Alemanes dicen NO a nuevos rescates

A pesar de exportaciones máximas y desempleo mínimo, Alemania teme el contagio de la crisis; el sentimiento anti-rescate invade al país germano y abogan a favor de austeridad en otros países.
brandemburgo alemania  (Foto: Thinkstock)
HANOVER, Alemania, (CNN) -

El empresario alemán Roland Frobel considera la crisis del euro como huracán que podría haber sido detectado en el horizonte, pero que aún no ha impactado en su país con toda sus fuerzas "La tormenta está llegando, todos lo saben, pero el rayo aún no impacta", dijo el Presidente financiero de Rossmann, una de las mayores cadenas minoristas de salud y belleza de Alemania, en su sede cerca de la ciudad de Hanover, al norte del país.

Frobel actualmente está en una posición económica favorable. Su firma recientemente creó casi 3,000 empleos en Alemania y el extranjero, donde se ha expandido a países fuera de la zona euro como Polonia y Turquía, y estima que sus ventas anuales subirán casi 12% con respecto al 2011.

"La sensación que tiene la gente de que está una crisis por venir es vaga, indefinida", dijo Frobel. "Y se ve esto en su continua disposición a salir a comprar. Su interés en el consumo se mantiene bien", añadió.

Hanover, un próspero centro industrial y comercial en la fértil llanura del norte de Alemania, está a un mundo de distancia de la recesión que afecta a Grecia, España y otros lugares de Europa.

Para los alemanes, la vida es como debería ser. El desempleo está en mínimos de 20 años y las exportaciones en niveles récord.

De hecho, la confianza del consumidor subió hacia a julio, según mostró un sondeo clave del grupo GfK, por las expectativas de alzas salariales, aunque también reveló un mayor pesimismo acerca de la perspectiva económica debido a la crisis del euro.

La gente es consciente de que todo puede cambiar repentinamente para peor si la crisis que afecta a sus vecinos finalmente impacta en el país.

"En Alemania no hay crisis. Pero eso puede cambiar muy rápido. El euro no es querido y extrañamos al marco alemán", dijo Paul Majer, un jubilado de 76 años, mientras paseaba con su esposa por las calles empedradas de la parte vieja de Hanover.

Como muchos alemanes, Majer culpa a los países del sur por poner en riesgo a Alemania al no promulgar el tipo de medidas de austeridad que Berlín impuso cuando ingresó al euro y congeló los salarios para mantener la competitividad.

"No creo que las cosas sigan bien por mucho tiempo más. La zona euro es demasiado diversa. Ellos dicen que nosotros los alemanes vivimos para trabajar, mientras las culturas del Mediterráneo trabajan para vivir", dijo Majer.

En la reciente cumbre de la Unión Europea en Bruselas, los líderes de los países miembro acordaron la movilización de 120,000 millones de euros para medidas destinadas a promover el crecimiento económico y prometieron una unión bancaria para finales de año.

Pero los alemanes no parecen estar de acuerdo con los nuevos estímulos económicos.

"Grecia no debería recibir más dinero, es un barril sin fondo. Los países fuertes no pueden apoyar a los más débiles para siempre. Alemania simplemente no es tan fuerte como para hacer eso", dijo el taxista Kurt Ringling, de 65 años.

Con 500,000 habitantes, Hanover es un buen lugar para medir el pulso de la "Alemania promedio" debido a su ubicación central y a una economía diversa que incluye grandes fábricas como Continental y Volkswagen.

"El desempleo aquí volvió a caer el mes pasado. Los sindicatos lograron aumentos de salarios. A muchas firmas les está yendo relativamente bien, tanto a las grandes firmas industriales que dependen de las exportaciones como a las 'Mittelstand'", dijo el alcalde Stephan Weil, en referencia a las pequeñas y medianas empresas.

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Sin embargo, hay una sensación de alarma por la situación de los países del sur que llevó a los alemanes a defender a Merkel y su postura de que otras naciones de la región deben respaldar su "medicina" de austeridad antes de recibir ayuda.

"El sentimiento nacional alemán es muy anti rescate (...) Queremos que Merkel sea una buena ama de casa", dijo Wolfgang Nowak, jefe de la Sociedad Alfred Herrhausen, un grupo de estudios administrado por el Deutsche Bank, en referencia a una popular imagen alemana del afán por el ahorro.

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