Italia, la siguiente amenaza de Europa

Si las tasas de sus bonos siguen subiendo, el país podría necesitar ayuda y afectar al euro; el problema es que los fondos de rescate no alcanzarían para una economía de ese tamaño.
ITALIA  (Foto: Thinkstock)
Cyrus Sanati
NUEVA YORK -

Hay tanta agitación en Europa en este momento que es difícil saber dónde enfocarse. Los votantes griegos han dado la victoria al partido pro-rescate Nueva Democracia, según los resultados de la elección del domingo pasado, mientras que los rendimientos del bono español a 10 años alcanzaron un nivel de 7% la semana pasada y un máximo en la era del euro de 7.15% este lunes, un nivel inquietante que impulsó a Grecia, Portugal e Irlanda a buscar costosos y humillantes rescates soberanos.

Pero en medio de todo esto, el mayor problema de Europa en realidad podría ser Italia. El país es simplemente demasiado grande para ser rescatado.

Los líderes de la Unión Europea (UE) deben tomar en serio la creación de una verdadera unión fiscal y política si quieren atajar una crisis financiera y bancaria a todo vapor en Italia. Al mismo tiempo, los italianos deben hacer su parte mostrando al mercado que realmente pretenden modernizar y hacer crecer la anémica economía del país y su fracturado sistema político.

Sin una respuesta más rápida de ambos bandos, los vigilantes de los bonos terminarán decidiendo la cuestión, lo cual podría provocar un final caótico para el euro y hundir al continente en una recesión aún más profunda.

Se suponía que el rescate bancario español por 100,000 millones de euros anunciado en Madrid la semana pasada debía traer calma a los mercados y ayudar a reducir las tasas de los préstamos en todo el continente. Pero el plan pobremente construido no engañó a los mercados: las tasas de préstamos en España y en otros países de la eurozona subieron en lugar de bajar.

Ahora existe una creciente preocupación de que el Gobierno técnico no electo de Italia, dirigido por Mario Monti, no se esté moviendo lo suficientemente rápido como para implementar las reformas económicas que ayudarían a unir de nuevo la agrietada economía. T

También existe la preocupación de que cualquier reforma positiva que logre implementar Monti, simplemente sea revertida una vez que él devuelva el control del Gobierno a los notoriamente corruptos partidos políticos de Italia, lo que podría ocurrir en una fecha tan cercana como la primavera del próximo año.

Ciertamente ha sido una semana dura para Italia. Primero fue la revelación de sombríos datos económicos que mostraron que la economía italiana se contrajo 0.8% en el primer trimestre del año, marcando el tercer trimestre consecutivo de crecimiento negativo para Italia.

Más adelante en la semana, el Tesoro italiano observó con horror mientras tuvo que pagar un altísimo rendimiento de 4% por sus bonos soberanos a un año para atraer inversores, frente al 2.3% el mes pasado. Al mismo tiempo, las tasas de los bonos italianos a 10 años se elevaron hasta 6.2% en el mercado abierto, frente al 4.8% de marzo pasado.

El viernes pasado, Maria Fekter, la franca ministra de Finanzas austríaca, sorprendió a los mercados cuando dijo que Italia podría necesitar un rescate. Esto provocó que los rendimientos italianos se dispararan de nuevo entre los inversionistas que exigen un alto rendimiento del 5.3% por comprar bonos italianos a 3 años, muy por encima del 3.9% que obtuvieron el mes pasado.

Los saltos en los rendimientos estuvieron parcialmente relacionados con los problemas en curso en España, pero la mayor parte de la preocupación se enfocó directamente en los propios problemas internos de Italia. Con una deuda del 123% del Producto Interno Bruto (PIB) (y en aumento) y una carga total de deuda acercándose rápidamente a dos billones de euros, Italia se encuentra en serios problemas.

Los inversores están exigiendo el rendimiento extra porque si Italia experimenta problemas no hay forma de que el fondo de rescate europeo pueda salir en su rescate. Tanto el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) tienen un poder combinado que es la mitad de la carga de la deuda total de Italia; y eso es antes de contar los compromisos ya contraídos de rescate a Irlanda, Grecia, Portugal y un posible plan de rescate futuro para España.

Si las tasas de los préstamos siguen aumentando, Italia necesitará ayuda extraordinaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) para evitar que su mercado de deuda se colapse. El BCE ya ha comprado alrededor de 269,000 millones de euros en deuda italiana desde el lanzamiento de su programa de compra de bonos el año pasado, en un esfuerzo por mitigar el aumento de los rendimientos de los bonos.

Parece estar reacio a continuar simplemente comprando papeles italianos en tan grandes cantidades a perpetuidad. Italia tiene grandes necesidades de financiamiento y tendrá que emitir alrededor de 120,000 millones de euros más en deuda este año para cubrir su déficit presupuestario y hacer sus pagos de intereses sobre su deuda existente.

El mercado de deuda italiano, alguna vez grande y activo, necesita inversores privados que crean que el país está haciendo todo lo posible para escapar de la deuda, mientras se mantiene relativamente solvente. Necesita recuperar rápidamente la confianza de los inversores antes de que los rendimientos de sus bonos lleguen a niveles críticos. Un buen comienzo sería fijar una garantía sobre la deuda italiana que obligue al Gobierno a pagar a sus inversores de bonos antes de pagar cualquier otra cosa, como la educación o el cuidado de la salud.

Italia también debería ser más agresivo en la venta de activos estatales. Esto no sólo ayudará a pagar su creciente carga de deuda sino que también mostraría que el Gobierno aún tiene el control. Monti dio a entender que el Gobierno estaba considerando una venta masiva, pero fue vago en cuanto a qué bienes podrían estar a la venta o a partir de cuándo.

Es muy importante que Monti comience su gran venta de garaje rápidamente y antes de que los inversores comiencen a dudar si alguna vez sucederá. La recompensa podría ser enorme, con algunos estimados de bienes por 570,000 millones de euros potencialmente a la venta. Ese dinero ayudará mucho a pagar la carga de deuda de Italia, lo que impulsará mucho más su calificación de crédito y, con suerte, reducirá las tasas de interés sobre los préstamos.

El mercado también quiere ver que Italia habla en serio respecto al crecimiento. La economía italiana continuará decayendo a menos que haya cambios significativos en la manera en que las empresas son dirigidas y estructuradas. La liberalización de las leyes de contratación y despido fue un buen primer paso que Monti ayudó a impulsar, pero debería extenderse a todos los sectores, especialmente a los puestos públicos. También se necesita que más dinero sea destinado a programas de investigación y desarrollo, especialmente en el sector de la alta tecnología.

La economía de Italia es de la vieja escuela, con la fabricación de automóviles y textiles como el ancla de su PIB. La economía de Italia seguirá experimentando un crecimiento anémico si no se toman medidas para construir una economía para el siglo 21.

Pero esto es sólo parte de lo que debe ocurrir si Italia quiere evitar un viaje a la corte de rescate. Los líderes de la UE necesitan ser realistas en lo que respecta a resolver la crisis de la eurozona, ofreciendo soluciones verdaderas que aborden los problemas concretos que enfrenta la moneda común, como la falta de una unión fiscal.

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La creación de una unión fiscal y política es la única manera en que Alemania acordará compartir más de su balance general y sus créditos con sus socios de la eurozona. La creación de eurobonos y la unión de la deuda existente en la zona euro ayudarán a reequilibrar el mercado para que no sea tan desigual con la periferia endeudada y el centro marchando a buen ritmo.

El tiempo no se detiene en la crisis de la eurozona. Los próximos días serán críticos con los resultados finales de la elección griega, mientras los líderes de la eurozona se reúnan en Bruselas para discutir la formación de una unión fiscal más estrecha. Un resultado negativo en cualquiera de los dos casos podría asustar a los mercados de deuda italianos, provocando que los rendimientos de los bonos suban a niveles críticos. Los inversores en bonos en el mercado estarán buscando una señal de optimismo para poder saltar de vuelta a los mercados europeos. Con suerte, los europeos finalmente podrán ofrecerla.

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