Los bancos en EU ganan aunque pierdan

Las nuevas reglas de la Fed no parecen ser un gran golpe para las entidades financieras; los bancos todavía podrán realizar préstamos imprudentes al menos durante 4 años más.
Citi  (Foto: AP)
Stephen Gandel

Al parecer los bancos siempre ganan, incluso cuando pierden.

Las nuevas normas de capital que fueron aprobadas el jueves por la Reserva Federal estadounidense (Fed), si bien todavía están abiertas a debate, han sido descritas como un gran golpe a los bancos.

La Fed básicamente se puso de parte de los reguladores internacionales, mientras que los bancos presionaban para que los reguladores estadounidenses fueran más indulgentes. ¿Acaso olvidaron quién comenzó la crisis financiera?

De acuerdo a las nuevas reglas, los bancos de Estados Unidos deben tener reservas de capital propio equivalentes a por lo menos 7% de sus préstamos y otras inversiones, ajustados según el riesgo.

En el pasado, los reguladores consideraban que un banco era saludable si tenía un capital equivalente al 5% de sus préstamos, una vez más, ponderados según el grado de riesgo. Así que las nuevas normativas requieren que los bancos mantengan más capital del que se les exigía en el pasado, pero no mucho más de lo que los bancos tienen ahora.

Citigroup, por ejemplo, tiene ahora un ratio de capital tangible sobre activos de 7.7%. Así que las nuevas normas, al menos por ahora, significan que Citi puede asumir más riesgos, no menos. Los grandes bancos, en última instancia, tendrán que mantener un capital incluso superior al 7%, tal vez tanto como un 9.5%. Pero esas regulaciones no quedarán listas hasta 2014, y no entrarán en vigor hasta 2016. Así que el negocio seguirá igual para todos por lo menos por otros cuatro años.

Quienes critican estas reglas sostienen que a los bancos se les debe permitir tomar riesgos. Oh, no hay de qué preocuparse. Los bancos todavía podrán realizar cuantos préstamos imprudentes quieran. Después de la crisis financiera, la gente se sorprendió al saber que los bancos podían prestar 30 dólares por cada dólar de capital que tuvieran de reserva.  Bajo las nuevas reglas, los bancos todavía podrán prestar 14 dólares por cada dólar de capital que posean. Dicho de otro modo, los bancos se quedarán fuera del negocio si, en promedio, dos de cada 14 préstamos otorgados se van al garete. Parece, pues, que los bancos siguen siendo bastante arriesgados.

La respuesta que me dio H. Rodgin Cohen, socio del bufete jurídico Sullivan & Cromwell (y abogado al que acuden los bancos para prácticamente cualquier cosa) es reveladora. Me dijo que los bancos realmente no peleaban contra la Fed por la nueva regla de capital del 7%.

De hecho, el tema al que más se oponen los bancos era la posibilidad de considerar como un activo los derechos por servicios hipotecarios y las reglas que les exigirían valuar sus préstamos a valor de mercado (es decir, someterlos a la valoración mark-to-market), pequeños detalles que al resto de nosotros se nos escapan, pero que están en el corazón del problema con las reglas de capital. Estas cuestiones se basan en el juicio de bancos y reguladores sobre el grado de riesgo que determinados préstamos acarrean. Pero inevitablemente, los reguladores y los bancos no lograrán atajar el meollo. Las crisis financieras ocurren porque los préstamos y las apuestas que los bancos hacen no terminan siendo tan seguras como pensábamos.

Por esa razón, muchos piensan que los bancos están librándose con facilidad. Anat Admati, profesora de economía en la Stanford Graduate School y experta en regulaciones bancarias, dice que los ratios de capital que los reguladores proponen ni siquiera se acercan a lo ideal. Un reciente estudio del Banco de Inglaterra sitúa el nivel óptimo de capital de los bancos - el nivel en el que se elimina el riesgo sistémico, pero se mantiene un mercado de préstamos saludable - en un ratio del 20%.

La única regla que presentó la Fed que tal vez prometa un poco es la norma que exige a los bancos mantener un capital equivalente al 3% no sólo respecto a sus préstamos, sin importar el poco riesgo que supongan, sino también de sus derivados y obligaciones fuera de balance. Al presente, los bancos estadounidenses no están obligados a mantener capital por los riesgosos derivados.

Este requerimiento podría exigirle a los bancos un capital muy superior al que tienen en la actualidad. Pero ese ratio de 3% sigue siendo bajo, y luego está la cuestión de cómo medir el riesgo de un derivado. JPMorgan Chase, por ejemplo, tiene apuestas en derivados con un valor nocional de 73 billones de dólares.

¿Qué capital de reserva se le exigiría a JPMorgan frente a eso? Incluso un 0.5% equivaldría a 365,000 millones de dólares. JPMorgan nunca podría reunir esa cantidad de dinero. Pero JPMorgan te dirá que la cantidad real que está en riesgo en su cartera de derivados es de solamente 66,000 millones de dólares. El 3% de esa cifra es sólo 2,000 mdd, la misma cantidad que la ya famosa "Ballena de Londres" se tragó en el lapso de un mes.

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Admati cree que, como mínimo, los bancos deberían por fuerza suspender sus dividendos hasta que tengan suficiente capital para cumplir los nuevos requisitos. Pues no es el caso que los bancos estén usando hoy el exceso de capital para hacer préstamos.

En palabras de Admati: "Si queremos llegar a un determinado nivel (de capital), ¿por qué alejarnos al permitir los pagos? No hay ningún problema y ninguna justificación, salvo que a los bancos no les gusta." Y hacer lo que a los bancos les gusta es lo que nos metió en este lío en primer lugar.

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