuantas cuadras de Wall Street.

Ahí, Dimon ocupa un lugar en el consejo junto con los CEO del Banco Popular de Puerto Rico y de Solvay Bank, un banco regional pequeño cerca de Siracusa, Nueva York. Los jefes de Macy's, el Museo Metropolitano de Arte y la Universidad de Columbia también están presentes en el consejo.

El consejo se reúne generalmente dos veces al mes y reciben pagos por ese trabajo, cerca de 5,000 dólares al año para el presidente y 2,000 dólares para los demás. Sus responsabilidades incluyen revisar el manejo de la Fed de Nueva York, aportar su opinión sobre la economía y actuar como un enlace entre el Gobierno y el sector privado.

Sin embargo, no pueden tener opinión sobre la supervisión de la Fed o su papel regulatorio.

"No es un consejo, es más bien como un grupo de consejeros", explicó Dimon a los accionistas de JPMorgan en la junta anual de inversores en Tampa la semana pasada. "No estoy involucrado en el lado de supervisión".

Esa distinción no fue suficiente para satisfacer a los investigadores del Gobierno el año pasado, quienes expresaron su desacuerdo con la incapacidad de los bancos regionales de la Reserva Federal para clarificar los roles y responsabilidades de los directores.

Un reporte de la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) citó un caso en el que el entonces presidente del consejo de directores de la Fed de Nueva York, Stephen Friedman, poseía acciones de Goldman Sachs, uno de los bancos beneficiados con los rescates a Wall Street.

Friedman obtuvo permiso en enero de 2009, pero el consejo no estaba enterado de que compró más acciones de Goldman Sachs a través de un programa de compra de papeles automático. Más tarde renunció al consejo.

Si bien, la GAO no identificó conflictos de interés, indicó que un problema de este tipo podría dañar la credibilidad de la Fed.

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, revivió esas preocupaciones la semana pasada tras la pérdida que registró JPMorgan Chase.

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En una entrevista con la PBS, admitió que banqueros en el consejo podrían crear una pesadilla para el Banco Central.

"La percepción es un problema", dijo Geithner. "Es necesario descubrir cómo arreglarlo".

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