Para Grecia, todas las opciones cuentan

Hoy se discute hasta lo que era impensable, reconoce el presidente del Banco Nacional de Polonia; según Marek Belka habrá una solución ‘gris’, pero los griegos seguirán formalmente en la zona euro.
Belka Polonia  (Foto: AP)
Isabel Mayoral y Roberto Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La Unión Europea (UE) enfrenta un presente complicado, en el que juega un papel protagónico la crisis de deuda de países como Grecia, Portugal, Italia y hasta España, pero la misma gravedad del problema obliga a tomar decisiones de gran magnitud. El presidente del Banco Nacional de Polonia, Marek Belka, destaca que no se debe descartar ninguna alternativa, porque lo que hasta hace un par de años era impensable, ahora se discute abiertamente.

En entrevista con CNNExpansión, menciona que "el tema de largo plazo es cómo revivir a las economías de los países europeos".

Sin embargo, en el escenario de corto plazo será fundamental decidir qué va a pasar con Grecia, menciona, considerando que los propios griegos quieren mantenerse dentro de la zona euro.

"(Los griegos) no quieren aceptar el programa de austeridad que, hasta cierto punto, ha sido impuesto a Grecia como condición para recibir una masiva asistencia económica y financiera", destaca.

"Pero sin ese apoyo, estaría en una condición mucho peor y la austeridad tendría que haber sido más severa".

Se estima que el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países de la zona euro tienen cerca de 200,000 millones de dólares de su deuda.

La economía griega está en malas condiciones y está empeorando, por lo que puede imaginarse que el país salga de la eurozona, o que permanezca, pero bajo un acuerdo especial, reconoce Belka.

"El problema es cómo proteger a otros países de esto, cómo evitar un, por así llamarlo, contagio", dice.

El desenlace para Grecia

De acuerdo con especialistas, si Grecia deja la zona del euro aumentarían las preguntas acerca de la supervivencia de la unión monetaria europea, además de que se desataría una mayor agitación en los mercados financieros globales.

"No creo en ningún anuncio, incluso de los mismo griegos, de que van a salir de la zona euro; no creo que sea probable", subraya Belka.

"Creo que habrá una solución ‘gris', en la que los griegos seguirán formalmente dentro, pero tendrán una divisa dual, es decir que comenzarán a imprimir su propio dinero, una especie de moneda temporal".

Si Grecia decide que ya no quiere austeridad como resultado de la elección de un nuevo Gobierno el próximo 17 de junio, Europa dejará de financiarla y esa misma austeridad será más severa, resalta, de manera que el castigo será terrible.

"Entonces ningún otro país seguirá los pasos de Grecia porque el precio a pagar será muy elevado, y para evitar el contagio se deberá ayudar a otros países para que los bancos sigan siendo solventes y no sean penalizados por los mercados", señala el también ex director del Departamento Europeo del FMI.

La austeridad fiscal no tiene que ver con masoquismo, ni se trata de la voluntad de Alemania impuesta al resto de Europa, destaca Belka.

"Tiene que ver con el hecho de que los mercados acepten situaciones, como por ejemplo el que España recorte su déficit más lentamente".

Alternativas por considerar

Una mayor integración fiscal y monetaria en la zona euro es considerada como un prerrequisito para la creación de los llamados eurobonos, una iniciativa impulsada por Francia, que confía en ella para ayudar a estimular el crecimiento de la UE.

Belka explica que ante la falta de una "Tesorería Europea", las opciones para emitir eurobonos serían a través de la Comisión Europea (CE) o el Banco Europeo de Inversión (EIB por sus siglas en inglés).

"El problema no es permitir a estas instituciones emitir dinero en los mercados para proyectos comunes de infraestructura, pues ya se ha realizado hasta cierto punto por el EIB", explica.

"Lo que proponen algunos como Francois Hollande (presidente francés) es llevar más allá esa posibilidad, por una parte, pero el otro asunto es cómo lidiar con una montaña de deuda que parece impagable, y si estos pasivos deben mutualizarse para que todos los países europeos se hagan responsables de pagarlos".

Y ahí el asunto se vuelve político, reconoce Belka, pues ¿por qué los países menos endeudados como Alemania u Holanda deben ser directamente responsables de pagar la deuda de Grecia o Italia?

"Hay soluciones que se han planteado, incluso en Alemania, para permitir hasta cierto grado mutualizar la deuda", señala, "como la emisión de bonos de alto desempeño o de menor desempeño; esto ya no es un tabú, pero es difícil políticamente".

El juicio de los mercados

La crisis de la UE tiene que ver realmente en cómo recuperar la confianza de los mercados, destaca el presidente del Banco Nacional de Polonia.

"La montaña de deuda que Europa ha acumulado es como el Kilimanjaro, y el problema de los países europeos es convencer a los inversionistas de que deben seguir prestándoles dinero", señala.

Esa confianza es menor y, de hecho, algunos países la han perdido por completo, reconoce Belka.

"En la medida en que se aprueben más reformas estructurales, menos tendremos que reducir los déficit presupuestales de forma inmediata", afirma, "es un modelo teórico y funciona de forma diferente en la práctica cuando hay malas noticias cada tercer día y el pánico se apodera de los mercados".

Los temas estructurales implican, por ejemplo, cómo hacer más resistente y competitiva a la economía de todos los países, y sobre todo, cómo crecer más rápido.

Ajustes pendientes

Una de las grandes fortalezas de Europa es el mercado común, que funciona casi a la perfección en cuanto al intercambio de productos, pero no tanto en materia de servicios, dice Belka.

"Esto debe mejorar para que, por ejemplo, los griegos puedan proveer servicios al resto de Europa", subraya.

También son importantes las reformas en cada país, indica, como por ejemplo en Italia, donde hay una regulación excesiva -tanto oficial como extraoficial- y resulta terriblemente difícil iniciar un negocio.

La competencia tratará de echar abajo una idea empresarial, "tanto legal como ilegalmente", y las grandes oportunidades para los jóvenes se desvanecen, explica.

"Las reformas estructurales no siempre cuestan miles de millones de euros", dice Belka, "en ocasiones tienen que ver con romper intereses creados, pero a veces por eso son más complicadas, pues alguien tratará de defender el status quo".

Estados Unidos tiene menos regulación y por eso es más vibrante; Europa, a veces con buenas intenciones, ha regulado su economía en exceso y eso debe cambiar para liberar su potencial, señala.

¿El fin de la integración?

Si se considera que el proyecto de integración data de 1951, con la fundación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, la crisis de deuda que se enfrenta ahora podría ser sólo una etapa más en el camino.

El gran problema de la actual UE no es el euro, señala Belka, sino la demografía, porque la población apenas crece, pero lo mismo ocurre en China y en Estados Unidos.

"En Europa somos los primeros en llegar a esta situación, y debemos resolver cómo preservar el modo de vida de la mejor manera posible", menciona.

"Tenemos muchas fortalezas, la gente no se va de Europa para vivir en otro lugar, pero la competencia es alta y se debe trabajar más".

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Europa lideró al mundo en un periodo de la historia, después lo ha hecho Estados Unidos, y probablemente alguien más lo hará, reconoce; puede ser China, o América Latina, o las regiones emergentes.

"Pero me siento muy optimista sobre la UE, sobre Polonia, mi país", afirma Belka, "y Europa seguirá siendo la ‘hermana mayor'".

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