Cómo evitar otro escándalo en la Libor

La tasa de referencia necesita más controles que pueden ser aplicados por el Gobierno o el mercado; en el corto plazo, aplicar penas a los responsables mandaría un mensaje a las entidades implicadas.
tas libor 4  (Foto: Cortesía Fortune)
Nin-Hai Tseng
NUEVA YORK -

Las investigaciones y conversaciones sobre reformas están dominando los titulares acerca del escándalo de la fijación de la tasa London Interbank Offered Rate o Libor. La tasa de interés influye en muchos aspectos del mundo en que vivimos, desde las hipotecas estadounidenses y españolas hasta los contratos de derivados en Londres.

Ya en 2008, las autoridades habían reconocido que el proceso mediante el cual se calcula la Libor es imperfecto. Y el reciente arreglo del banco británico Barclays por la manipulación de la tasa de interés ha confirmado lo que muchos de nosotros habíamos sospechado en Wall Street y en el resto del mundo financiero: algo corrupto podría estar sucediendo.

En septiembre, los bancos centrales se reunirán para discutir el posible futuro de la tasa Libor. Fortune echa un vistazo a cuatro soluciones que muchos políticos e inversionistas están debatiendo. ¿Cuáles son las opciones: ¿Podría la Libor ser reformada o debe ser reemplazada?

1. Que el Gobierno se encargue

Si dejar que los bancos se encarguen ha dejado a la tasa Libor expuesta a la manipulación, ¿podría ayudar el Gobierno a limpiar las cosas?

Actualmente, la British Bankers Association (BBA), un grupo industrial privado, supervisa el proceso mediante el cual se establece la Libor. Pero el Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, advirtió la semana pasada que el sistema es estructuralmente deficiente, por lo que el Banco Central Europeo (BCE) podría estar en mejor posición para supervisar la tasa Libor.

El BCE ya fija la Eonia, una tasa de préstamos a un día que ayuda a controlar la inflación. Como señala Reuters, a diferencia de la tasa Libor y Euribor, la Eonia está basada en las transacciones efectivas realizadas por un panel de bancos en lugar de estimaciones que dejan a la tasa expuesta a la colusión.

Sin duda, el arreglo de Barclays incluye una mayor supervisión gubernamental del banco. No sólo ordena al banco basar sus reportes de Libor en precios del mercado en lugar de en estimaciones de los costos de endeudamiento, sino que el acuerdo también exige que un auditor independiente examine sus reportes durante los próximos cinco años y reporte a la Comisión de Comercialización de Futuros de Materias Primas (CFTC por sus siglas en inglés).

Pero incluso si el Gobierno juega un papel más activo en la supervisión de la tasa Libor, los problemas del sistema podrían no quedar totalmente solucionados. Como señala The New York Times, la tasa Libor parece inherentemente disfuncional. Incluso si la tasa estuviera basada en transacciones reales, éstas no son fáciles de conseguir, ya que muchos bancos en los últimos años han sido reacios a prestarse dinero entre sí.

Es más, a juzgar por algunas advertencias anteriores, es incierta la verdadera utilidad del Gobierno. Como lo demostraron un montón de documentos revelados la semana pasada, en 2008, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, quien entonces era jefe de la Fed de Nueva York, obligó al Banco de Inglaterra a reformar la tasa Libor después de escuchar a operadores decir que los banqueros estaban sobreestimando deliberadamente las tasas diarias. No hace falta decir que esas reformas no llegaron lo suficientemente lejos.

2. Que los mercados se encarguen

Como los legisladores argumentan que la Libor es inherentemente imperfecta, ¿podría ser mejor simplemente eliminar la tasa de referencia por completo?

El arreglo de Barclays no sólo expuso el hecho de que la tasa Libor se deriva de estimaciones en lugar de datos reales del mercado, sino que la forma en que se calcula la tasa final es más defectuosa debido a la evidencia de que los bancos han dejado de prestarse entre sí en su mayoría.

Bernanke y el regulador financiero global, Mark Carney, quien también es gobernador del Banco de Canadá, han sugerido la idea de utilizar las tasas repo, la tasa que las instituciones financieras cobran entre sí por préstamos a corto plazo.

El beneficio de estas tasas es que están basadas en transacciones reales del mercado. Y se ha dicho que algunos bancos han estado probando una tasa ligada a los acuerdos de recompra del mercado.

Sin embargo, como Bernanke y otros han señalado, la Libor será difícil de reemplazar como punto de referencia del mercado simplemente porque los inversionistas están demasiado acostumbrados a ella (la Libor ha estado presente desde 1986). Y si bien, aunque se cree que las tasas repo proporcionarían costos de endeudamiento más precisos, podrían ser menos otorgadas, como señala el Wall Street Journal, que garantías como los bonos del Tesoro que son frecuentemente utilizadas y por lo tanto son menos riesgosas que los préstamos en el mercado Libor.

3. Al estilo subasta

Muchos de los problemas en el cálculo de Libor son también evidentes en las subastas, como The Economist señaló recientemente. Y por ello, podría tener sentido aplicar algunos de los controles que tienen lugar en las subastas para corregir las fallas en la tasa Libor.

Los operadores han sido acusados de complicidad cuando emiten la tasa de referencia. Y no ayuda el hecho de que la BBA hace públicas las estimaciones individuales, por lo que es relativamente fácil para los operadores dar un vistazo a lo que otros han hecho para influir en la tasa final. Esto es similar a las redes de ofertas formadas en las subastas.

Para ayudar a limpiar la tasa Libor, la BBA podría penalizar a los operadores que den estimaciones falsas, al igual que las subastas han penalizado esas ofertas falsas. Es más, para aumentar las posibilidades de precisión, el grupo comercial podría aumentar el número de bancos que reportan las tasas y mantener privadas esas estimaciones.

4. Dar justicia a la gente común

Tal vez la solución definitiva sería la de enviar a Wall Street una clara señal de que jugar con la gente común es simplemente inaceptable.

El escándalo de la tasa Libor ha dado lugar a una demanda colectiva que alega que varios bancos, incluyendo a Barclays, Bank of America, HSBC, JP Morgan y UBS conspiraron para fijar la tasa Libor, costando a las ciudades millones de dólares en el proceso. Baltimore es el principal demandante, con la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake atacando los negocios turbios de Wall Street, con el argumento de que los bomberos, los servicios para las personas mayores, los programas escolares, y otros servicios públicos han sufrido recortes presupuestarios como resultado directo de las acciones de los bancos coludidos.

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Ésta no es la primera vez que Baltimore se ha levantado contra Wall Street. La ciudad inició una demanda contra Wells Fargo hace cuatro años alegando que el banco discriminaba a los prestatarios de hipotecas afroamericanos y latinos. Ese caso fue resuelto a principios de este mes con un acuerdo por 175 millones de dólares, pero es incierto si la justicia fue cumplida realmente. Después de todo, el banco, al igual que muchos otros que enfrentan demandas similares, no admitió haber cometido ningún delito.

El ex Presidente Ejecutivo de Barclays, Bob Diamond, y otros ejecutivos clave dimitieron después de que el banco fuera penalizado con una multa de 450 millones de dólares por tratar de manipular la tasa Libor. Y como informó Reuters el lunes, los fiscales estadounidenses y los reguladores europeos están cerca de arrestar a los operadores individuales y acusarlos de conspirar para manipular las tasas de interés. Falta ver lo que sucederá con estos casos. Aunque las investigaciones sugieren que podrían surgir graves cargos contra los bancos pronto, tal vez la solución adecuada es que otros bancos además de Barclays admitan que han estado haciendo algo muy malo.

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