¿Obama espantó el gasto de las empresas?

Las compañías no reinvierten sus ganancias, pero eso no obedece a las reformas federales: expertos; la incertidumbre financiera provoca que las firmas guarden su efectivo.
Barack Obama  (Foto: AP)
Stephen Gandel

Hace más o menos un año, los balances generales de las empresas estadounidenses se convirtieron, para algunos, en la evidencia número uno de cómo el presidente Barack Obama estaba ahogando la recuperación. 

El argumento se basaba en el efectivo. Desde la crisis financiera, las empresas han acumulado una cantidad cada vez mayor de reservas de dinero. La cifra llegó a 2.2 billones de dólares a finales del año pasado, un aumento desde los 1.5 billones de dólares registrados a finales de 2007, según datos de la Reserva Federal. (Los datos del primer trimestre serán divulgados a finales de esta semana).

Eso pudo haber tenido sentido durante la crisis financiera y su posterior estela. Pero debido a que las utilidades empresariales se han recuperado, la pregunta era: ¿Por qué las empresas no estaban utilizando ese dinero para hacer contrataciones, abrir plantas nuevas o expandir su negocio de alguna manera?

Eso se transformó en este argumento republicano: las empresas no estaban gastando a causa de Obama. El presidente estadounidense había impulsado una reforma bancaria, instituyó la ley de salud y amenazaba con aumentar los impuestos a los ricos. Los conservadores argumentaron que esas medidas y la amenaza de otras nuevas estaban desalentando a las empresas de invertir en la economía estadounidense, resultando en un menor número de contrataciones y una recuperación anémica.

Pero un nuevo estudio, Multinationals and the High Cash Hoarding Puzzle, publicado esta semana por la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos refuta la idea de que los impuestos o regulaciones hayan jugado un papel importante en las crecientes reservas de efectivo corporativas.

El estudio, que fue escrito por dos profesores de economía de la Universidad de Georgetown, Lee Pinkowitz y Williamson Rohan, y Rene Stulz, de la Universidad Estatal de Ohio, observaron las reservas de efectivo de las empresas estadounidenses desde 1950, además de los hábitos de reserva de empresas en otras 45 naciones. Y no sólo observaron el efectivo como un absoluto, sino el efectivo como porcentaje de los activos para compensar por el hecho de que las empresas estadounidenses son más grandes de lo que solían ser.

En general, lo que encontraron es que el efectivo de las empresas ha aumentado, y es mayor en las empresas estadounidenses que en empresas similares en el extranjero. Pero el estudio también encontró que el mayor aumento en reservas de las empresas se produjo, de hecho, en la década de 2000. Ha crecido a un ritmo mucho más lento desde la crisis financiera.

Acerca de la regulación, los profesores observaron primero los servicios públicos, una de las industrias más reguladas. Sin embargo, dijeron que los servicios públicos en general tenían menos dinero del que su modelo predecía si la regulación hubiera sido un factor importante para la acumulación de dinero en efectivo.

A continuación, los profesores dividieron el universo de las empresas estadounidenses que estaban observando en aquellas que fueron las más y las menos afectadas por la Ley Sarbanes-Oxley, las normas contables que se produjeron tras el descalabro bursátil dot.com/Enron a principios de la década de 2000. Aquí, de nuevo, no encontraron ninguna evidencia de que la regulación determinara la acumulación de efectivo.

Las empresas que fueron más afectadas por Ley Sarbanes-Oxley no tendían a reservar más efectivo que las que no lo fueron.

En el tema de impuestos, algunos han argumentado que la creciente cantidad de dinero en efectivo en los balances generales de las empresas es el resultado del hecho de que las compañías tendrían que pagar impuestos si introdujeran dinero ganado en el extranjero a Estados Unidos.

Debido a que no desean pagar impuestos más altos, las compañías dejan el dinero en el extranjero, incluso aunque no tengan dónde invertirlo. Sin embargo, los profesores examinaron la tregua fiscal de dos años en los ingresos de las empresas extranjeras que se registró en la década de 2000 y encontró que no sirvió de mucho para reducir las tenencias generales de efectivo en las empresas.

Es más, los profesores encontraron que, aunque las multinacionales estadounidenses sí acumulaban más efectivo que las empresas que ganaban la mayor parte de su dinero domésticamente, lo mismo ocurría en otros países, de los cuales no todos tenían diferentes tratamientos fiscales para las ganancias obtenidas en el extranjero.

Entonces, ¿por qué las empresas tienen más dinero que antes? Una de las cosas más interesantes que encontraron los profesores es una divergencia entre el efectivo en manos de empresas públicas y el efectivo en manos de empresas privadas. Durante décadas, la cifra como porcentaje de los activos solía ser casi la misma. Pero en 1998 esas líneas comenzaron a divergir.

El dinero en efectivo en las empresas públicas se disparó. Y el dinero en efectivo de las empresas privadas se redujo. ¿Por qué sucedió esto? El coautor Williamson cree que se debe al hecho de que existen menos tiburones corporativos que antes vigilando cuánto dinero tienen las empresas públicas.

"En la década de 1980 teníamos a Kirk Kerkorian y otros que trataban de absorber empresas por su dinero", dice Williamson. "Hasta hace poco, no ha existido una verdadera presión sobre Apple o Google u otras empresas de alta tecnología para pagar por su dinero".

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Pero la mayor razón podría ser esta: A raíz de la burbuja dot.com y la crisis financiera, los inversores han buscado una mayor seguridad. En un estudio anterior, Williamson halló que en la primera mitad de la década de 2000, los inversores tendían a gravitar hacia empresas con grandes reservas de efectivo. Los crecientes precios de sus acciones podrían haber incentivado a los ejecutivos de las empresas a aferrarse a montones cada vez mayores de efectivo. Las empresas privadas, por otra parte, no habrían conseguido el mismo beneficio por acumular dinero en efectivo, lo que podría explicar la divergencia.

Pero la verdadera conclusión parece ser que es el mercado el que está impulsando el aumento de las reservas de efectivo, no Obama o el Gobierno. Por desgracia, la mano invisible es más difícil de mover.

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