Grandes bancos, ¿invertir en ellos o no?

El error de JPMorgan confirma que las entidades pequeñas son las más confiables en Wall Street; los inversionistas aún no están seguros si los gigantes bancarios resistirían un golpe desde Europa.
Dimon  (Foto: AP)
Paul R. La Monica*
NUEVA YORK -

Las sorpresas no acaban con JPMorgan Chase. Las acciones de la firma cayeron casi 4% el jueves 28 de junio después de que reportes de su pérdida vinculada a operaciones de cobertura afirmaron que ésta podría alcanzar los 9,000 millones de dólares (mdd).

Esto no debería sorprender a nadie que ha estado al tanto de la historia. El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, dijo en un principio en mayo que la pérdida ascendía a 2,000 mdd. Y poco después, los expertos afirmaban que la pérdida podía aumentar. De hecho, mi colega Maureen Farrell habló con personas que sugirieron hace dos semanas que la pérdida podría dispararse a los 8,000 mdd. ¿Tendrá Dimon que comparecer otra vez ante el Senado y la Cámara Baja?

¿Llegará la pérdida a niveles de once cifras? Tal vez. ¿Pero saben qué? A estas alturas eso ya no importa. Cuando JPMorgan Chase reporte los resultados del segundo trimestre el próximo viernes 13 de julio muchos creen (incluido Stephen Gandel de Fortune) que Dimon esencialmente anunciará todo lo malo en el trimestre. El banco dará todas las malas noticias juntas y quitará de su camino las pérdidas para poder avanzar.

Esa probablemente sea una jugada inteligente. Pero el drama de JPMorgan Chase ilustra un punto que he repetido desde hace tiempo: los grandes bancos de Wall Street son opacas cajas negras que deben evitarse. Algunos inversionistas se vieron seducidos (por no decir engañados) a comprar acciones de los grandes bancos cuando subían en el primer trimestre del año confiando en que las cosas estaban mejorando tanto en Estados Unidos como en Europa.

Pero ante la inquietud por la condición del mercado laboral estadounidense, hay preocupaciones legítimas de que la calidad crediticia podría comenzar a declinar. Y todavía no sabemos con certeza si los grandes bancos pueden soportar un evento caótico en Europa al puro estilo Lehman. Cierto, la salida de Grecia del euro hoy parece menos probable, pero la creciente preocupación por la salud financiera de España e Italia eclipsa los temores en torno a Grecia.

Los inversionistas aún no saben con seguridad qué tan expuestos están los gigantes de Wall Street a Europa. Una cosa es fijarse en sus participaciones de deuda soberana, pero ese no es el panorama completo, el turbio mundo de los Credit Default Swaps (CDS) y derivados fácilmente podría afectar a los grandes bancos.

Y si el alguna vez infalible JPMorgan Chase puede meter la pata tan hondo, ¿quién nos dice que no existen problemas similares (o peores) aún no revelados por otros bancos con masivas operaciones de trading?

Con esto en mente, es evidente que JPMorgan ha tenido un efecto negativo en todo el sector. El fondo cotizado Financial Select Sector SPDR cayó más de 1.5% el jueves 28 de junio.

Las acciones de Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citigroup bajaron el mismo jueves y se han deslizado a la par que JPMorgan desde el primer anuncio de las pérdidas del banco a mediados de mayo. Bank of America también descendió el jueves, pero curiosamente ha superado a sus rivales en el último mes y medio. Las acciones prácticamente no han tenido cambios desde que comenzó el tour del ‘mea culpa' de Dimon.

Con todo, la moraleja es la siguiente: No inviertas en algo que no entiendes. Aún cuando JP Morgan sigue siendo el mejor de los grandes bancos (un punto que hoy es discutible... Wells Fargo o US Bancorp podrían merecer ese título ahora) ¿por qué querrías asumir el riesgo de poseer algo que fácilmente podría colapsar de un momento a otro?

Hace unas semanas grabé una serie de vídeos en torno a las perspectivas para la segunda mitad del año con Josh Brown y Munson Lee, analistas de Portfolio LLC en Nuevo México. En uno de sus comentarios sobre los bancos, Munson argumenta que sólo porque Dimon quizá siga siendo el mejor CEO de Wall Street y JPMorgan Chase quizá sea el menos malo entre sus pares como Goldman Sachs, Bank of America, Morgan Stanley y Citi, no lo convierte en una compra atractiva. Estoy de acuerdo con Munson.

Podemos discutir todo lo que queramos sobre lo barata que luce la acción de JPMorgan y de otros grandes bancos en función de sus expectativas de beneficios o el valor en los libros. Pero muchas de las acciones que son baratas, lo son por una buena razón. Además, los alcistas de esas acciones no pueden negar el hecho de que las estimaciones de ganancias han caído en las últimas semanas. Las perspectivas para las firmas financieras no son buenas.

Hoy, los analistas prevén que JP Morgan gane 85 centavos de dólar por acción en el segundo trimestre, muy por debajo del mismo periodo del año anterior. Pero hace dos meses, la estimación del consenso era una ganancia de 1.24 dólares por acción. Las expectativas de ganancias de Goldman Sachs para el segundo trimestre han caído de 2.74 dólares por acción a fines de abril a 1.83 dólares a finales de junio. Y en Morgan Stanley, las previsiones han bajado de 51 centavos de dólar por acción hace dos meses a 43 centavos de dólar. ¿Ven a lo que me refiero?

Así que si sigues interesado en el sector bancario para invertir, hay formas mucho más seguras de hacerlo. En una reciente columna en Money Magazine, mencioné que era mejor invertir en varios bancos regionales de tamaño medio que no recibieron fondos de rescate en 2008 y 2009.

El problema con los megabancos (y la razón por la cual el Congreso y los reguladores estadounidenses están tomando medidas enérgicas contra ellos) es que ahora son demencialmente complejos. Pero bancos como UMB Financial y Commerce Bancshares (dos entidades de Kansas City) y Cullen/Frost (de San Antonio) están pagando sólidos dividendos, tienen un porcentaje mucho menor de deudas tóxicas en sus libros y no te sorprenderán con meteduras de pata estilo la ballena de Londres.

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Pueden llamarse tradicionales, pero me gusta que los bancos simplemente presten dinero y tomen depósitos. Tal vez suene aburrido, pero lo aburrido es mil veces mejor que pérdidas multimillonarias.

*Paul R. La Monica es columnista deCNNMoney.com

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