Colapso de las cajas, opción para España

Al permitir la fusión de varios bancos pequeños, el Gobierno puso en riesgo al sistema financiero; el sector bancario se reestableceria si las cajas quiebran por separado, reduciendo su efecto.
españa bandera personas  (Foto: CNN)
Cyrus Sanati

El anuncio en esta semana de una nueva fusión de bancos en España ha servido de poco para restaurar la confianza de los inversores en el agotado sector bancario del país. El gobierno español y el Banco Central Europeo (BCE) deberán, en última instancia, trabajar en conjunto con inversionistas privados para recapitalizar y fortalecer a los bancos de la nación antes que la situación se vuelva crítica. Desde el comienzo de la crisis financiera en 2008, ha existido una preocupación creciente acerca de las endeudadas 'cajas' de España, que son bancos pequeños, similares a las entidades de ahorro y préstamo (savings and loans o S&L, en Estados Unidos). Al igual que hicieron las S&L en la década de 1980, las cajas españolas ayudaron a impulsar un auge inmobiliario residencial y comercial en España en la última década, el cual llegó a un súbito alto con el inicio de la crisis crediticia.

El gobierno izquierdista que estaba entonces en el poder consideró que la mejor forma de evitar muchas de las quiebras bancarias era unir a todas las cajas con la esperanza de que pudieran capear mejor la crisis con un balance general más grande. Se creía que las sinergias de fusión podrían ser utilizadas entonces para cubrir las pérdidas resultantes de los préstamos inmobiliarios fallidos.

Por ello, ha existido una considerable actividad de consolidación en el sector desde que comenzó la crisis. El anuncio de esta semana de una fusión a tres bandas en la que participarán Ibercaja, Caja3 y Liberbank reduciría el número de cajas a 10 desde 45.

Pero en lugar de mejorar las cosas, las fusiones han empeorado la situación. Bankia, un conglomerado de siete cajas de ahorro, que fue creado apenas en julio pasado, reportó pérdidas masivas este mes y tuvo que ser parcialmente nacionalizado. Los analistas estimaron que el ejemplo más patético de la política de fusiones en España necesitaría ser rescatado por entre 3 y 10 millones de euros.

Estaban muy alejados. Bankia anunció el viernes pasado que en realidad necesita 19 millones de euros, lo cual es casi cinco veces la cantidad de dinero disponible en el fondo de rescate bancario de España. Ahora Madrid está esperando que el BCE salga en su rescate e inyecte capital fresco al banco para evitar que colapse.

Ha habido informes contradictorios en cuanto a si el BCE realmente ayudará al gobierno español a cubrir el agujero en el balance de Bankia.

Esta incertidumbre provocó que los costos de endeudamiento del gobierno español subieran a un máximo en la era del euro de 6.6%, que fue cercano al nivel de 7% que obligó a Grecia, Portugal e Irlanda a pedir rescates masivos gubernamentales por parte del BCE y el FMI. Esto pesó fuertemente sobre el valor del euro frente al dólar estadounidense y condujo a una baja en los mercados de valores de todo el mundo ante el temor de que pueda ser el detonante que desencadene el colapso de la tambaleante moneda única.

España necesita cambiar de táctica antes de que su crisis bancaria se salga de control. Las fusiones bancarias no funcionaron porque las pérdidas que las cajas estaban registrando a partir de sus préstamos inmobiliarios superaban con creces cualquier sinergia de fusión.

Eso no debería sorprender demasiado, dada la fuerte correlación que existe entre los préstamos en situación de mora y la tasa de desempleo de un país. España tiene la mayor tasa de desempleo en la unión Europea con un impactante 24%, y una tasa de desempleo juvenil de alrededor del 50%, las cuales no muestran señales de disminuir.

Si el gobierno conservador decide continuar con esta política de fusiones ante una tasa de desempleo tan alta, sería nada menos que una temeridad. Se estima que las pérdidas bancarias derivadas de la burbuja inmobiliaria son de entre 76 millones de euros y 153 millones de euros, de acuerdo con RBC Capital Markets.

Con esa estimación y teniendo en cuenta que los costos del sector bancario son de alrededor de 29,000 millones de euros al año, incluso si de alguna manera lograran una relación costo-ingresos de primer nivel de 30%, reduciendo sus costos en 40% o 12,000 millones de euros al año, se necesitarían entre 7 y 14 años para absorber todas las pérdidas potenciales de los préstamos incobrables. Y teniendo en cuenta las estimaciones de pérdidas por préstamos con bajo valor que los analistas atribuyen a Bankia, casi podemos estar seguros de que será una pérdida mucho más grande al final del día.

Pero aún más preocupante es que la fusión de las cajas también ha creado un problema del tipo 'demasiado grande para quebrar' para el gobierno español. Al igual que si arrojáramos una gran piedra al agua, permitir que Bankia colapse en su forma actual crearía una gran salpicadura en la economía española, en contraste con lo que hubiera sucedido si siete guijarros pequeños cayeran al agua en distintas ocasiones. Improvisar la unión de un montón de bancos zombis de alguna manera ha creado un monstruo que el gobierno español no puede darse el lujo de matar.

Teniendo en cuenta todo esto, sería irresponsable permitir que Ibercaja, Liberbank y Caja3 continuaran con su fusión, ya que eso volvería a crear otro zombi incontrolable. En cambio, el gobierno debe moverse para bloquear nuevas fusiones y tomar un papel más activo en la recapitalización de sus bancos para que puedan empezar a prestar de nuevo.

Si el BCE no está dispuesto a garantizar todos los depósitos bancarios españoles, como fue recomendado por un órgano de la Unión Europea esta semana, entonces el gobierno español necesitará financiamiento privado para restaurar la confianza en su sector bancario.

El dinero de los inversores es necesario porque el déficit de capital en los bancos es fácilmente de entre 25% y 30% del PIB de España. Si bien el país cuenta con una relación deuda-PIB relativamente baja de alrededor de 68%, no puede pedir prestado, a las actuales altas tasas de interés, el dinero suficiente como para recapitalizar a sus bancos, así como para cubrir las pérdidas potenciales.

Una posible solución implicaría una mezcla de fondos privados y públicos, utilizando características de la reorganización de la banca nacional de Suecia en la década de 1990 y la reorganización bancaria de Irlanda en proceso hoy en día. El gobierno tiene que hacer primero una evaluación completa de su sector bancario y realizar una estimación de las pérdidas potenciales. A continuación, debe permitir que las cajas y bancos más pequeños insolventes simplemente quiebren.

Mientras tanto, los bancos y cajas más solventes verían la mayoría de sus préstamos incobrables ser extraídos de sus balances generales al valor actual del mercado y ser trasladados a un fondo de inversión especialmente destinado. Luego, se le permitiría al público invertir en ese fondo, lo cual ayudaría a compensar las pérdidas admitidas en los préstamos incobrables.

El gobierno español puede atraer capital privado de inversión, posiblemente al garantizar el primer 10% o incluso el 20% de sus pérdidas.

La parte más difícil sería la valoración de los activos. Si es demasiado alta, no va a atraer a los inversionistas. Pero si es demasiado baja, entonces el gobierno español deberá aportar más dinero para cubrir las pérdidas.

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Si el mercado compra la solución de España, entonces los costos de endeudamiento del gobierno bajarían y los bancos tendrían libertad para prestar de nuevo. La esperanza es que, a través de la austeridad, el gobierno español sea capaz de generar un excedente que cubra las pérdidas por préstamos.

Sin embargo, para reducir la carga del gobierno español, las cajas deben permanecer pequeñas para que puedan quebrar sin crear un gran alboroto. Mientras que España podría cubrir las pérdidas de los depositantes, ellos no tendrían que cubrir las pérdidas por préstamos, ahorrando su valioso capital. Entre más pronto el gobierno español se dé cuenta de esto, más pronto podrá ayudar a la recuperación de su sector bancario.

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