Alemania ríe, mientras Europa llora

La crisis fortaleció las exportaciones, la demanda de deuda y el crecimiento económico del país; a la nación no le urgen medidas contra el déficit pero los eurobonos podrían dañar su estabilidad.
merkel  (Foto: CNN)
Cyrus Sanati

Entre más pronto se dé cuenta Europa de que Alemania tiene todas las de ganar en lo que respecta a poner fin a la crisis de deuda de la eurozona, más rápidamente podría encontrarse una solución duradera. Con un crecimiento económico positivo, un bajo desempleo y tasas de interés increíblemente bajas, Alemania simplemente no tiene prisa por implementar reformas que hayan sido propuestas por sus vecinos más débiles económicamente, ya que tendrían un impacto negativo en la capacidad de Alemania de obtener préstamos baratos e incrementar sus exportaciones.

La única manera de convencer al más grande de los miembros de la Unión Europea (UE) de asumir reformas, como emitir eurobonos, sería si se concedieran incentivos, tales como el control sobre la política fiscal de la eurozona.

Otros miembros de la eurozona, como Francia, han sido cautelosos acerca de entregar una mayor parte de su poder económico a Bruselas y en última instancia a Frankfurt. Pero, aunque soluciones como poner en un fondo común la deuda existente de la eurozona son un buen primer paso para difuminar la crisis, todavía se necesitan incentivos para que Alemania acepte subir a bordo.

Desde el comienzo de la crisis, la canciller alemana, Angela Merkel, ha sido acusada de arrastrar los pies cuando se trata de poner fin a la crisis de la eurozona. Titulares como "¿Dónde está Alemania?" o "El fracaso de Merkel para dirigir", han adornado los periódicos a ambos lados del Atlántico.

Pero a diferencia de casi todos los demás líderes de la zona euro, Merkel no ha sido echada del poder desde que la crisis comenzó hace más de dos años. Aunque eso se debe en parte a las reglas electorales de Alemania, también se debe a la economía alemana, que, aunque está un poco tambaleante ahora, en realidad ha mejorado desde que comenzó la crisis en 2010.

Ese año, el PIB de Alemania creció 3.5%, mucho más rápido que el de sus vecinos. En 2011, creció 2.7%, al mismo tiempo que la mayor parte de sus vecinos entraron en recesión. Y aunque los economistas habían pronosticado un primer trimestre terrible para Alemania este año, su economía creció, de hecho, cinco veces más de lo esperado, un 0.5%.

Esto puede parecer sorprendente dado que muchos de los principales socios comerciales de Alemania son afectados miembros de la eurozona, pero parece que el país se ha beneficiado en gran medida de la debilidad del euro, ya que ha aumentado la competitividad de sus exportaciones hacia los países no pertenecientes a la eurozona.

A diferencia del resto de la eurozona, ese país es una potencia exportadora que fabrica productos de alta calidad que son demandados en todo el mundo. La crisis de la eurozona irónicamente aumentó su fortaleza en la exportación, permaneciendo como la segunda economía más grande de exportación en el mundo, por detrás de China.

Al mismo tiempo, Alemania también se ha beneficiado de un aumento en la demanda de los inversores por su deuda. Alemania tiene una relación deuda-PIB de alrededor de 80%, que es superior a la de la atribulada España de 68%, sin embargo, su deuda está operando en cero, mientras que la deuda de España está operando en cerca de 7%.

La demanda por la deuda alemana era tan grande este mes que en algún punto, de hecho, se cotizó con un rendimiento negativo. Los inversores que adquieren esta deuda varían desde bancos alemanes hasta fondos de pensiones estadounidenses.

Pero la gran oleada de compras últimamente ha provenido de depositantes españoles y griegos que están retirando desesperadamente todos sus ahorros y colocándolos en bonos alemanes ante el temor de que sus respectivos gobiernos salgan de la zona euro y destruyan sus ahorros a través de la devaluación.

Las bajas tasas de interés y la fuerte economía se han traducido en una baja tasa de desempleo, récord para la Alemania post-unificación, del 5.6%. Han quedado atrás los días en los que el 10% de desempleo era la norma; si no tienes empleo en Alemania en estos días, simplemente es porque no estás buscando lo suficiente. Compara eso con Francia, que tiene una tasa de desempleo de casi el doble que la de Alemania, con 10%, o España, que tiene una cifra casi cinco veces superior, de 25%.

Hay muchas razones estructurales por las que Alemania está experimentando un crecimiento económico mientras sus vecinos están luchando por mantenerse a flote. Pero el punto aquí es que, a pesar del fuego que arde a su alrededor, está teniendo un muy buen desempeño económico. Así que, ¿culparías a la canciller Merkel por tratar de no desequilibrar las cosas en su país?

Una coalición de miembros de la eurozona -liderada por Francia, España e Italia- está presionando a Alemania para que acepte la creación de un instrumento de deuda común para la zona euro, conocido como eurobono, en un esfuerzo por estabilizar las tasas de endeudamiento de los países miembros.

La presión ha aumentado ahora que Francia está dirigida por un gobierno socialista a favor de un gasto deficitario. La esperanza es que un instrumento de deuda común permita a los miembros más débiles pedir prestado a tasas bajas para financiar proyectos destinados a estimular el crecimiento económico y estabilizar el valor del euro.

Alemania no está en desacuerdo con esa afirmación; simplemente no ve ninguna ventaja en seguir el plan. Echemos un vistazo a lo que los eurobonos podrían hacer aquí. En primer lugar, lo más probable es que estabilicen y fortalezcan el euro frente a otras monedas. Aunque eso sería bueno para los mercados de divisas internacionales, dañaría a la industria de exportación alemana.

En segundo lugar, los eurobonos facilitarían que los países con calificaciones crediticias pobres pidieran prestado a tasas más baratas. Esto se hace mediante la extensión del buen crédito de los miembros principales de la zona a los de la periferia con mal crédito.

Como uno de los dos países con calificación AAA en la eurozona -el otro es Finlandia- Alemania sin duda verá una rebaja en su calificación crediticia si se emitieran los eurobonos, lo cual se traduciría en costos de endeudamiento más altos para el país.

Y, por último, los eurobonos permitirían a Francia pedir prestado más dinero a tasas más bajas, el cual financiaría su déficit presupuestario, así como grandes proyectos para estimular su débil e ineficiente economía. Una vez más, ¿cómo beneficia eso a Alemania?

Otra propuesta menos severa que ha estado rondando en Bruselas sería poner toda la deuda de la eurozona en un fondo común, que sería pagado por todos los miembros durante más de 25 años. Esta idea parece ser una alternativa peor que los eurobonos, ya que resuelve el problema de la deuda pasada, pero no hace nada por corregir las deficiencias fiscales y los déficit presupuestarios que afectan a casi todos los miembros de la eurozona.

Este sería un buen primer paso para salir de la crisis, pero no es el remedio. En pocos años, la zona del euro estaría de regreso justo donde empezó, sólo que con una carga de deuda total más grande y un crédito más débil. En ese punto ni siquiera Alemania podría salvar el euro.

Francia y el resto de la eurozona tienen que despertar. No hay forma en que Alemania esté de acuerdo con la unión de la deuda de la eurozona o con la emisión de los eurobonos si no va a tener voz en cómo los Estados miembros ejecutan sus presupuestos.

Esta crisis se ha prolongado tanto tiempo porque los dos bandos en esta cuestión han estado mirándose fijo el uno al otro con la esperanza que la otra persona parpadee. La periferia, que ahora incluye a Francia, quiere que la crisis se ponga tan mal que la moneda común esté al borde del colapso, lo cual obligaría a Alemania a ceder y a rescatar al continente.

En el otro lado de la mesa, Alemania tiene la esperanza de que la austeridad y el débil crecimiento económico se pongan tan mal que los miembros más grandes de la eurozona finalmente cedan y renuncien a una parte, si no es que a la totalidad, de su poder fiscal ante un organismo de la UE, que en última instancia, estaría dominado por prudentes tecnócratas alemanes.

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Alemania parece estar manteniéndose firme ya que sabe que puede seguir orquestando rescates parciales para países de la periferia junto con el FMI y el BCE para asegurarse de que el euro no se derrumbe. Mientras tanto, seguirá beneficiándose de los problemas de la eurozona. Por otro lado, parece que muchos miembros de la periferia están a punto de parpadear.

El primer ministro de España, un defensor de los eurobonos, dijo esta semana que ahora estaría a favor de transferir parte del poder soberano fiscal a la UE. Eso deja a Francia e Italia como los únicos que aún no suben a bordo. Cuanto más rápido consientan a las demandas de Berlín, más rápido podrían obtener sus eurobonos.

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