El euro se queda sin ‘alas’

La moneda única ha registrado importantes pérdidas frente al dólar y podría caer a niveles de 2008; la situación global empeoraría si la economía de EU sigue con un deterioro del mercado laboral.
dolar euro  (Foto: Thinkstock)
Paul R. La Monica*

Hasta aquí llegó la fortaleza del euro frente al dólar. El euro se ha desplomado un 5% en el último mes. Ese descenso es como una caída del 50% para una acción bursátil. No es común que las divisas se muevan de forma tan pronunciada en tan breve tiempo.

No hace mucho tiempo el euro rondaba el nivel de 1.30 dólares. Pero hoy está cercano a los 1.25 dólares, después de haberse ubicado momentáneamente por debajo de esa marca en la mañana del viernes. Las preocupaciones sobre la posible salida de Grecia de la zona euro y el resurgimiento del dracma han sido los principales detonantes de la reciente caída de la divisa.

Si el euro es incapaz de estabilizarse alrededor de 1.25 dólares, no es aventurado pensar que podría caer por debajo de 1.20 y acercarse al mínimo de 1.18 dólares registrado en el verano de 2010, cuando estalló la crisis de deuda en el continente. Y eso fue sólo el comienzo del desastre europeo, nadie hablaba todavía de una ‘greco-salida'.

"Un tipo de cambio de 1.18 dólares para el euro podría ser normal teniendo en cuenta todos los problemas. La situación en 2010 no era ni remotamente tan sombría como ahora", señala Ashraf Laidi, principal estratega global de la firma de investigación City Index.

¿Y si el euro cae por debajo de 1.18 dólares? Bueno, no deberíamos hablar necesariamente de paridad. Laidi no cree que una salida griega del euro conduciría a una paridad euro/dólar, en parte porque el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrían verse obligados a intervenir para evitar que el resto de Europa se desintegre. De hecho, considera que un declive continuado del euro depende más de lo que ocurra en Estados Unidos.

"Cualquier cosa por debajo de 1.10 dólares solamente pasaría si hubiera una mejora decente en los fundamentales de Estados Unidos", opina Laidi.

Claro, ahora mismo el dólar se ve poderoso contra el euro. Pero todo es relativo. Los inversionistas pueden estar buscando seguridad en el dólar estadounidense y en los bonos del Tesoro bajo la idea de que la economía de Estados Unidos no está "tan mal" como la europea. ¿Pero qué pasará si las cifras de empleo a publicarse la próxima semana son realmente terribles... digamos, por debajo de los 100,000 empleos creados en mayo? Eso es poco probable, pero tampoco está fuera de la esfera de lo posible.

Ni son inverosímiles los temores en torno a los pareceres de Washington, que podría una vez más no actuar conforme los mejores intereses de la nación a finales de este año. El Congreso estadounidense parece empeñado en llevar a la economía al borde del precipicio fiscal. Esperemos que vigilen sus pasos o podrían estrellarse.

No obstante, tampoco sugerimos que el dólar está destinado a perder terreno frente al euro en el futuro inmediato. Estados Unidos todavía tiene al tiempo (por ahora) de su lado. Europa, por otro lado, no sólo tiene que decidir si merece la pena conservar a Grecia dentro del euro, también deberá decidir pronto si puede salvar la divisa en su totalidad.

Si una salida de Grecia origina pánicos bancarios (retiradas masivas de depósitos) a lo largo de todo el continente e incluso mayores tasas de interés para España, Italia y Francia, entonces ninguna austeridad impuesta por los alemanes será capaz de prevenir que la desagradable gripa que asola a Europa se convierta en un caso de neumonía financiera.

"Grecia no es la mayor preocupación. La mayor preocupación es que el proceso se ha vuelto más disfuncional", explica Axel Merk, presidente de Merk Mutual Funds, un administrador de dinero con sede en Palo Alto, California, especializado en inversiones en divisas. "Las malas noticias son mejores que no tener noticias. Europa no sabe a dónde quiere ir".

Merk indica que sus fondos han estado vendiendo euros, principalmente debido a las preocupaciones sobre la falta de progresos tangibles en la solución de muchos males del continente. Pero añade que permitir que Grecia abandone la eurozona de forma desordenada y caótica puede ser lo mejor para Europa en el largo plazo.

Argumenta que si Grecia recibe demasiada ayuda y aún así termina dejando el euro, eso facilitaría que otros países como Portugal, Italia y España digan también "adeus", "ciao" y "hasta la vista." Adiós al euro y bienvenidos sean los escudos, las liras y las pesetas.

Probablemente sería una idea muy mala, pero no parece haber ninguna urgencia para intentar y prevenir que se despliegue tal escenario de pesadilla. Europa es algo así como el Hewlett-Packard o el Yahoo de los continentes: todavía intenta averiguar sobre la marcha cuál es el mejor modelo de negocio.

Pero hasta que pueda decidir si realmente quiere ser una verdadera unión fiscal -y eso probablemente se traduzca en la emisión de eurobonos, sin importar cuánto se oponga Angela Merkel- Europa (y el euro) seguirá en caída libre.

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La próxima vez que la Unión Europea celebre una de sus muchas cenas y cumbres, alguien necesita alzar la voz y soltar esa ya famosa frase de la serie Lost, "si no podemos vivir juntos, vamos a morir solos".

*Paul R. La Monica es columnista de CNNMoney

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