Cumbre de la UE, pocos resultados

En el último encuentro, los líderes europeos aprobaron sólo medidas preventivas contra la crisis; la postura de España e Italia logró relajar la tensión de los mercados, pero sólo en el corto plazo.
EUROS-dinero-billetes-JI.jpg  (Foto: Cortesía SCX)
Cyrus Sanati

Los líderes europeos siguen aplicando frágiles vendajes a sus hemorrágicas heridas económicas en un intento por evitar las difíciles decisiones necesarias para salvar al euro del olvido. La decimonovena cumbre europea de "emergencia" que se celebra desde que la crisis de deuda comenzó hace dos años concluyó el viernes 29 de junio con otra descarga de parches y promesas dudosas. Poco se habló, si acaso, de abordar los problemas estructurales detrás de la crisis, los líderes siguen en desacuerdo sobre la forma de proceder para resolver el problema.

Recurrir a remedios paliativos para comprar tiempo pudo ser suficiente para, digamos, la tercera o cuarta cumbre, pero hacerlo en estos graves momentos es simplemente inapropiado. Aunque los mercados pueden recuperarse en el corto plazo, no volverán a la normalidad hasta que estén seguros de que Europa va por buen rumbo.

Los acuerdos alcanzados el viernes en Bruselas se centraron principalmente en prevenir que España, y hasta cierto grado Italia, necesiten un rescate potencialmente desastroso de deuda soberana.

La creencia era que si cualquiera de los dos países llegaba siquiera a susurrar las palabras ‘default' o ‘quita,' entonces el euro podría derrumbarse al mismo tiempo que la confianza de los inversionistas.

Para evitarlo, los líderes de la Unión Europea (UE) realizaron varios retoques a algunas de las reglas de rescate que habían concretado apenas hace unos meses en una de las tantas cumbres "urgentes."

El primer cambio importante acordado en la reunión fue que el dinero de los grandes fondos de rescate, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), ahora podría ser usado para rescatar a los bancos atribulados de la zona euro.

Este cambio tenía como objetivo principal ayudar a los descapitalizados bancos de España. Antes de este cambio, los fondos sólo estaban autorizados para rescatar a los gobiernos de la eurozona mediante la compra de su deuda soberana. Esto por lo tanto, evita la necesidad de que el Gobierno español pida prestado dinero en nombre de los bancos.

El segundo gran avance alcanzado en la cumbre se centró solamente en España. Con gran resistencia de Alemania, se acordó que la deuda emitida por los fondos de rescate no tenga prioridad de cobro sobre la deuda soberana de España.

Esto significa que si España por alguna razón termina incumpliendo sus deudas, entonces los tenedores de bonos españoles no tendrían que esperar en la fila hasta que cobren primero los bonos de rescate, y luego ellos. Esto despejó el tema de la prioridad de los acreedores en la estructura de pagos, que era una de las grandes razones por la que los inversionistas estaban huyendo de la deuda española y, con ello, aumentando los rendimientos de los bonos españoles a niveles insosteniblemente altos.

Por último, los Estados miembros convinieron en que debe haber un supervisor bancario común para la zona euro con el fin de armonizar las normas y regulaciones en todo el continente.

La Comisión Europea está ahora bosquejando un proyecto de propuesta para esa burocracia bancaria con el objetivo de implementarla a fines de 2013. Los líderes de la UE señalaron en un comunicado emitido tras la reunión que esta nueva entidad supervisora paneuropea "rompería el círculo vicioso entre los Estados y los bancos".

El mismo viernes 29 de junio, los mercados subieron y continuaron el rally durante el fin de semana tras conocerse los resultados de la cumbre.

El rendimiento del bono español a 10 años cayó 62 puntos para ubicarse en 6.32% el viernes, mientras que el rendimiento de las notas italianas cayó 38 puntos situándose en 5.81%. Esos niveles se mantuvieron en las primeras operaciones del lunes 02 de julio por la mañana, lo que ha provocado que los euroescépticos replanteen sus posiciones.

¿Significa esto que la crisis de la eurozona ha terminado? En absoluto. El mercado acostumbra subir con fuerza cada vez que se da una de estas cumbres sólo para volver a retroceder cuando la realidad se impone.

Los acuerdos alcanzados en la reunión no fueron muy impresionantes, más bien cortoplacistas. Las acciones convenidas semejan a una persona que opta por pisar el fuego alrededor de sus pies en vez de agarrar la manguera para apagar el infierno abrasador que se dirige hacia ella.

Para ser justos, algunas de las resoluciones de la última cumbre podrían tener un impacto positivo en la crisis, como lo es el evitar que España tenga que asumir una gran carga de deuda para salvar a sus bancos atribulados.

La pregunta es... ¿Cuánto puede durar esta luna de miel?

La debilidad de la economía española continuará dificultando la inversión a largo plazo en el país; con una tasa de desempleo del 25%, los rendimientos de los bonos españoles continuarán aumentando indefinidamente si no se ataja esa situación.

Además, algunos de los acuerdos podrían acarrear consecuencias no deseadas. Por ejemplo, al reducir la prioridad de cobro de los bonos de rescate, los líderes de la UE están poniendo en peligro su calificación crediticia, lo que podría elevar los rendimientos y consumir el fondo de rescate a un ritmo más rápido.

Durante semanas, los dirigentes de la UE sugirieron que esta última cumbre (la decimonovena) no sería otra sesión que atendiera solamente los casos más urgentes, sino que sería aquí donde los líderes de la UE realmente se pondrían serios y discutirían los temas estructurales que han paralizado la economía europea durante 30 meses y contando.

Sin embargo,  esos debates no se dieron. No hubo acuerdo para formar una unión fiscal más estrecha a lo largo de la zona euro, una idea propuesta por Alemania. Tampoco se habló de emitir un instrumento de deuda común (los eurobonos), como pedía Francia.

Hubo algunas vagas promesas encaminadas a elaborar un estudio sobre estas dos cuestiones importantes, que no estará listo hasta octubre, pero la zona euro tal vez no sobreviva hasta entonces.

Entonces, ¿qué sigue en la agenda? Ahora depende del mercado de bonos presionar para sacar a los líderes europeos de la autocomplacencia y orillarlos a la acción. Aunque han caído los rendimientos de los bonos españoles e italianos, es casi seguro que volverán a dispararse ante el débil estado de sus economías.

Esta crisis es peligrosa, ya que el mercado ha demostrado que puede saltar y atacar a diferentes países en distintos momentos por cualquier número de razones.

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Ahora que Francia está a punto de poner en práctica una serie de políticas socialistas, el mercado podría volverse contra París en un instante. Alemania, con un ratio de deuda/PIB del 90%, tampoco es un ángel.

Si los inversionistas empiezan a sentir que la situación de la zona del euro no tiene esperanza alguna, ya no digamos España, ni siquiera el bono alemán estará a salvo de los ataques.

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