Ben Bernanke, mago de Oz sin poderes

La demanda de un nuevo estímulo por parte del mercado choca con el riesgo del precipicio fiscal; la Fed no puede seguir bajando las tasas sin provocar una devaluación del dólar.
bernanke reserva federal  (Foto: CNN)
Paul R. La Monica*

En las últimas semanas, el mercado ha ido a ver al mago, a su propio mago de Oz: la Reserva Federal estadounidense. Sin embargo, los operadores bursátiles que han seguido el camino amarillo con la esperanza de un mayor estímulo salieron decepcionados el martes.  Golpea los talones tres veces y repite conmigo: "No hay necesidad de una QE3. No hay necesidad de una QE3. No hay necesidad de una QE3." 

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, el hombre detrás de la cortina de la política monetaria, admitió en una comparecencia ante la Comisión Bancaria del Senado que él no es realmente tan grande y poderoso. Bernanke no dio ninguna pista manifiesta en su testimonio, o en su respuesta a las preguntas de los legisladores, de que la Fed pretendiera realizar un cambio significativo en el corto plazo. En consecuencia, las acciones de la Bolsa fluctuaban arriba y abajo. 

Pero es lógico que Bernanke no dejara caer ninguna pista explícita sobre una QE3 o tercera ronda de flexibilización cuantitativa. La Fed ha llegado a su límite en cuanto a lo que puede hacer para lograr que la tambaleante economía (especialmente el mercado laboral) recupere el rumbo. ¿Por qué diablos necesitamos que la Fed compre más bonos del Tesoro u otros activos? 

La Fed ya ha ejecutado dos rondas de flexibilización cuantitativa y se encuentra en la mitad de otro programa de compra de bonos, conocido como Operación Twist. Pese a ello, la tasa de desempleo todavía se mantiene en 8%. Bernanke dijo el martes que la recuperación del empleo es "frustrantemente lenta." ¿Por qué alguien debería esperar que la tercera sería la vencida y que la QE3 impulsaría la economía a la estratosfera, cuando la primera y la segunda ronda fallaron? 

Una nueva compra de bonos sólo sería necesaria si Estados Unidos se encontrara en una situación similar a la de Grecia, Italia o España, y las tasas de interés fueran tan altas que paralizaran nuestra economía. Pero hasta donde sé, la nota del Tesoro a 10 años tenía un interés o rendimiento de 1.49%... ¡Apenas unos pocos puntos básicos arriba del mínimo histórico! 

Curiosamente, la reacción del mercado de bonos al testimonio de Bernanke fue mucho más moderada que la reacción del mercado de valores. Al parecer, los inversionistas en renta fija no temen que se desencadene una masiva liquidación de bonos del Tesoro si la Fed no apuntala la economía con otra ronda de flexibilización cuantitativa. 

Las tasas de interés no son el problema. Nadie que quiera comprar una casa en Estados Unidos puede afirmar que las tasas hipotecarias son demasiado altas. Ninguna empresa que pueda estar interesada en pedir un préstamo de un banco o colocar deuda en los mercados públicos va a lamentarse por que los costos de financiación son punitivos. ¡Por favor! 

¿Cuánto más queremos que bajen las tasas? ¿Por debajo del 1%? ¿Para que podamos parecernos más a Japón... la nación que Bernanke ha criticado en artículos académicos y discursos como gobernador de la Fed por no hacer lo suficiente para frenar la deflación? 

Ahora no es el momento de bajar las tasas de interés aún más. ¿A qué le tiene tanto miedo el mercado? La Reserva Federal no es el único comprador dispuesto a adquirir bonos del Tesoro. Las últimas cifras del Departamento del Tesoro (divulgadas la mañana del martes) muestran que tanto China como Japón (entre otros países) aumentaron en mayo sus participaciones en el Tesoro. 

Lo que es más, los inversionistas promedio han estado retirando dinero del mercado accionario durante casi todo el año para meterlo en fondos de renta fija, muchos de los cuales están invirtiendo en bonos del Tesoro. 

Además, un mayor estímulo tiene sus riesgos. La inflación acabará asomando su fea cabeza, a pesar de que los precios al consumidor estén controlados por ahora. No se puede imprimir tanto dinero por un período tan largo de tiempo sin devaluar el dólar. La salvación de la Fed en este momento es que pese a todos los desafíos fiscales y macroeconómicos que enfrenta Estados Unidos, gran parte de Europa está una situación infinitamente peor. 

El dólar y los bonos del Tesoro son atractivos para los inversionistas de todo el mundo, no tanto porque la economía estadounidense goce de buena salud, sino porque es la mejor alternativa entre todos los males líquidos. (Tal vez en unos pocos años eso cambie, cuando el yuan de China finalmente sea capaz de asumir el papel de una verdadera opción como moneda de reserva elegida.) 

Bernanke no debería arriesgar la salud a largo plazo de la divisa estadounidense sólo para complacer a algunos operadores miopes que buscan dinero fácil. La solución a los problemas de la economía radica en los cambios a la política fiscal, no en los ajustes a la política monetaria. Es por eso que Bernanke hace lo correcto al continuar presionando al Congreso para que actúe y componga la economía. 

La Fed no es el mago de Oz, no puede recurrir a artilugios y espejos para hacer que desaparezca el precipicio fiscal. No puede, unilateralmente, extender la vigencia de las bajas tasas impositivas e impedir que los inminentes recortes presupuestarios entren en vigor de forma automática. La Fed realmente no puede hacer mucho más. 

La economía no podrá comenzar su recuperación hasta que los políticos muestren algo de liderazgo y sitúen el bien del país por encima de sus campañas de reelección. 

Si realmente Bernanke es ahora un mago sin poderes, el Congreso es la Malvada Bruja del Oeste.

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*Paul R. La Monica es columnista deCNNMoney.com

 

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