Occupy Wall Street no odia a los ricos

En EU existe una fuerte consciencia de la desigualdad de clases, pero no hay una lucha entre ellas; las protestas callejeras están lejos de despertar un sentimiento popular contra el sistema.
wall street protestas  (Foto: tomada de finance.fortune.cnn.com)
Nina Easton

Después de la crisis bursátil de 1987, el New York Times ofreció un obituario de una página para una "edad dorada e insolente", citando a las grandes mentes que predijeron la desaparición del desenfrenado egoísmo en Estados Unidos.

Tres cortos años más tarde, cuando una recesión marcó el fin oficial de los años 80, los comentaristas (incluida esta revista) predijeron una "revolución naciente contra los ricos" y la llegada de una "sociedad post-opulencia".

Es aleccionador en 2012 -cuando palabras como 'polvorín' y 'explosivas' salpican muchas descripciones de las relaciones entre clases sociales en Estados Unidos- revisar esas turbias bolas de cristal de antaño. Al final, resultó que no hubo revuelta de clases en contra de la "década de la codicia" de los años 80.

En la década de los 90, las mansiones brotaron como la yerba por todos lados, los ricos se hicieron inmensamente ricos, y toda esa supuesta naciente ira populista incipiente se perdió en un remolino de glotonería de consumo de hipotecas financiadas (comportamiento compartido por la clase rica y media por igual).

Quizás esta vez es diferente. Tal vez las comparaciones con las manifestaciones en las calles de Europa son aptas. Ciertamente, la tasa actual de desempleo hace lucir pequeña a la de la década de los 90, y la extensa duración del desempleo permanece atascada en máximos históricos. De igual manera que la ansiedad acerca del futuro económico a nivel personal.

Con una economía que parece estar paralizada, estos son tiempos de temor, los 90 no lo eran. Pero las predicciones de una inminente guerra de clases pasan por alto el carácter fundamental de la psique estadounidense. Hay una tendencia dentro de las clases intelectualoides de exagerar el desdén de la opinión pública estadounidense por la opulencia; y subestimar la pasión de la gente por la búsqueda de su propia riqueza.

Las protestas callejeras 'Occupy Wall Street' ('OWS') que se desarrollaron el otoño pasado atrajeron comparaciones con la Primavera Árabe (un movimiento que realmente derribó gobiernos) y las manifestaciones europeas contra la austeridad (protestas que en realidad eclipsaron los días más grandes de 'OWS' en Estados Unidos). A mediados de mayo, 'OWS' regresó al radar de los medios de comunicación con un "recorrido turístico de crímenes financieros" y una manifestación en Times Square contra los grandes bancos.

Aunque OWS merece crédito por impulsar el debate acerca de la desigualdad económica en el espacio político del país -debe señalarse que no es poca cosa- pero sus llamados a una "revolución" contra un sistema que "empobrece al 99%" no se tradujeron exactamente en un movimiento masivo. Y sigue siendo improbable que lo hagan.

Históricamente, los estadounidenses no han mostrado mucho apetito por la lucha de clases. Como los profesores Benjamin Page y Lawrence Jacobs señalaron en su libro de 2009 Class war: "Aunque los estadounidenses están atentos a la desigualdad y apoyan medidas para reducirla... siguen siendo conservadores por instinto... La responsabilidad por la situación económica de un individuo y sus condiciones de vida reside principalmente en sí mismo".

Así que, ¿por qué toda esta charla revolucionaria? "La tendencia de 'nosotros-contra-ellos' es un tema especialmente tentador para un medio de comunicación que busca desesperadamente la manera de atrapar nuestros cortos lapsos de atención. Por lo tanto, se habló mucho acerca de una encuesta reciente de Pew Research Center que pretende mostrar un fuerte aumento de los conflictos entre ricos y pobres.

De hecho, la encuesta mostró que las actitudes públicas hacia los ricos se mantienen sin cambios; con una división casi equitativa entre aquellos que creen que los ricos nacieron con dinero y conexiones, y aquellos que piensan que la gente es rica "principalmente debido a su propio trabajo duro, ambición o educación".

No ha habido un aumento en las quejas propias de la gente en contra los ricos; en vez de eso, hubo un aumento de 19 puntos en las personas que dijeron que creen que hay conflictos muy fuertes entre ricos y pobres; lo cual no es ninguna sorpresa considerando toda la atención que los medios de comunicación han dado a las protestas de OWS.

En efecto, el titular de Pew para su investigación reza: "Para el público, no se trata de guerra de clases, sino de justicia". ¿La conclusión de Pew? Aunque los estadounidenses están escuchando más sobre el conflicto de clases, "no existe la sensación de que el pueblo estadounidense esté al borde de un conflicto de clases; sólo quieren una mejor oportunidad para alcanzar el éxito por sí mismos".

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Vale la pena recordar eso a medida que los medios de comunicación y los políticos impulsan las divisiones por la escala de ingresos en este año electoral. En la década de 1800, el pensador político francés Alexis de Tocqueville quedó conocidamente impresionado por la devoción estadounidense a la idea de igualdad. Pero también fue impactado por otro rasgo de su carácter: "El amor a la riqueza... está en el fondo de todo lo que los estadounidenses hacen". En ese sentido, los tiempos no han cambiado mucho.

Esta historia es de la edición del 11 de junio de 2012 de Fortune.

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