México, pesadilla para HSBC desde 2007

El grupo había advertido a la filial mexicana que debía reforzar sus controles antilavado de dinero; las medidas de urgencia tomadas por la entidad no convencen a los legisladores de EU.
hsbc  (Foto: Especial)
Shahien Nasiripour
Financial Times -

Para 2007, John Root, el responsable de cumplimiento de normas del banco HSBC para América Latina, ya estaba harto.

Habían pasado casi cinco años desde que el mayor banco británico realizara la compra en 2002 de Grupo Financiero Bital, una entidad prestamista mexicana que carecía de un departamento de cumplimiento en el momento de su adquisición, como lo reconoció internamente HSBC. El 17 de julio de ese año, Root le dijo a su homólogo en México que su equipo necesitaba "algunos cojones".

"Estoy muy preocupado porque el comité (antilavado de dinero) no está funcionando correctamente. Incluso alarmado. Estoy a punto de llamar a su CEO", escribió Root en un correo electrónico a Ramón García Gibson, jefe de cumplimiento de la unidad de HSBC en México.

HSBC había tratado de cambiar la cultura, pero sus esfuerzos fueron insuficientes. El problema, según los investigadores del Senado de Estados Unidos, es que los intereses comerciales del banco pesaban más que su obligación de cumplir las normas.

La entidad británica se enfrenta a la posibilidad de multas que, según estiman analistas, podrían alcanzar los 1,000 millones de dólares o más luego de varios años de averiguaciones conducidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el Departamento del Tesoro, y el fiscal de distrito de Manhattan relativas a acusaciones de que el banco pudo haber sido utilizado, involuntariamente, por lavadores de dinero y financistas del terrorismo.

En 2007, México era para HSBC una pesadilla en materia de cumplimiento. Los reguladores estadounidenses no perdían de vista al banco, que unos años antes había sido citado por sus deficientes políticas contra el lavado de dinero.

En su correo electrónico, dado a conocer el lunes en un informe del Subcomité permanente del Senado, Root acusaba a García Gibson de "autorizar sin reparos riesgos inaceptables". Él y sus colegas deberían asumir una "posición más firme"; el banco corría el riesgo de ser multado por su laxitud en el cumplimiento de controles internos.

"Por favor, dese cuenta que puede maquillar los 10 millones de dólares a pagar... a las autoridades estadounidenses como una "sanción económica" si así lo desea, pero una multa es una multa, y una muy fuerte," escribió Root. "¿Qué es esto? ¿La escuela de las bajas expectativas bancarias? (‘¡No fuimos a la cárcel! ¡Meramente firmamos un acuerdo con los federales por 10 mdd!)".

"Ya hemos visto esta película, y tiene un mal final", le advertía Root.

Tal vez las advertencias fueron finalmente escuchadas, pero no con la prontitud necesaria. Los investigadores del Senado afirman que HSBC ignoró las advertencias de posibles actividades irregulares emitidas por sus funcionarios de cumplimiento interno, por las autoridades judiciales  y los reguladores; desacató normas diseñadas para imponer y hacer cumplir las sanciones existentes en Estados Unidos, y no aplicó a sus clientes ricos los requisitos que previenen el lavado de dinero.

Las conclusiones e imputaciones en el informe del Senado, según las personas familiarizadas con el tema, son similares a las descubiertas por las autoridades de Estados Unidos. HSBC no ha negado públicamente las acusaciones.

El Subcomité del Senado pasó años investigando a HSBC como parte del escrutinio que hizo sobre la vulnerabilidad del sistema financiero estadounidense al lavado de dinero procedente del narcotráfico y la financiación del terrorismo.

El banco no ha sido formalmente acusado de un delito en conexión con las investigaciones más recientes. Sin embargo, muchas de las acusaciones se asemejan a aquellas que llevaron a otros bancos a convenir acuerdos extrajudiciales por valor de cientos de millones de dólares con las autoridades estadounidenses.

Este año, ING acordó pagar 619 mdd a fin de zanjar las acusaciones de haber violado las sanciones estadounidenses por ayudar a que empresas iraníes y cubanas movieran miles de millones de dólares a través del sistema financiero de Estados Unidos.

Los investigadores del Senado sostienen que HSBC eliminó detalles de transacciones que habrían identificado a entidades iraníes, lo que puede haber colocado al banco en situación de violación de las sanciones estadounidenses contra Irán, una acusación similar a la dirigida contra ING. HSBC presuntamente instruyó a un banco iraní sobre la forma de evitar que se accionaran las alarmas en HSBC al enviar transacciones a través del banco británico.

En 2010, Wachovia firmó un acuerdo de enjuiciamiento criminal diferido con el Departamento de Justicia por presuntamente permitir que los cárteles de la cocaína lavaran sus ganancias a través del banco. En documentos judiciales, Wachovia "aceptó y reconoció su responsabilidad" por delitos de blanqueo de dinero.

HSBC, por su parte, movió miles de millones de dólares en efectivo desde su filial en México a Estados Unidos, más que cualquier otro banco mexicano, a pesar de las preocupaciones planteadas por las autoridades de que esas sumas sólo podrían implicar ganancias procedentes del narcotráfico, alegan los investigadores del Senado.

En 2008, Leopoldo Barroso, a cargo de la lucha contra el blanqueo de capitales en la unidad de HSBC México, dijo al director de cumplimiento que existían acusaciones de que hasta un 70% de las ganancias lavadas en México pasaron por el banco, según desvelan las notas del ejecutivo. Éste le dijo a su homólogo en Londres que "era sólo cuestión de tiempo para que el banco enfrentara sanciones penales".

Un alto funcionario del organismo que regula y supervisa a HSBC en Estados Unidos, la Oficina del Contralor de la Moneda, señaló a un colega en un correo electrónico fechado en julio de 2009 que la investigación de HSBC "tiene las condiciones para ser potencialmente un importante caso criminal".

El banco se ha disculpado y se comprometió a aplicar acciones correctivas. Stuart Levey, quien fuera un alto funcionario antiterrorista en el Tesoro y ahora es el director de Asuntos Jurídicos de HSBC, respaldó la propuesta del legislativo estadounidense que obligaría a las entidades crediticias a obtener más información sobre la titularidad de las cuentas bancarias.

El banco también ha instituido un régimen de cumplimiento que obliga a los oficiales de cumplimiento en todo el mundo a informar directamente al director del departamento de cumplimiento en la matriz londinense.

El director general de cumplimiento de HSBC, David Bagley, declaró ante los legisladores el martes que él no dirigía ni controlaba los departamentos de cumplimiento en las filiales de HSBC repartidas por todo el mundo. Su trabajo consistía en establecer la política y canalizar los problemas que se le reportaban.

El banco ha removido a varios ejecutivos y contratado a oficiales de cumplimiento. Bagley dijo a los legisladores que dimitiría y asumiría otro cargo en HSBC. Sandy Flockhart, quien dirigió la unidad mexicana de HSBC desde que ésta fue adquirida hasta el año 2006, se retirará a fines de este mes.

Pero puede que eso no sea suficiente. Los legisladores le reprocharon a HSBC el haber hecho promesas semejantes y emprender acciones similares en el pasado, sólo para volver a infringir las regulaciones estadounidenses.

En la última década, HSBC ha sido citado en dos ocasiones por los reguladores bancarios estadounidenses a causa de sus deficientes políticas contra el blanqueo de dinero y se le ordenó tomar medidas correctivas. En 2010, HSBC fue criticado por los investigadores del Senado por otorgarle a un banco angoleño "acceso fácil" al sistema financiero estadounidense a pesar de que la institución africana tenía escasos controles contra el lavado de dinero.

Carl Levin, quien preside la comisión investigadora del Senado, dijo que las autoridades deberían considerar revocarle la licencia bancaria a HSBC si el banco no se enmendaba. "Los recientes compromisos son bienvenidos. Las disculpas y las promesas por mejorar también son bienvenidas. Pero es esencial que se rindan cuentas por conductas pasadas. Y eso es lo que aquí nos falta," apuntó Levin.

México mira hacia adentro

La prensa mexicana no tardó en atacar a las autoridades locales por la incompetencia en la lucha contra el blanqueo de dinero, con la misma presteza con la que utilizó el escándalo de HSBC para cuestionar duramente la "guerra contra las drogas," comenta John Paul Rathbone, editor para América Latina del Financial Times.

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Guillermo Babatz, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, dijo que desde 2002 había advertido a HSBC de las deficiencias en sus controles antilavado, y que en 2007 había informado sobre este tema a los reguladores de la matriz en Reino Unido. Pero Babatz también reconoció en el diario El Universal que el sistema bancario mexicano presentaba "vulnerabilidades."

La Secretaría de Hacienda y la Procuraduría General de la República aún tienen que integrar un caso de lavado de dinero, dijo la académica del Tecnológico de Monterrey Mireille Roccatti al periódico Reforma.

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